Medicina avanza más rápido que la educación: experto advierte sobre creciente brecha en la formación de profesionales de la salud

Medicina avanza más rápido que la educación: experto advierte sobre creciente brecha en la formación de profesionales de la salud

  • Estudio internacional citado durante el simposio mostró que solo el 9% de más de 10.000 graduados de enfermería evaluados demostró algunas competencias esenciales al iniciar la práctica.
  • Especialista plantea que el futuro de la educación médica pasa por la práctica, la simulación y la demostración de competencias antes de enfrentarse a determinadas situaciones con pacientes reales.
  • Universidad Latina  impulsa metodologías activas y la incorporación progresiva de la tecnología y de la inteligencia artificial en la formación de sus futuros profesionales.

San José, Costa Rica, octubre de 2026. Costa Rica cuenta con un sistema de salud reconocido por sus resultados y su capacidad para incorporar nuevas tecnologías. Sin embargo, esa fortaleza plantea un desafío urgente: lograr que la formación de los futuros médicos avance al mismo ritmo que la práctica clínica transformada por la cirugía robótica, la simulación y la inteligencia artificial.

Ese fue uno de los principales mensajes del Dr. Francisco Gutiérrez, experto en educación clínica radicado en Estados Unidos, quien visitó el país para participar en un simposio organizado por la Universidad Latina de Costa Rica en el Congreso Médico Nacional 2026, que se realiza del 26 al 31 de octubre y reúne a más de mil médicos para analizar tendencias que redefinen la medicina.

Una brecha que también debe preocupar a Costa Rica

“La educación médica se está quedando atrás frente a la medicina”, advirtió Gutiérrez. Según explicó, la industria farmacéutica, la imagenología, los dispositivos médicos y la cirugía robótica avanzan a gran velocidad, mientras que muchos sistemas educativos todavía dependen de modelos concebidos hace décadas.

El especialista destacó que Costa Rica parte de una posición favorable: cuenta con un sistema de salud con buenos resultados, un acceso relativamente sólido y una capacidad de innovación. No obstante, sostuvo que el país enfrenta el mismo riesgo que otras naciones: que se amplíe la brecha entre el avance del conocimiento médico y la velocidad a la que cambian los sistemas de formación.

Como ejemplo de esa brecha, citó un estudio internacional con más de 10.000 graduados de enfermería en el que solo el 9% demostró algunas competencias esenciales esperadas al inicio de la práctica. El dato no corresponde a Costa Rica ni puede extrapolarse directamente al país, pero, para el experto, ilustra un reto global: obtener un título no necesariamente garantiza que todas las competencias requeridas para la práctica estén plenamente desarrolladas.

De la cirugía robótica al simulador

La cirugía robótica fue uno de los ejemplos centrales de la charla. Gutiérrez señaló que en Estados Unidos ya se realizan millones de procedimientos con esta tecnología y destacó que Costa Rica también ha avanzado en su adopción. Para las universidades, esto obliga a replantearse cómo se prepara a un médico para utilizar herramientas que ni siquiera existían cuando se diseñaron muchos planes de estudio tradicionales.

El cambio, explicó, consiste en dejar de depender únicamente del modelo de “aprender viendo” y avanzar hacia una ruta progresiva: conocer, practicar en ambientes controlados, simular, demostrar competencia, acompañar a profesionales experimentados y luego asumir mayor autonomía frente al paciente.

“Colocar a un alumno frente a un paciente sin pasar antes por un espacio simulado es irresponsable”, señaló Gutiérrez, quien comparó la formación médica con la aviación: nadie permitiría que un piloto realizara su primer vuelo con pasajeros sin haber entrenado previamente en escenarios controlados.

Las metodologías de simulación permiten entrenar no solo procedimientos, sino también la toma de decisiones, el juicio clínico, el trabajo en equipo, la comunicación y la respuesta ante situaciones que un estudiante podría no encontrar en una rotación tradicional. Gutiérrez indicó que existen al menos 32 formas de educación clínica que pueden utilizarse para fortalecer este proceso.

El médico de 2030 deberá saber usar IA, pero también cuestionarla

A esta transformación de la educación clínica se suma el avance acelerado de la inteligencia artificial. Durante el mismo simposio, el Ing. Álvaro Solano, decano de Ingeniería de la Universidad Latina, advirtió que el médico que se gradúe hacia 2030 necesitará combinar sólidos conocimientos clínicos con pensamiento crítico, alfabetización en inteligencia artificial, aprendizaje permanente, juicio ético y empatía.

“El médico va a estar siempre. Lo que pasa es que ahora vamos a potenciar al médico con una herramienta, con tecnología, y el médico va a tener que tener criterio para decir: esto sí o esto no. Pero el que decide es el médico”, explicó.

Según el especialista, el reto para las universidades no es prohibir la inteligencia artificial, sino cambiar la forma de enseñar y evaluar, de manera que los futuros profesionales sepan utilizarla, pero también cuestionar sus respuestas, detectar errores y tomar decisiones por sí mismos. En ese escenario, destacó que hay una capacidad que la tecnología no puede sustituir: la empatía hacia el paciente.

Para la Universidad Latina de Costa Rica, esta transformación forma parte de su compromiso con una educación médica conectada con la realidad que enfrentarán sus estudiantes. La institución trabaja en metodologías activas, experiencias clínicas progresivas, simulación y la incorporación transversal de nuevas tecnologías, con el objetivo de que la formación no mida únicamente cuánto conocimiento memoriza un estudiante, sino qué es capaz de hacer correctamente cuando debe tomar decisiones.

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