Nuevo estándar para una gestión responsable de la IA en Centroamérica

Nuevo estándar para una gestión responsable de la IA en Centroamérica

Con el 82% de las organizaciones a nivel global utilizando Inteligencia Artificial (IA), la gobernanza se posiciona como un factor clave para proteger la reputación y la continuidad del negocio.

Centroamérica, 19 de febrero de 2026. La acelerada adopción de la Inteligencia Artificial (IA) está transformando los modelos de negocio en todos los sectores. Se estima que para 2030, esta tecnología aportará 16 billones de dólares a la economía mundial, lo que equivale al 14% del Producto Interno Bruto (PIB) global, consolidándose como uno de los principales motores de crecimiento y competitividad.

De acuerdo con el Índice global de Adopción de IA de IBM, el 82% de las organizaciones en el mundo ya integra IA en sus procesos; de ellas, el 42% la utiliza activamente en sus operaciones y el 40% continúa ampliando su implementación. En este contexto, la conversación ya no gira únicamente en torno a la innovación, sino a cómo gestionarla de forma responsable.

ESET, compañía líder en detección proactiva de amenazas, destaca la relevancia de la norma ISO 42001, el primer estándar internacional enfocado específicamente en la gestión de sistemas de inteligencia artificial. Su propósito es establecer lineamientos claros para mitigar riesgos, fortalecer la transparencia y garantizar que la tecnología se utilice bajo criterios éticos y alineados a la estrategia empresarial.

La urgencia de adoptar marcos de control se acentúa al observar el impacto de ataques en operaciones críticas. Incidentes como el secuestro de datos sufrido por el gigante tecnológico Foxconn en sus plantas de la región, o el histórico ataque a Colonial Pipeline, que paralizó el suministro de combustible en una nación entera, demuestran que la interrupción de procesos automatizados tiene un costo social y financiero devastador.

Sin embargo, el riesgo no es exclusivo de las grandes corporaciones. Para las Pymes, que suelen actuar como proveedores de grandes cadenas de suministro, contar con una gestión de IA responsable es hoy un requisito de permanencia. Un error en un chatbot que exponga datos privados, o un algoritmo de inventarios que tome decisiones erróneas por falta de supervisión, puede llevar a una pequeña empresa a la quiebra debido a sanciones legales o la pérdida de contratos clave. Establecer estos controles permite a las pequeñas y medianas empresas demostrar a sus socios comerciales que su tecnología es profesional y segura, nivelando el campo de juego frente a competidores más grandes.

En Centroamérica, la IA representa una oportunidad para mejorar la eficiencia operativa y optimizar costos. Sin embargo, su implementación requiere considerar la realidad local. Sistemas desarrollados en otros continentes pueden necesitar ajustes para adaptarse a la cultura y las dinámicas regulatorias de la región.

Asimismo, el crecimiento de la inteligencia artificial ha evidenciado una brecha de talento en funciones de auditoría y riesgos. Esto refuerza la necesidad de marcos estructurados que orienten la adopción y supervisión de estos sistemas.

“La inteligencia artificial debe integrarse de manera ordenada y alineada a los procesos institucionales. No se trata únicamente de incorporar tecnología, sino de establecer criterios claros para su gestión. ISO 42001 brinda una base sólida para reducir riesgos y fortalecer la confianza de clientes, socios y autoridades”, señaló José Antonio González, gerente regional de Riesgos de ESET para Centroamérica y República Dominicana.

Este estándar promueve un abordaje integral que involucra personas, procesos y tecnología, contribuyendo a:

●      Reducir riesgos asociados a sesgos y uso inadecuado de datos.

●      Fortalecer la transparencia en la toma de decisiones automatizadas.

●      Asegurar el cumplimiento normativo en materia de protección de datos.

●      Proteger la reputación corporativa frente a incidentes derivados del uso de IA.

La norma se complementa con estándares como ISO 31000 (riesgos), ISO 27001 (seguridad de la información) e ISO 22301 (continuidad del negocio), permitiendo una gestión 360°.

“Nuestra experiencia regional nos permite acompañar a las organizaciones en este proceso, trasladando mejores prácticas que convierten el cumplimiento normativo en una ventaja competitiva. Garantizar una IA ética y segura se traduce en mayor preferencia y confianza dentro del entorno empresarial. El objetivo es que la tecnología impulse la innovación sin comprometer la confianza de los clientes ni los derechos de las personas”, concluyó González.

En un escenario donde las exigencias regulatorias se transforman de forma constante, contar con un sistema robusto de gestión de inteligencia artificial es hoy un habilitador estratégico para asegurar cumplimiento, transparencia y sostenibilidad competitiva.

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