
San José, Costa Rica. En las temporadas de alta movilidad, como Semana Santa, las carreteras del país se llenan de vehículos y, con ello, aumentan también los riesgos asociados a incidentes viales. En este contexto, más allá de la prudencia al conducir, contar con un kit básico en el vehículo deja de ser una opción y se convierte en una necesidad.
Además de estar preparado para lo inesperado, se debe asumir una responsabilidad individual frente a la seguridad propia y la de los demás. Un vehículo equipado adecuadamente permite responder con mayor rapidez ante situaciones como una batería descargada, una llanta ponchada o la necesidad de señalizar una emergencia en carretera.
En Costa Rica, los accidentes de tránsito representan un problema creciente de salud pública, con más de 46.000 incidentes y más de 52.000 personas afectadas en 2025, según estadísticas del Instituto Nacional de Seguros (INS). En este contexto, prepararse con anticipación es una decisión sencilla, con un impacto significativo en la reducción de riesgos durante los desplazamientos.
Contar con un kit de emergencia en el vehículo es una obligación legal y una medida clave de prevención, especialmente en temporadas de alta movilidad. A nivel nacional, se han registrado sanciones a miles de conductores por la ausencia de elementos obligatorios como triángulos, chaleco reflectivo, extintor o llanta de repuesto, lo que evidencia la importancia de llevar estos elementos en buen estado y accesibles dentro del vehículo.
Un kit básico debería incluir elementos que, aunque sean sencillos, resultan esenciales: triángulos de seguridad, chaleco reflectivo, linterna con baterías adicionales, botiquín de primeros auxilios, cables para pasar corriente, un extintor, llanta de repuesto en buen estado con sus herramientas y agua potable. Cada uno de estos artículos cumple una función específica en momentos críticos.
Actualmente existen alternativas que reúnen varios de estos implementos en un solo producto, de forma organizada y fácil de transportar.
Como complemento, se recomienda incorporar un sistema de reparación de llantas para contar con mayor autonomía en carretera. Asimismo, antes de iniciar cualquier viaje, es fundamental verificar siempre el estado general del vehículo (llantas, batería, líquidos), asegurando así mayor seguridad y tranquilidad durante el viaje.
“La disponibilidad de estos productos en un solo lugar facilita que más personas puedan equiparse adecuadamente antes de salir de paseo. Contar con un kit básico en el vehículo es una medida de prevención fundamental; estos artículos permiten a las personas conductoras responder de manera más segura ante cualquier eventualidad en carretera”, señaló Angélica Zamora, Asesora del Hogar de EPA.
La seguridad vial es una responsabilidad compartida, prepararse con anticipación es una decisión sencilla que puede marcar una diferencia en la reducción de riesgos en carretera.





