Gracias al trabajo junto al Fondo para el Medio Ambiente Mundial y el Fondo Verde para Clima, la FAO ha implementado decenas de proyectos en América Latina y el Caribe, con beneficios para miles de familias agricultoras, tema abordado en un taller técnico realizado en Panamá.

Ciudad de Panamá, 26 de marzo de 2026 – Desde el 2006, cuando la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), inició su asociación con el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés), ha movilizado en la región más de 530 millones de dólares, apoyando a 33 países. Paralelamente, el trabajo conjunto con el Fondo Verde para el Clima (GCF, por sus siglas en inglés) ha movilizado alrededor de 650 millones de dólares (USD) en 24 proyectos regionales, enfocados en el uso sostenible de la tierra, la restauración de paisajes productivos y la resiliencia de los medios de vida rurales, integrando adaptación, mitigación y desarrollo sostenible.
Resultados concretos
Estos recursos han posibilitado la obtención de resultados, como la reforestación de 1.559 hectáreas de tierras degradadas en la reserva forestal Imataca (Venezuela), así como la creación de la primera empresa forestal indígena, Tukupu, encargada de la gestión y el uso sostenible de dicha reserva.
En México, Perú y Chile, en el ámbito de la agrobiodiversidad —particularmente en cultivos de centros de origen como el maíz y la papa— se han incorporado criterios de conservación y uso sostenible en normas e instrumentos de fomento productivo que han contribuido a fortalecer la seguridad alimentaria y a preservar variedades silvestres que aumentan la resiliencia de los sistemas agrícolas.
En Ecuador, se logró que 1.370 hectáreas obtuvieran certificación orgánica para la producción de cacao. Este avance ha ampliado las oportunidades de acceso a nuevos mercados y ha mejorado las condiciones socioeconómicas de las asociaciones de productores locales participantes.
En el Caribe, mediante una iniciativa que incluyó a Antigua y Barbuda, Barbados, Dominica, Guyana, Jamaica, República Dominicana, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam y Trinidad y Tobago, se actualizaron los marcos legislativos nacionales para la gestión de plaguicidas de acuerdo a estándares internacionales, contribuyendo a disminuir la contaminación del medio ambiente.
A través de estas alianzas estratégicas, se ha impulsado la restauración y conservación de ecosistemas; la priorización de políticas con impacto en los servicios ecosistémicos; soluciones basadas en bosques frente a la emergencia climática; la gestión forestal sostenible; y el fortalecimiento de cadenas de valor para aumentar la resiliencia de Pueblos Indígenas, mujeres y jóvenes. Todo ello con el objetivo de hacer los sectores agrícola, forestal, pesquero y acuícola más eficientes, inclusivos, sostenibles y resilientes.
Hacia el GEF-9 y las oportunidades con el GCF
Para seguir explorando oportunidades, cerca de 100 representantes y expertos de América Latina y el Caribe se reunieron esta semana en la Ciudad de Panamá, en el Taller Técnico Regional: Retos y oportunidades para la agricultura y el medio ambiente en el noveno ciclo de reposición del GEF, y las posibilidades de financiamiento con el GCF.
El encuentro, que contó con la colaboración de la FAO, buscó fortalecer las alianzas que han impulsado el financiamiento para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad en América Latina y el Caribe, una de las regiones más diversas del planeta.
«Detener y revertir la pérdida de biodiversidad en los ecosistemas terrestres y acuáticos, que sustentan los medios de vida de millones de familias de la región, es clave para transformar los sistemas agroalimentarios», señaló Rene Orellana, Subdirector General y Representante Regional de la FAO para América Latina y el Caribe.
«La FAO pone a disposición herramientas, experiencia, metodologías y conocimientos, así como plataformas para facilitar espacios inclusivos e integradores de diálogo intersectorial, promoviendo que los sistemas agroalimentarios sean parte de la solución a los grandes problemas ambientales y climáticos», añadió.
El taller se realiza en un momento clave, preparando el camino hacia la Novena Reposición de Fondos del GEF (GEF-9), que regirá el período 2026-2030 bajo la visión de un «planeta saludable, personas saludables». Este nuevo ciclo promoverá el cambio sistémico a través de programas integrados en áreas como sistemas alimentarios, biomas forestales y ciudades sostenibles, complementando sus cinco áreas focales tradicionales.
En línea con la Estrategia de la FAO sobre el Cambio Climático (2022–2031), que establece la transformación de los sistemas alimentarios como esencial para enfrentar el cambio climático, el taller también explora las oportunidades de financiamiento del GCF. A través del análisis de sus ventanas de inversión, criterios y mecanismos de preparación (Readiness), se busca apoyar a los países en la identificación de acciones climáticas prioritarias desde una perspectiva sectorial, inclusiva y transparente.
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