DE UN DEPORTE DE NICHO A UNA DISCIPLINA  CON PROYECCIÓN INTERNACIONAL

DE UN DEPORTE DE NICHO A UNA DISCIPLINA  CON PROYECCIÓN INTERNACIONAL

• Durante más de dos décadas, la escalada costarricense ha pasado de ser una  actividad practicada por una comunidad pequeña a consolidarse como una  disciplina con infraestructura, formación deportiva y presencia internacional. En  el centro de este proceso se encuentra Grupo Eskalar y la visión de Julio Arce,  pionero en el desarrollo de la escalada deportiva en Costa Rica. 

• Entre los talentos que han crecido dentro de esta estructura destaca Tomás  Casas, formado en El Spot desde sus primeros años y hoy parte de una  generación que busca llevar la escalada costarricense al máximo nivel  internacional. Su evolución refleja el cambio de una disciplina que ya no solo  busca sumar practicantes, sino también formar atletas capaces de competir en  los escenarios más exigentes del mundo. 

San José, Costa Rica. Hace 25 años, la escalada deportiva era prácticamente  desconocida en Costa Rica. En 2001, Julio Arce tuvo sus primeros acercamientos al  deporte y descubrió una disciplina que terminaría transformando su vida. Lo que  comenzó con apenas unas pocas experiencias se convirtió en una convicción: los  objetivos que parecen difíciles, e incluso imposibles, pueden alcanzarse mediante la  práctica, la disciplina, el esfuerzo y la perseverancia. 

En aquellos primeros años, la comunidad era pequeña y existían pocas opciones de  infraestructura y formación especializada. Arce reconoce como fundamentales en su  proceso a David Ulloa, Gerardo Huertas y Andrés Calvo. Posteriormente, su  experiencia en Europa le permitió entrenar en ambientes de alto rendimiento y  conocer de cerca Copas del Mundo, Campeonatos del Mundo y otros escenarios de  la escalada internacional. 

Para Arce, esa visión se nutrió especialmente durante los tres años que vivió en  España, donde tuvo la oportunidad de entrenar en el centro de alto rendimiento de  David Macia, primer entrenador en ganar una medalla de oro olímpica en escalada,  una experiencia que le permitió conocer de cerca lo que significa construir atletas al  más alto nivel. 

Esa experiencia transformó su perspectiva. Arce comprendió que un país no necesita  necesariamente grandes condiciones naturales para desarrollar atletas de alto nivel.  La infraestructura, el conocimiento técnico, la formación y una visión de largo plazo  también pueden generar oportunidades. 

Después de más de una década vinculado a la escalada y tras vivir aproximadamente  tres años en España, decidió convertir esa visión en un proyecto concreto. Con el apoyo de su familia, comenzó desde cero la construcción de El Spot, un espacio que  con los años se convertiría en punto de encuentro, formación y desarrollo para  distintas generaciones de escaladores costarricenses. 

Durante aproximadamente 14 años, Grupo Eskalar ha acompañado el crecimiento de  la comunidad y ha visto pasar diferentes generaciones. El proyecto ha sido punto de  partida para atletas que posteriormente continuaron desarrollándose dentro y fuera  del país y, en algunos casos, incluso crearon sus propios espacios vinculados con la  escalada. 

La historia de Grupo Eskalar también se construyó sobre los hombros de quienes  fueron abriendo camino cuando la escalada todavía daba sus primeros pasos en  Costa Rica. Antes de la consolidación de la estructura actual, espacios como Climbx  y Mundo Aventura fueron parte de ese pasado más laxo que ayudó a mantener viva  una comunidad que poco a poco comenzó a crecer. De Eskalar también han surgido  historias que hoy trascienden las fronteras del país, como la de Juan Ramón  Pendones, quien actualmente se desempeña en España como técnico de alto nivel. 

Pero si hay algo que Arce reconoce como esencial en este recorrido es que ningún  proyecto de esta naturaleza se construye en solitario: detrás de los años de trabajo,  los momentos difíciles y cada paso hacia adelante han estado el apoyo de su familia  y la lealtad de los amigos que creyeron en el proyecto desde el principio. 

Esa evolución refleja también un cambio en la manera de entender Eskalar: más que  un gimnasio, es hoy un proyecto construido alrededor de un equipo, donde Paloma  asume la gestión, Chiri acompaña el desarrollo de talentos, Lluc Macia lidera el  entrenamiento y Julio Arce dirige la parte técnica. 

En los últimos años, ese proceso ha entrado en una nueva etapa. La renovación de  la infraestructura y una participación más directa de Julio Arce y su esposa, Paloma,  han permitido fortalecer el trabajo técnico y deportivo, con una metodología que busca  integrar fuerza, técnica, lectura de rutas, preparación física y mentalidad competitiva. 

Uno de los atletas que representa esta nueva generación es Tomás Casas. Su historia  comenzó en Grupo Eskalar y, después de varios años de formación y competencia,  la escalada pasó de ser una actividad que disfrutaba a convertirse en un proyecto  deportivo de alto rendimiento. 

Casas destaca especialmente la influencia de Arce en su evolución “Julio ha sido  mucho más que un entrenador para mí. Ha sido un mentor. Me ha acompañado en  diferentes etapas de mi vida competitiva y también personal, y me ha enseñado que  el fracaso no significa perderlo todo. El fracaso es parte del proceso y muchas veces  es justamente lo que permite mejorar”.

La experiencia internacional también ha transformado su perspectiva. Su participación  en una Copa del Mundo le permitió comprobar directamente el nivel de los mejores  atletas del planeta y, al mismo tiempo, entender que ese escenario podía convertirse  en una referencia para su propio desarrollo. 

“Dejé de ver el nivel internacional como algo lejano y empecé a verlo como una  referencia de hacia dónde puedo llevar mi proceso”, explica Casas. Su evolución  resume, en buena medida, el cambio que ha experimentado la escalada  costarricense: pasar de una cultura principalmente recreativa a una estructura capaz  de desarrollar atletas con objetivos competitivos internacionales. 

Y aunque Tomás Casas es hoy una de las principales caras de esta nueva  generación, detrás de él crece una cantera que representa la continuidad del  proyecto, con atletas como Mateo Bogantes, Pascal Giustiniani, Thomas Kaufman, Sebastián Coto, Rafael Vargas y Manrique Alvarado. 

Para Arce, sin embargo, el proyecto no se limita a los resultados deportivos. Su visión  es utilizar la escalada también como una herramienta para formar personas  integrales, donde el deporte conviva con la educación, la familia, la cultura y las  experiencias propias de cada etapa de la vida. 

Este proceso coincide, además, con la consolidación internacional de la escalada  como deporte olímpico. Su incorporación al programa de los Juegos Olímpicos marcó  un punto de inflexión para una disciplina que durante décadas trabajó por alcanzar  ese reconocimiento. 

Para Costa Rica, esta evolución abre nuevas oportunidades. La existencia de  infraestructura especializada, una comunidad en crecimiento, una estructura  federativa y una nueva generación de atletas permite pensar en objetivos que hace  25 años parecían lejanos. 

Arce aspira a que Costa Rica pueda alcanzar resultados relevantes en Copas del  Mundo y Campeonatos del Mundo y, eventualmente, tener un representante en unos  Juegos Olímpicos. Pero su visión también contempla el momento en que las nuevas  generaciones asuman el liderazgo del movimiento “Mi verdadero sueño es que las  nuevas generaciones con las que estamos trabajando actualmente hayan asumido  ese lugar y sean ellas quienes lleven la escalada costarricense hacia un nivel que  nosotros quizá ni siquiera podemos imaginar hoy”, afirma. 

Después de 25 años, la historia de Julio Arce y Grupo Eskalar es también la historia  de una comunidad que ha crecido, de una infraestructura construida desde cero y de  una nueva generación que comienza a mirar hacia el escenario internacional.

Tomás Casas es una de las expresiones más visibles de ese proceso. Mientras Costa  Rica continúa descubriendo hasta dónde puede llegar en la escalada, una nueva  generación de atletas que ya se prepara para escribir el siguiente capítulo.

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