- Llegó a CR hace 16 años con una maleta llena de ilusiones; hoy lidera y dirige obras emblemáticas en el país.
- Su trayectoria combina conocimiento técnico, liderazgo, empatía y compromiso con las comunidades.

Costa Rica. Junio de 2026. Miles de personas cruzan cada día los puentes sobre el río Virilla, utilizan los pasos a desnivel de Circunvalación o recorren carreteras que conectan comunidades e impulsan el comercio. Sin pensar que, detrás de esas obras existe el trabajo de cientos de personas, liderados por una ingeniera que hace 16 años llegó a Costa Rica desde España con una computadora, una maleta llena de sueños, y la convicción de asumir uno de los mayores retos de su vida profesional.
Antonia López ocupa el cargo de Subgerente General Técnica de Constructora MECO y lidera unos de los equipos que trabajan arduamente por transformar nuestro país a través de proyectos de infraestructura.
Su trayectoria incluye la dirección de grandes obras que forman parte fundamental de la vida cotidiana de miles de personas, como: el proyecto hidroeléctrico Torito, en Turrialba; la ampliación vial entre Pozuelo y Jardines del Recuerdo; y puentes sobre los ríos Virilla, Tárcoles, María Aguilar y Puerto Viejo. También destacan centros educativos en zonas rurales, los pasos a desnivel de Hatillo 4, Hatillo 6 y Hatillo 8, así como proyectos estratégicos en Ruta 35.
Cada uno de estos representa algo más que concreto, acero o maquinaria. Para Antonia, la infraestructura tiene la capacidad de transformar comunidades, reducir tiempos de traslado, generar empleo y mejorar la calidad de vida de las personas.
“Ver el día que llegan las máquinas a un proyecto siempre genera ilusión. Cuando la obra termina existe una sensación agridulce porque concluye una etapa, pero también queda la satisfacción de saber que esa infraestructura beneficiará a miles de personas. Eso es lo que más me apasiona de esta profesión”, afirmó López.
Una pasión que surgió a más de 8 mil kilómetros de distancia
Su historia profesional comenzó desde muy joven en España. Inspirada por el trabajo de su padre en el sector construcción, decidió estudiar una de las carreras que consideraba más desafiantes. Con el paso de los años descubrió que la ingeniería le permitía combinar conocimiento técnico, liderazgo, capacidad de resolución de problemas y un propósito que sigue vigente hasta hoy: contribuir al desarrollo de las comunidades.
La ingeniera recuerda con especial cariño el proyecto hidroeléctrico Torito, en Turrialba, una de las primeras obras que dirigió en Costa Rica. Esa experiencia le permitió conocer de cerca la realidad de las zonas rurales y comprender el impacto que la infraestructura puede generar en la vida de las personas.
Destaca que los proyectos que más la han marcado son aquellos que miles de costarricenses utilizan diariamente: la ampliación vial entre Pozuelo y Jardines del Recuerdo, la construcción y rehabilitación de puentes sobre el río Virilla y las recientes intervenciones en Circunvalación representan algunos de los desafíos técnicos más importantes que ha enfrentado a lo largo de su carrera.
“Cuando uno ve que miles de personas llegan antes a sus trabajos, que una comunidad tiene mejores accesos o que una obra mejora la movilidad de todo un sector, entiende que el esfuerzo valió la pena. La infraestructura tiene un impacto directo en la vida de las personas”, señaló.
Su liderazgo también destaca dentro de una industria que históricamente ha contado con una mayor presencia masculina. A pesar de los avances, la participación femenina en carreras STEM continúa siendo un desafío. Según datos del Tecnológico de Costa Rica (TEC), las mujeres representaron el 35,6% de las personas graduadas en carreras STEM entre 2020 y 2025.
Desde su experiencia, Antonia considera que el crecimiento profesional depende tanto de las capacidades técnicas como de las habilidades humanas.
“La empatía, la actitud y la capacidad de escucha son fundamentales para liderar equipos. Las obras no las construye una sola persona; detrás de cada proyecto existe un equipo enorme que trabaja con un objetivo común”, explicó.
En el marco del Día Internacional de la Mujer en la Ingeniería, que se conmemora cada 23 de junio, López envía un mensaje claro a las niñas y jóvenes que consideran estudiar una carrera STEM: confiar en sus capacidades y asumir los retos con determinación.
“Nada es regalado. Hay que estudiar, esforzarse y trabajar mucho. Pero cuando te apasiona lo que haces y ves el impacto positivo que generas en otras personas, todo vale la pena. Si pudiera dejar un legado, sería precisamente ese: demostrar que con esfuerzo, preparación y compromiso sí es posible construir grandes cosas”, concluyó.





