- Empresas priorizan resiliencia digital y anticipación de fallos ante un 2026 de mayor automatización.
- La observabilidad se consolida como un habilitador directo de continuidad operativa y eficiencia en costos.

San José, Costa Rica. Diciembre, 2025. A las puertas de un 2026 marcado por mayor automatización y servicios distribuidos, la observabilidad se consolida como un pilar clave para garantizar continuidad operativa. Con arquitecturas cada vez más complejas y usuarios que exigen disponibilidad 24/7, anticipar fallos y comprender el comportamiento real de los sistemas se ha vuelto determinante para la competitividad empresarial.
En este contexto, GBM, líder en servicios de tecnología y transformación digital en Centroamérica y el Caribe, reafirma el rol estratégico de su Observability Center (OC), una disciplina que ha permitido a múltiples organizaciones operar con mayor estabilidad, optimizar recursos y responder con agilidad ante picos de demanda o eventos inesperados.
“Hoy, las compañías no pueden limitarse a saber si un sistema está ‘arriba’ o ‘abajo’. Necesitan entender por qué ocurre un comportamiento anómalo y cómo resolverlo antes de que afecte al usuario o al negocio”, señaló Angie Alfaro de Soluciones Digitales de GBM.
La digitalización acelerada ha multiplicado la complejidad tecnológica: redes híbridas, contenedores, microservicios, múltiples nubes y aplicaciones en constante cambio. En este entorno, los enfoques tradicionales de monitoreo resultan insuficientes.
La observabilidad permite correlacionar métricas, logs, trazas y comportamiento del usuario final para detectar anomalías de manera temprana, reducir tiempos de resolución, optimizar costos de infraestructura y reforzar la estabilidad de aplicaciones críticas. “La observabilidad es el puente entre la tecnología y el negocio. Permite tomar decisiones basadas en evidencia y no en intuición”, agregó Alfaro.
El Observability Center de GBM funciona como una extensión especializada de los equipos de TI. A través de sus pilares —gestión de eventos, monitoreo de infraestructura y redes, observabilidad de aplicaciones y FinOps— ofrece visibilidad completa del ecosistema digital del cliente.
Más que detectar alertas, opera como un sistema inteligente que recolecta datos de aplicaciones, servidores, redes, contenedores y nube, los analiza en tiempo real mediante inteligencia artificial y machine learning, y prioriza lo verdaderamente crítico mediante alertas inteligentes que eliminan el ruido operacional. Además, predice fallos antes de que se manifiesten y optimiza recursos al identificar cargas o procesos que incrementan costos sin aportar valor. Estas capacidades se respaldan en tecnologías líderes como IBM Instana, Turbonomic, AIOps y motores avanzados de análisis.
Su impacto es especialmente relevante en sectores donde minutos de indisponibilidad pueden generar pérdidas o afectar servicios esenciales: banca y fintech, telecomunicaciones, retail, manufactura, salud y plataformas digitales. Para estas industrias, la observabilidad es una práctica de negocio que sostiene la disponibilidad del servicio, la confianza del cliente y la reputación corporativa.
Las proyecciones para 2026 anticipan mayores volúmenes de datos, ciclos más cortos de actualización y migraciones aceleradas a modelos cloud-native, lo que incrementa la presión por mantener ecosistemas estables incluso en procesos de modernización. “La complejidad tecnológica no va a disminuir; lo que sí puede mejorar es la capacidad de comprenderla y actuar a tiempo. Eso es lo que permite la observabilidad”, subrayó Alfaro.
Con monitoreo 24/7, análisis automático de eventos y modelos predictivos, GBM acompaña a las organizaciones de la región en su transición hacia una operación tecnológica más madura, eficiente y alineada a resultados. Para más información, visite www.gbm.net/observability-center/.





