FAO destaca el papel clave de los mercados tradicionales para enfrentar los impactos de El Niño en la seguridad alimentaria 

FAO destaca el papel clave de los mercados tradicionales para enfrentar los impactos de El Niño en la seguridad alimentaria 

Ante el fenómeno climático, expertos regionales y representantes de instituciones públicas de abastecimiento se reunieron para compartir experiencias que permiten mantener el acceso a alimentos frescos y a precios justos en momentos de crisis climática.

Santiago, Chile — Frente a escenarios climáticos cambiantes, como el que se prevé con una nueva fase del fenómeno El Niño, contar con mercados tradicionales y sistemas públicos de abastecimiento eficientes será clave para fortalecer la seguridad alimentaria. Esto es especialmente relevante considerando que la mayoría de los hogares de menores ingresos en América Latina adquiere sus productos frescos en ferias libres y mercados mayoristas y minoristas, destacó la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Este diagnóstico fue presentado durante el evento «Mercados de Alimentos Resilientes en el contexto de El Niño», organizado por la FAO y la Universidad Católica de Chile, que convocó a autoridades, especialistas y representantes de instituciones públicas de comercialización de alimentos.

El Economista Jefe de la FAO, Máximo Torero, explicó que el sistema agroalimentario mundial opera bajo un contexto de riesgos e incertidumbres crecientes —COVID-19, la guerra en Ucrania, el cierre del estrecho de Ormuz y ahora El Niño— y que, pese a estos shocks sucesivos, el sector ha demostrado una notable capacidad de resistir sin que haya faltado comida a nivel global, por la fortaleza del comercio internacional.

«El valor de comercio se ha multiplicado por cinco en el mundo desde el 2000 y ha pasado a ser 2 billones en el 2024. entonces, tenemos evidencia de que este sector tiene la capacidad de resiliencia», detalló Máximo Torero.

«Cuando hablamos de cambio climático, seguridad alimentaria, manejo sustentable de los recursos naturales o resiliencia territorial, hablamos de temas que trascienden fronteras y que requieren respuestas colaborativas entre países, instituciones, comunidades y personas», puntualizó María Montt, vicerrectora de Asuntos Internacionales de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Experiencias que fortalecen la resiliencia frente a El Niño

En Panamá, las Ferias Itinerantes del Instituto de Mercadeo Agropecuario (IMA) —un modelo de venta directa que puede desplegarse rápidamente hacia zonas con desabastecimiento— generan ahorros de 5,84 balboas en una canasta de 15 productos básicos, atendiendo a 560.000 familias mensuales a través de 2.800 ferias anuales.

En Brasil, el Programa de Modernización del Mercado de Hortalizas (Prohort), operado por la Compañia Nacional de Abastecimiento (Conab), provee información diaria de precios, origen y volúmenes de más de 2.100 productos en 62 mercados mayoristas desde 2010, un sistema de monitoreo permanente que facilita detectar tempranamente variaciones asociadas a eventos climáticos extremos.  

En Honduras, el programa «Ahorro Ferias del Pueblo» de BANASUPRO ofrece ahorros de entre 10 y 25 por ciento, reduciendo la exposición de los consumidores a la especulación de precios que suele intensificarse en episodios de escasez asociados a El Niño.

México, a través de Alimentación para el Bienestar, opera más de 24.000 tiendas comunitarias y 390 puestos móviles que llegan a más de 23.000 localidades —13.897 de ellas indígenas—, una red capilar que permite sostener el acceso a alimentos incluso en territorios rurales más expuestos a sequías o inundaciones.

En Colombia, una herramienta geoespacial que integra más de 12,7 millones de registros de abastecimiento y 735.000 precios mayoristas de 34 centrales de abasto permite identificar en tiempo real qué corredores logísticos pierden conectividad y disponibilidad de alimentos —como ocurrió con la papa, cuyo abastecimiento depende de 418 municipios de origen—, anticipando así posibles desabastecimientos.

La FAO reafirmó su compromiso de seguir apoyando a los países de América Latina y el Caribe en el fortalecimiento de sus sistemas públicos de abastecimiento y de los mercados tradicionales, como herramientas centrales para anticipar y mitigar los impactos de El Niño sobre la seguridad alimentaria de las poblaciones más vulnerables.

Agenda de acción frente a El Niño

Frente al fenómeno de El Niño 2026 —que podría convertirse en uno de los más intensos desde 1950—, la FAO ha centrado su trabajo en dos frentes: el monitoreo técnico y la acción anticipatoria en terreno. 

Junto al Programa Mundial de Alimentos (WFP), la FAO anunció recientemente capacidad para asistir de inmediato a 1,2 millones de personas expuestas a estos riesgos, con planes de ampliar la cobertura a 8,8 millones mediante un llamamiento de 202 millones de dólares. 

La FAO brinda asistencia técnica a países como Guatemala, Honduras, Ecuador y Perú en la implementación de marcos de Acción Anticipatoria (protocolos con umbrales de activación y financiamiento preestablecido), que hoy existen en 22 países de la región con 37,8 millones de dólares ya comprometidos, y cuya eficacia quedó demostrada en El Niño 2023-2024, con un retorno de 2,34 dólares por cada dólar invertido en pérdidas evitadas.

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