Schneider Electric advierte que las instalaciones eléctricas deben adaptarse a las nuevas necesidades de los hogares y destaca las señales de alerta que pueden ayudar a prevenir fallas e incidentes.

San José, Costa Rica. XX de octubre de 2026. Aires acondicionados, hornos eléctricos, cargadores para vehículos y equipos para pequeños emprendimientos forman cada vez más parte de la vida cotidiana en los hogares. Sin embargo, incorporar estos dispositivos sin revisar la capacidad de la instalación eléctrica puede generar sobrecargas, sobrecalentamientos y otras condiciones de riesgo que comprometen la seguridad de las viviendas.
Uno de los elementos que requiere especial atención es la acometida eléctrica, el punto de conexión entre la red pública de distribución y la instalación de una vivienda. Su correcto dimensionamiento, junto con el estado del tablero, los circuitos y los sistemas de protección, es fundamental para responder de manera segura a las nuevas demandas de consumo.
“Los hogares están incorporando cada vez más equipos eléctricos, pero sus instalaciones no siempre se actualizan para responder a esa demanda. La acometida es uno de los puntos que deben revisarse, porque forma parte del sistema que permite llevar la energía de manera segura a la vivienda. Cuando se aumenta el consumo sin una evaluación técnica, pueden aparecer condiciones de riesgo que muchas veces pasan inadvertidas”, explicó Lady Campos, gerente de Nuevos Negocios para Centroamérica de Schneider Electric.
Una vivienda construida hace 20 años, por ejemplo, puede haber sido diseñada para una demanda eléctrica muy distinta a la actual. Si con el tiempo sus habitantes incorporan aires acondicionados, hornos eléctricos o cargadores de vehículos sin revisar la instalación, podrían comenzar a presentarse señales de alerta, como interruptores que se disparan frecuentemente, tomacorrientes que se calientan, olores a plástico recalentado o luces que parpadean. Estas situaciones requieren una evaluación profesional para identificar su origen y prevenir incidentes.
Las fallas eléctricas, un riesgo presente en la región
Las estadísticas de incendios estructurales en Centroamérica evidencian la importancia de contar con instalaciones eléctricas seguras y darles mantenimiento periódico.
En Costa Rica, un análisis del Cuerpo de Bomberos divulgado por la Revista CFIA señala que entre 2014 y 2024 se registraron 11.217 incendios estructurales, un promedio aproximado de 1.020 al año. Entre los incidentes en los que se logró determinar el origen, el 43% estuvo relacionado con fallas eléctricas. Durante el período analizado también se contabilizaron 166 fallecimientos asociados con incendios estructurales.
En Panamá, el Cuerpo de Bomberos reportó 597 incendios estructurales durante 2025. Asimismo, hasta agosto de 2024 había atendido 906 casos de desperfectos eléctricos, 48 más que en el mismo período de 2023. Entre los factores de riesgo identificados por la institución se encuentran la falta de mantenimiento, la sobrecarga de equipos, el uso de materiales no certificados y la contratación de personal no calificado, según información divulgada en el país.
Estas cifras reflejan un desafío de seguridad que también resulta relevante para Guatemala y el resto de Centroamérica, especialmente ante el crecimiento de la demanda eléctrica residencial. Si bien las fallas eléctricas pueden tener diferentes orígenes y no todas están relacionadas con la acometida, los datos refuerzan la necesidad de revisar integralmente las instalaciones.
Hogares más electrificados requieren instalaciones preparadas para el futuro
El aumento del consumo energético residencial no responde únicamente a la incorporación de electrodomésticos. La movilidad eléctrica, los sistemas de climatización, los paneles solares y las baterías de almacenamiento también están transformando la manera en que los hogares utilizan y gestionan la energía.
En Costa Rica, por ejemplo, se contabilizan 41.502 vehículos eléctricos, entre automóviles, motocicletas, camiones y autobuses, según datos divulgados por ASOMOVE. Aunque no todos corresponden a vehículos de uso particular, la expansión de esta tecnología evidencia nuevas necesidades de infraestructura eléctrica y recarga.
En viviendas de Costa Rica, Guatemala y Panamá, la incorporación de equipos de mayor consumo o de sistemas de generación y almacenamiento de energía requiere evaluar las condiciones de la instalación existente y determinar si es necesario realizar adecuaciones.
La acometida, el medidor, el tablero eléctrico, los conductores, las protecciones y la puesta a tierra forman parte de un sistema que debe funcionar de manera coordinada. Por ello, reemplazar un componente aislado no necesariamente resuelve las deficiencias de una instalación.
“No debemos esperar a que ocurra un incidente para revisar una instalación eléctrica. Si los interruptores se disparan constantemente, los tomacorrientes se calientan o aparecen olores a recalentamiento, es necesario acudir a un profesional calificado. La prevención comienza por identificar estos riesgos y asegurarse de que todos los componentes de la instalación respondan a las necesidades reales del hogar”, agregó Campos.
La especialista también destacó que las intervenciones deben cumplir con la normativa y los requisitos técnicos vigentes en cada país, así como con las disposiciones de las empresas distribuidoras de electricidad. Además, es fundamental utilizar materiales y dispositivos certificados, adecuados para las características de cada instalación.
Cinco recomendaciones para prevenir riesgos eléctricos en el hogar
Schneider Electric comparte cinco medidas que pueden ayudar a identificar condiciones de riesgo y fortalecer la seguridad de las instalaciones residenciales:
- Revisar la capacidad de la instalación antes de aumentar el consumo. Al incorporar aires acondicionados, hornos eléctricos, cargadores de vehículos u otros equipos de alta demanda, es importante que un profesional calificado evalúe la capacidad de la acometida, el tablero y los circuitos, y determine si requieren adecuaciones.
- Reconocer las señales de alerta. Interruptores que se disparan frecuentemente, tomacorrientes calientes, olores a quemado o luces que parpadean pueden indicar problemas eléctricos. Estas señales no deben ignorarse y requieren una revisión profesional.
- Evitar las conexiones improvisadas. El uso permanente de regletas y extensiones para alimentar equipos de alto consumo puede generar condiciones de riesgo. Los dispositivos de mayor demanda deben contar con circuitos adecuados a sus características y a la normativa aplicable.
- Verificar los sistemas de protección. Es importante revisar periódicamente las condiciones de la puesta a tierra y contar con protecciones correctamente seleccionadas contra sobrecargas, cortocircuitos y sobretensiones. Cada una cumple una función específica dentro de la seguridad eléctrica.
- Contratar profesionales calificados y utilizar materiales certificados. Las modificaciones deben realizarse conforme a la normativa nacional y, cuando corresponda, en coordinación con la empresa distribuidora. Una instalación correctamente diseñada y ejecutada contribuye a prevenir fallas y facilita la incorporación segura de nuevas tecnologías.
La revisión preventiva de las instalaciones eléctricas puede representar una inversión inicial, pero también permite identificar problemas antes de que ocasionen daños en equipos, interrupciones del servicio o situaciones que pongan en riesgo a las personas. En un contexto en el que los hogares dependen cada vez más de la electricidad, mantener las instalaciones actualizadas y en condiciones seguras es una medida esencial para acompañar la evolución tecnológica y proteger a las familias.





