• Espolón y mezcal Los Danzantes llegan a la temporada para invitar a probar, disfrutar y conocer las historias que hacen de cada copa una experiencia que va mucho más allá de la bebida.

San José, Costa Rica. Hay meses que tienen un sabor particular. Octubre sabe a reuniones que se alargan, a noches entre amigos, a buena comida y a ganas de probar algo diferente. Con Halloween, el Día de Muertos y las primeras celebraciones de fin de año acercándose, también es un momento perfecto para descubrir el mundo del agave.
Para Erick Molina, gerente de Destilados de Alpiste, esta época tiene una conexión natural con el tequila y el mezcal. “Para nosotros, octubre es el mes del agave. Se juntan Halloween, la llegada del Día de Muertos y las primeras reuniones de fin de año: momentos para compartir, comer bien y probar algo nuevo. Es una oportunidad para que alguien descubra su primer mezcal o se anime a disfrutar un tequila de una manera diferente”.
Y esa manera diferente de consumir ya se empieza a notar. El tradicional shot comparte espacio con cócteles de autor, tragos largos y copas que se disfrutan con más calma. “Antes se pedía ‘un tequila’; hoy la gente pregunta si es 100 % agave, si es blanco o reposado, o incluso con qué agave se hizo un mezcal. El consumidor está más informado y también busca tomar mejor”, comenta.
En ese cambio de hábitos, Espolón y Los Danzantes representan dos maneras de acercarse al universo del agave. Elaborado con 100 % agave azul en los Altos de Jalisco, Espolón combina un perfil limpio y equilibrado con una identidad visual inspirada en las calaveras del artista mexicano José Guadalupe Posada. Es un tequila que puede acompañar una noche entre amigos en una Paloma o una Margarita, pero que también puede disfrutarse solo, con calma.
“Espolón tiene algo muy bonito: no te obliga a elegir entre calidad y diversión. Funciona perfectamente en un cóctel, pero también puede disfrutarse solo. Esa versatilidad ha ayudado a que conecte con consumidores que están descubriendo nuevas formas de tomar tequila”, explica Molina.
Para quienes están comenzando, Espolón Blanco puede ser una puerta de entrada a través de una Paloma o una Margarita. Para quienes ya disfrutan de otros destilados, Espolón Reposado y Espolón Cristalino permiten bajar el ritmo y concentrarse más en los aromas y sabores.
Desde Oaxaca llega Mezcal Los Danzantes, nacido en Santiago Matatlán, una comunidad profundamente vinculada con la tradición mezcalera. Su elaboración conserva procesos artesanales que empiezan con la cocción del agave en un horno bajo tierra con leña, continúan con la molienda mediante una rueda de piedra y la fermentación natural en tinas de madera, y terminan con una doble destilación en cobre.
Para Molina, uno de los grandes atractivos de Los Danzantes es precisamente la posibilidad de cambiar la percepción que muchas personas tienen sobre el mezcal. “Al probarlo primero aparece el agave cocido; luego pueden encontrarse notas de fruta y hierbas y, al final, esas notas ahumadas que lo hacen tan particular. Es una bebida que pide un poco de curiosidad”.
Esa curiosidad también se refleja en la forma de disfrutarlo. Para quien está empezando, Molina recomienda acercarse a Los Danzantes a través de la coctelería y después probarlo solo. “Una Mezcalita puede ser una excelente primera experiencia. Y cuando uno ya se siente cómodo con el perfil, vale la pena probar el Blanco en copa, despacio y con una rodaja de naranja”.
La coctelería se convierte así en una de las principales puertas de entrada a estas categorías. Y octubre ofrece el escenario perfecto para experimentar. Una Paloma de Espolón, fresca y cítrica, puede acompañar una reunión entre amigos. Un Mezcal Mule, preparado con Los Danzantes Blanco, limón, ginger beer y pepino, ofrece una manera accesible de descubrir el carácter del mezcal. La Mezcalita de maracuyá suma un perfil tropical cercano a los sabores que disfrutan los costarricenses, mientras que el Oaxaca Old Fashioned combina Espolón Reposado con un toque de Los Danzantes para quienes buscan una experiencia más profunda.
“La coctelería es una forma muy democrática de acercarse a estas bebidas. Si alguien nunca ha probado mezcal, probablemente sea más fácil empezar con un cóctel fresco, donde pueda descubrir sus sabores”, explica Molina. Y aunque las tendencias cambien, hay clásicos que siguen teniendo un lugar asegurado. La Margarita es uno de ellos “Creo que la Margarita sigue vigente porque es sencilla y está muy bien balanceada. Con un buen tequila, limón recién exprimido y naranja, tienes una bebida que funciona prácticamente en cualquier ocasión”, señala.
Pero el tequila y el mezcal también pueden quedarse fuera de la coctelera. Servidos con calma y acompañados de buena comida, permiten descubrir matices que a veces pasan inadvertidos. Espolón Blanco puede acompañar un ceviche; Espolón Reposado, una carne a la parrilla; Los Danzantes Blanco, mariscos; y Los Danzantes Reposado, chocolate oscuro.
“La gente está entendiendo cada vez más que un buen tequila o un buen mezcal no necesita necesariamente mezclarse. Se puede disfrutar solo, como se disfruta un whisky o un ron. La temperatura, la copa y hasta el acompañamiento hacen una diferencia enorme”, apunta Molina.
Su recomendación es bajar el ritmo: oler antes de probar, tomar pequeños sorbos y dejar que el destilado hable. En Oaxaca existe una frase que resume bien esa filosofía: al mezcal se le dan besos, no tragos.
Y si octubre tiene algo especial, es que también permite celebrar desde distintos lugares. Halloween trae disfraces, música y amigos. El Día de Muertos invita a recordar, agradecer y mantener presentes las historias de quienes ya no están. Ahí es donde la identidad de estas marcas encuentra un vínculo natural con la temporada. Las calaveras forman parte de la identidad de Espolón desde sus inicios, mientras que Los Danzantes nace en Oaxaca, donde el mezcal forma parte de la cultura y de las celebraciones.
“Lo bonito del Día de Muertos es que no se trata solamente de recordar con tristeza. Es una celebración de la vida, de la memoria y de las personas que fueron importantes para nosotros. Y ahí una bebida tradicional como el mezcal o el tequila tiene mucho sentido, porque forma parte de esa cultura de compartir y celebrar”, reflexiona Molina.
Para Alpiste, la oportunidad está en acercar esa tradición a la manera de celebrar de los costarricenses: alrededor de una mesa, con buena comida, amigos, ingredientes locales y ganas de compartir. Restaurantes, bares, hoteles y tiendas especializadas tienen un papel fundamental en ese encuentro. Son los espacios donde muchas personas prueban por primera vez un tequila o un mezcal, reciben una recomendación y comienzan a construir su propio gusto.
“Los bartenders y los equipos de restaurantes son nuestros mejores aliados. Muchas veces, el primer contacto del consumidor con una categoría ocurre en una barra. Una buena recomendación puede cambiar completamente la percepción que alguien tiene de una bebida”, comenta Molina.
Por eso, Alpiste trabaja de cerca con estos establecimientos y sus equipos, acompañándolos con capacitación, cócteles y experiencias alrededor de las marcas. La compañía busca que el consumidor no solamente encuentre una botella, sino también una historia y una manera de disfrutarla.
Espolón y Los Danzantes están disponibles en distintos establecimientos del país, incluyendo restaurantes y bares como PRAGA, hoteles en zonas como La Fortuna y Guanacaste, supermercados como Mas x Menos, Auto Mercado, Walmart y tiendas especializadas como Bottega.
A la hora de elegir, Molina propone dejarse llevar por los gustos personales y la experiencia que se busca. “Si busca algo fresco, festivo y fácil de disfrutar,
empiece con Espolón Blanco en una Paloma o Margarita. Si le gustan los sabores profundos, Los Danzantes Blanco es una excelente opción. Y si normalmente toma ron añejo o whisky, Espolón Cristalino puede ser una muy buena primera copa”, explica.
Para quienes buscan explorar ambos perfiles en una misma copa, Molina recomienda el Oaxaca Old Fashioned, que combina Espolón Reposado con un toque de Los Danzantes. “Es una forma muy bonita de entender cómo tequila y mezcal pueden complementarse”, explica.
Este octubre, la invitación de Alpiste es sencilla: poner algo rico sobre la mesa, servir una copa y dejar que la conversación haga el resto. Puede ser una Paloma entre amigos, una copa de mezcal después de la cena o un Oaxaca Old Fashioned para cerrar la noche. Puede ser una celebración grande o simplemente una mesa pequeña alrededor de la cual caben las personas que queremos.
“Al final, creo que eso es lo más importante: compartir. Nosotros podemos hablar de agaves, procesos, sabores y marcas, pero la verdadera experiencia sucede cuando alguien abre una botella, sirve una copa y la comparte con otra persona”, concluye Molina.
Porque detrás de cada botella hay una tierra, una tradición y muchas manos, pero es alrededor de una mesa donde la historia realmente comienza.





