Los berrinches de la culebra

Los berrinches de la culebra

Alex Murillo – Director de La Esquina 506

Por Alex Murillo l alexmurilloprensa@gmail.com

Recientemente hicimos una publicación que hirió susceptibilidades y provocó que una persona me amenazara por ser yo el director de esta revista. A nuestro correo electrónico llegó un comunicado de prensa, firmado por el periodista Rogelio Benavides, quien informaba que una de las personas del elenco de presentadores ya no formaría parte del equipo de un programa que tendría como nombre “El Sapo y La Culebra” y que posiblemente ella tendría únicamente una sección dentro del programa. Al recibir la información de una fuente 100% creíble y además, que formaba parte del equipo de producción, se publicó la nota.

La ex “Culebra” del programa, que dicho sea de paso es periodista, despotricó contra uno de los periodistas de la revista y con amenazas exigió se quitara la publicación alegando que lo que el comunicado decía y por ende la nota, no era cierto. El periodista le ofreció un derecho de respuesta para que ella desmintiera la información y la señorita se negó. Además, me escribió y me amenazo. Ella me dijo que si no quitaba la nota o la desmentía, ella me expondría en sus redes sociales. Al recibir una respuesta negativa de parte mia, la muchacha subió una historia en su Instagram mencionandome.

Enterado de la situación, el señor Rogelio Benavides, no solo confirmó la información suministrada anteriormente, sino que comunicó que el ya no formaría parte de la producción del programa. Al enterarse de lo sucedido la agonizante culebrilla arremetió contra don Rogelio, quien nos conto lo siguiente,

Rogelio Benavides, Periodista

“En esas estaba cuando la periodista Johanna Villalobos Mora, evidentemente molesta, me mandó a decir que le daba pena que un señor tan mayor como yo, al que ella le tenía —tiempo pasado— respeto, provocara todo esto. Su frase no me molestó, pues tal y como sucede en este país, no es la primera vez que me descartan por ser viejo. Entonces me acusó directamente de ser el autor responsable de publicaciones y páginas como “Los sobrinos” o la página “La esquina 506”, dijo la famosa locutora: “Todos sabemos que usted —Rogelio Benavides— el que escribe en esta página —de Los Sobrinos— y en 506, pero lo entiendo. Cuando ya no se tiene tanto pegue en el medio farandulero se recurre a esto. Espero que todo se le mejore.

Ante tales acusaciones y ofensas, le respondí: Mi estimada colega, usted habla de informarse bien. Los Sobrinos es una página de Glenda Medina y Maikel Ruiz; Glenda puso esa página hace muchos años cuando tenía en programa de radio. Sobre su acusación de que soy el autor responsable de La Esquina 506 también está equivocada, pero, piense usted lo que quiera, ese es su problema, no el mío. En cuanto a lo de señor mayor, no se preocupe, piérdame el respeto, ya he visto a muchas como usted por estos rincones del planeta Tierra.” Rogelio Benavides.

Nuestro compromiso es publicar información de fuentes confiables y si hubiese alguna duda en la información que nos dan, buscamos a las partes para conocer su versión. Estamos totalmente abiertos al derecho de respuesta y ese derecho lo tiene la periodista que anda escupiendo sapos y culebras contra nosotros.

 

Así no, ¡por favor!

Así no, ¡por favor!

Rogelio Benavides  | benapresa@hotmail.com

Seguro los ticos no somos pura vida como siempre hemos presumido y es muy probable que seamos más pura paja de lo que imaginamos. Sin embargo, hay formas de decir las cosas, de ser autocríticos, sin necesidad de recurrir a la vulgaridad. Hablo del libro: “Pura Vida pura paja: el mito del buen tico”, del bueno de Rodrigo Villalobos, conocido locutor y exitoso humorista; en la portada viene un rollo de papel higiénico con la bandera de Costa Rica.

Hay una ley sobre el uso de los símbolos nacionales que incluso establece penas y multas, pero no hablo de asuntos legales, me refiero al respeto y al buen gusto. No está bien insinuar que nos debemos pasar la tricolor por el esfínter anal, para ensuciarla, para mancillarla y lastimarla más. Estoy de acuerdo con la crítica, con la autocrítica y hasta con la chota, pero no con el irrespeto y la vulgaridad.

Más mesura por favor. Creo que la intención del autor es buena, la crítica está bien planteada, es ocurrente y creativa, pero malograron todo ese esfuerzo con la portada, pudieron haber elegido otro diseño igual de llamativo y también efectivo.

Navidad para el alma

Navidad para el alma

Mi nieta Valentina estaba feliz con las figuras del pasito.

Por primera vez pusimos en mi hogar el arbolito y todos los cachivaches navideños el primer día de noviembre, cincuenta y cuatro días antes de Nochebuena. Adelantar ese tipo de alegres celebraciones, es una buena manera de engañar los tristes sentimientos de nuestro corazón por lo aciago de este 2020 que ojalá termine muy pronto y que no regrese nunca más. Qué tristeza, qué dolor nos ha provocado. Al toro por los cuernos: sin esperar más colocamos todos los chunches sin faltar el arbolito, tradición que habíamos suspendido; lo que nunca hemos pausado es el fervor religioso de esta bonita tradición. No gastamos un cinco más —no hay plata—, todos esos tesoros que hoy nos llenan de ilusión, estaban en un cajón. Por eso, sugiero encender la Navidad desde ya. Navidad es luz y fe. Es familia, tradiciones y buenas intenciones. Ahora todo cuesta más: la pandemia nos tiene arrinconados y asustados, pero hay esperanza. La Navidad es oportunidad para conservar las tradiciones, incluidas las religiosas, piezas importantes de nuestra cultura, campesina y citadina, pero nuestra. De niño en Quepos armábamos el portal. Vendían unos “encerados” que simulaban cielos iluminados con la estrella que guiaba a los Reyes Magos; también había aserrín de colores, musgo traído de las alturas y hasta absurdos geográficos, pero era nuestro pasito, nuestra muestra de fe. También llegaban tarjetas de Navidad y Año Nuevo, que pegábamos en alguna pared destacada de la casa para que las visitas las vieran y hasta hacíamos competencias, a ver a cuál casa llegaban más y las más bonitas. ¿Y qué decir del rezo del Niño? Había horchata, resbaladera, pan casero, rosquillas, nances en guaro, chicheme, galletas y golosinas. Todo aquello se perdió, afortunadamente queda un hilo cultural y religioso que nos conecta con aquellos recuerdos de infancia. Feliz Navidad.