
San José, Costa Rica. Ya se empieza a percibir los aires navideños y con ello, empezamos a proyectar los ingresos extraordinarios de la época: aguinaldo, ahorros y bonos de fin de año. Sin embargo, hay que ser ordenado con nuestras finanzas para evitar que ese dinero extra se gaste rápidamente y termine endeudándose para solventar los gastos de la época.
Para evitar que los regalos, celebraciones, vacaciones y compromisos económicos de inicio de año se conviertan en deudas, es fundamental organizar los ingresos con anticipación, establecer prioridades y definir cuánto dinero se puede destinar a cada actividad sin afectar el pago de las necesidades básicas.
El principal riesgo durante esta temporada es asumir gastos sin considerar las verdaderas necesidades a corto, mediano y largo plazo. Eso puede llevarnos a utilizar el aguinaldo sin una consideración planificada previamente o recurrir a tarjetas de crédito y préstamos para financiar compras que podrían evitarse o planificarse en el tiempo. Anticipar y establecer límites de gasto para los compromisos de diciembre y enero, nos proteger los ingresos destinados a nuestras necesidades reales (comida, salud, casa, transporte, etc.) reducir la posibilidad de comenzar el año con nuevas deudas o con problemas de otro tipo.
“Una buena planificación financiera comienza por reconocer cuánto dinero tenemos disponible y cuáles son nuestras obligaciones. El aguinaldo no debe verse únicamente como un ingreso para gastar durante las festividades, sino como una oportunidad para mejorar nuestras finanzas, atender compromisos pendientes y prepararnos para los gastos necesarios y obligaciones del siguiente año”, señaló Juan Chaves, director de la carrera de Economía de la Universidad San Marcos (USAM).
Consejos para cerrar el año sin comprometer las finanzas
Para disfrutar de las festividades sin recurrir al endeudamiento, es importante adoptar hábitos que permitan administrar mejor los recursos disponibles:
- Elaborar un presupuesto: registrar los ingresos, los gastos fijos y las obligaciones pendientes (no solo para fin de año sino para todo el año entrante como: pagos de créditos, de alquiler, de gastos médicos y de educación, etc.) para determinar cuánto dinero se puede destinar a las celebraciones, los regalos y las vacaciones.
- Distribuir el aguinaldo según las prioridades: antes de gastarlo, definir qué parte se utilizará para pagar deudas, cubrir obligaciones de fin de año (como el marchamo del carro o de la moto), afrontar otros compromisos, ahorrar y financiar las compras navideñas. La distribución y un gasto adecuado debe responder a la situación económica de cada hogar (ingreso disponible versus obligaciones).
- Ahorrar con anticipación: separar una cantidad de dinero de cada quincena permite cubrir gastos previsibles (e imprevistos) sin recurrir a préstamos. Incluso los montos pequeños pueden marcar una diferencia cuando se ahorran de manera constante (en vez de comerse las empanadas y el café, mejor ahorra para un paseo).
- Evitar las compras impulsivas: hacer una lista de necesidades, comparar precios y establecer un límite de gasto ayuda a no excederse por las promociones o la presión de las compras navideñas.
- Usar responsablemente las tarjetas de crédito: antes de financiar una compra, revisar las tasas de interés, los pagos y el costo total. Una cuota que parece pequeña puede convertirse en una carga cuando se acumula con otras obligaciones. También es prudente financiarse con la tarjeta de crédito, pero con un horizonte de pago definido: si compramos una lavadora, debemos proponernos pagarla en 12 meses. No hacer eso, descontrola el gasto y nos lleva a problemas de pago.
- Anticipar los gastos de enero, febrero y marzo: reservar dinero para compromisos como el marchamo, los útiles escolares, los uniformes y otros pagos habituales de la familia de cada año, permite iniciar el año sin recurrir al crédito (o a mucho crédito).
- Mantener un fondo para imprevistos: destinar una parte de los recursos disponibles a emergencias ayuda a afrontar gastos inesperados sin desajustar el presupuesto familiar. Este fondo de ahorro de emergencias debe ser, de ser posible, de por lo menos unos cuantos salarios familiares mensuales.
La planificación, una herramienta para la tranquilidad financiera
La organización del dinero también requiere establecer acuerdos familiares sobre los gastos y las prioridades. Conversar en familia sobre el presupuesto disponible, definir límites y evitar comprometer ingresos futuros en compras innecesarias o impulsos que al final terminan siendo un golpe al bolsillo, es parte de la salud financiera y mental de la familia. Un desorden financiero se puede convertir en un desastre familiar.
Si existen deudas, es recomendable revisar los saldos, las tasas de interés y las cuotas mensuales para establecer un plan de pago realista, sin descuidar las necesidades esenciales. Antes de adquirir una nueva obligación financiera, conviene evaluar si realmente es necesaria y si podrá pagarse sin afectar los gastos de los próximos meses.
Cerrar el año con estabilidad financiera no significa dejar de disfrutar las festividades, sino hacerlo de acuerdo con las posibilidades económicas de cada hogar. La clave está en planificar con tiempo, consumir de manera consciente y recordar que una buena decisión financiera hoy puede evitar dificultades económicas mañana.
Como decían los abuelos: “la paz no tiene precio”, y eso es ciertamente real cuando hablamos de las finanzas del hogar.





