El valor de los recursos naturales de Latinoamérica dependerá de su capacidad para convertirlos en crecimiento

El valor de los recursos naturales de Latinoamérica dependerá de su capacidad para convertirlos en crecimiento

· La región reúne minerales críticos, recursos energéticos y generación eléctrica renovable, pero aprovechar esa riqueza exigirá resolver obstáculos climáticos, sociales, regulatorios y operativos.

Latinoamérica posee una combinación de recursos que podría aumentar su importancia estratégica durante las próximas décadas.  Cuenta con una matriz eléctrica con alta participación renovable, importantes recursos de petróleo y gas y una base de minerales críticos esenciales para la electrificación, las redes, el almacenamiento y las tecnologías limpias.

No obstante, el verdadero valor de esa riqueza no dependerá únicamente de cuánto recurso exista, sino de la capacidad de desarrollar proyectos, mantenerlos operativos y llevarlos a los mercados.

Esa es precisamente una de las principales conclusiones del informe denominado El valor de lo natural: Tendencias y riesgos que redefinirán la industria de Recursos Naturales en Latinoamérica, realizado de Willis Towers Watson (WTW Corredora de Seguros) que analiza las fuerzas que marcarán al sector. El documento plantea que la ventaja de la región ya no estará solo en el acceso a sus recursos, sino en la capacidad de anticipar los factores que pueden afectar su aprovechamiento.

Una región con recursos estratégicos

Según las fuentes recopiladas en el informe, Latinoamérica genera alrededor del 60% de su electricidad a partir de fuentes renovables. Bajo las políticas actuales, esa participación podría alcanzar aproximadamente dos tercios en 2030 y 80% en 2050. Además, la inversión en energía limpia creció cerca de 25% desde 2015.

La región también concentra más de un tercio de las reservas globales de litio, cobre y plata y produce cerca de la mitad del cobre primario mundial. Estos minerales son fundamentales para ampliar redes eléctricas, fabricar baterías, almacenar energía y avanzar en la electrificación.

La presión seguirá aumentando. La IEA, citada en el estudio, estima que la demanda de litio podría multiplicarse por cinco hacia 2040, mientras que la de cobre crecería alrededor de 30%. A la vez, la oferta de proyectos anunciados no sería suficiente para cubrir completamente la demanda proyectada de ambos minerales hacia 2035.

La combinación de recursos y demanda creciente coloca a Latinoamérica en una posición estratégica, pero eleva las exigencias para desarrollar nueva capacidad.

El recurso no basta

El informe advierte que la expansión minera requerirá mucho más que disponibilidad geológica. Permisos, agua, infraestructura logística, relación con las comunidades y trazabilidad serán factores determinantes. El principal cuello de botella puede dejar de ser exclusivamente geológico y convertirse también en institucional, social y operativo.

En energía, la transición supone la convivencia de activos tradicionales con nuevas inversiones en generación renovable, almacenamiento, transmisión y electrificación.

El cambio climático ya incide sobre agua, generación hidroeléctrica, infraestructura, transporte y costos de operación. Sequías, lluvias extremas, calor y deslizamientos pueden afectar simultáneamente distintos componentes de una operación.

La relación con las comunidades adquiere una dimensión similar. El estudio sostiene que la llamada licencia social dejó de ser únicamente una cuestión reputacional y pasó a influir en cronogramas, inversión de capital, seguridad, acceso y continuidad de los proyectos.

A esto se suman mayores exigencias de trazabilidad y debida diligencia para acceder a determinados mercados, así como una creciente exposición de las instalaciones industriales a riesgos tecnológicos y cibernéticos.

Del recurso disponible al valor que puede sostenerse

La nueva realidad obliga a ampliar la forma de medir el valor de los recursos naturales. No se trata únicamente de cuánto litio, cobre, petróleo, gas o capacidad energética posee una región, sino de cuánto de ese potencial puede transformarse en producción, inversión y actividad económica sostenible.

El informe plantea que las empresas mejor preparadas incorporan el riesgo en decisiones sobre ubicación de activos, abastecimiento, expansión, financiamiento, seguros, continuidad y relación con el territorio. También modelan escenarios antes de comprometer capital y fortalecen su capacidad de respuesta ante interrupciones.

Bajo esta perspectiva, la riqueza natural de Latinoamérica constituye una ventaja, pero no una garantía. Su valor dependerá de la capacidad para superar los obstáculos que pueden retrasar, encarecer o interrumpir su aprovechamiento.

El futuro de la industria de recursos naturales, concluye el informe, estará definido no solo por los recursos disponibles, sino por la capacidad de anticipar, adaptarse y decidir en medio de la incertidumbre.

En última instancia, el valor de lo natural no consiste solo en proteger lo que existe, sino en crear las condiciones para que esa riqueza siga generando valor en el futuro.

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