Tras beneficiar a más de 24.000 personas en la región, el programa inicia una nueva fase que busca impactar a 5.500 personas en 44 comunidades.

Costa Rica, julio 2026 – Una productora guatemalteca presentó sus logros empresariales ante la vicepresidenta de la República. Una microempresaria hondureña duplicó sus ingresos y hoy supera el promedio nacional. Una emprendedora costarricense transformó su producción de café en una marca propia con presencia en ferias de todo el país.
Son historias distintas, pero comparten un mismo resultado: mayor autonomía económica para mujeres rurales en Centroamérica, resultado del trabajo conjunto entre Cargill y CARE.
A partir de esos resultados, Cargill, en alianza con CARE, anuncia el inicio de Nutriendo el Futuro IV, la cuarta fase de un programa que durante los próximos tres años destinará $3.5 millones para fortalecer los ingresos, el liderazgo y la resiliencia de mujeres productoras y microempresarias en Centroamérica.
La iniciativa se desarrollará en 44 comunidades de Costa Rica, Honduras y Guatemala, con la meta de beneficiar directamente a 5.500 personas, de las cuales al menos el 70 % serán mujeres.
Cifras de impacto
Los resultados respaldan la decisión de ampliar su inversión. Entre 2022 y 2025, Nutriendo el Futuro llegó de manera directa a más de 24.000 personas en 89 comunidades centroamericanas, de las cuales 13.689 fueron mujeres.
Los ingresos promedio anuales de los participantes crecieron un 84 %, pasando de $2.889 a $5.313, lo que refleja una mejora sostenida en su estabilidad económica.
El Índice de Empoderamiento de las Mujeres (IEM) aumentó de 1,4 % a 20,5 %, con avances en autonomía económica, liderazgo y participación en la toma de decisiones. El impacto también se extendió más allá de los participantes directos: más de 6,6 millones de personas recibieron beneficios indirectos en la región.
«En Cargill, avanzar en una producción de alimentos más responsable implica trabajar en alianza y generar oportunidades concretas para quienes participan en la cadena alimentaria. Programas como Nutriendo el Futuro demuestran que es posible fortalecer ingresos, liderazgo y resiliencia en las comunidades rurales, y reflejan nuestro compromiso de seguir creciendo junto a Centroamérica”, señaló Liliana Barahona, Gerente sénior de Sostenibilidad de Cargill
Costa Rica: resultados que superaron las metas
En Costa Rica, la tercera etapa de Nutriendo el Futuro trabajó con cerca de 1.500 personas, más de 800 de ellas mujeres. El programa no solo cumplió sus objetivos: los superó en un 15 %, alcanzando de forma indirecta a más de 623.000 personas.
Los productores incrementaron sus ingresos anuales de $6.020 a $6.745, alcanzando los niveles de ingresos más altos entre los tres países participantes.
El avance más notable se registró entre las microempresarias, cuyos ingresos promedio aumentaron de $5.646 a $8.193 anuales, evidenciando un fortalecimiento significativo de sus negocios.
Además, el Índice de Empoderamiento de las Mujeres (IEM) aumentó de 2,3 % a 22,2 %. Este impacto se logró en sinergia con la Universidad EARTH, que acompañó desde la formalización de emprendimientos y el desarrollo de marcas propias hasta su participación en espacios de comercialización a nivel nacional.
Una nueva etapa centrada en autonomía y herramientas digitales
Nutriendo el Futuro IV se estructurará en cuatro ejes estratégicos: empoderamiento económico, fortalecimiento de organizaciones de mujeres, inclusión financiera y digital, y resiliencia climática.
De las 44 comunidades participantes, 20 se incorporan por primera vez y 24 darán continuidad al proceso iniciado en fases anteriores.
El programa impulsará el uso de herramientas digitales como WhatsApp Business, plataformas de comercio electrónico y aplicaciones para la gestión financiera, y reforzará la conexión de productoras y microempresarios con cadenas de valor y nuevas oportunidades de mercado.
Con más de quince años de trabajo conjunto, Cargill y CARE reafirman una convicción compartida: el desarrollo sostenible no se construye en solitario, requiere alianzas sostenidas en el tiempo. Se construye escuchando y creciendo junto a quienes forman parte de la cadena alimentaria y contribuyen al desarrollo de sus comunidades.





