El fraude también evoluciona. La seguridad tiene que hacerlo más rápidamente.

El fraude también evoluciona. La seguridad tiene que hacerlo más rápidamente.

Cada vez que hacemos una compra digital ocurre algo que rara vez vemos. En apenas milisegundos, detrás de un simple clic o de acercar una tarjeta, tecnologías avanzadas analizan información y señales para ayudar a determinar si una transacción es legítima. Esa capacidad se vuelve cada día más importante porque, mientras los pagos evolucionan, el fraude también lo hace.

La inteligencia artificial ha agregado una nueva dimensión a este desafío. Los delincuentes están utilizando IA para crear estafas más convincentes, mientras recurren a la ingeniería social para manipular a las personas y lograr que autoricen pagos. Este cambio está desplazando parte de la actividad criminal desde los ataques técnicos contra los sistemas hacia la explotación de la confianza humana. Entre julio y diciembre de 2025, Visa identificó cerca de US$1.000 millones en actividades relacionadas con estafas a nivel global.

Por eso, la pregunta ya no es simplemente cómo reaccionar ante el fraude, sino cómo detectarlo antes, prevenirlo con mayor precisión y construir sistemas capaces de adaptarse a amenazas que cambian constantemente.

En Visa llevamos más de tres décadas reconociendo el poder transformador de la inteligencia artificial. Solo en los últimos diez años hemos invertido más de US$3.000 millones en IA e infraestructura de datos, tanto para combatir proactivamente el fraude como para permitir un movimiento de dinero más seguro e inteligente. Hoy, nuestra plataforma tecnológica impulsa más de 100 productos basados en IA.

Ese conocimiento se traduce actualmente en distintas capas de protección. ARIC Risk Hub, una solución de Visa impulsada por la adquisición de Featurespace, utiliza IA adaptativa para crear perfiles basados en la actividad genuina de los clientes, maximizar las aprobaciones y detener a actores maliciosos en tiempo real.

La precisión importa tanto como la velocidad. Bloquear todo lo que parece diferente no sería seguridad, sería fricción. Visa Account Attack Intelligence Score utiliza componentes de inteligencia artificial generativa para identificar y asignar una puntuación de riesgo a los ataques de enumeración en transacciones donde la tarjeta no está presente. Esta herramienta ha logrado reducir la tasa de falsos positivos en 85% frente a otros modelos de riesgo.

También estamos extendiendo estas capacidades más allá de una transacción individual. Visa Scam Disruption combina tecnología, datos propios de la red, investigaciones proactivas y especialistas de distintas disciplinas para identificar y detener estafas complejas a medida que emergen. En 2024, esta práctica evitó más de US$350 millones en intentos de fraude, adicionales a los US$40 mil millones en intentos de fraude bloqueados en la red Visa ese año.

La escala ayuda a dimensionar lo que significa esta tarea. En 2024, Visa ayudó a bloquear US$40 mil millones en actividad fraudulenta, apoyándose en cientos de modelos de inteligencia artificial y décadas de datos globales sobre fraude para detectar amenazas en milisegundos.

Previo a enero de 2025, Visa también reportó haber prevenido 80 millones de transacciones fraudulentas y evitado más de US$122 millones en fraude estimado de comercio electrónico mediante detección de malware.

Para Costa Rica, estas capacidades llegan en un momento especialmente relevante. A medida que más actividades económicas migran hacia experiencias digitales y pagos cada vez más inmediatos, proteger ese crecimiento requiere infraestructura capaz no solo de responder al fraude conocido, sino también de aprender y adaptarse frente a nuevas amenazas.

Y hay otra capa que resulta igualmente importante: proteger las credenciales que circulan en el ecosistema. En América Latina y el Caribe, los tokens de Visa han reducido el fraude en 70% y elevado las tasas de autorización en 9%. Además, 50% del comercio electrónico de la región ya está tokenizado.

El objetivo final no es que las personas tengan que convertirse en expertas en fraude para sentirse seguras. Todo lo contrario. La mejor seguridad es aquella que trabaja detrás de la experiencia, aprendiendo, detectando anomalías y anticipando riesgos mientras una transacción legítima simplemente fluye.

Ese será uno de los grandes desafíos de la próxima generación de pagos: que, mientras el fraude se vuelve más sofisticado, la confianza pueda avanzar todavía más rápidamente. 

Por:  Carlos José Pardo, Gerente General de Visa Costa Rica y Oscar Marquez, Vicepresidente Senior de Riesgos de Visa America Latina y el Caribe 

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