
11 de julio de 2025, San José, Costa Rica. La Asociación Gerontológica Costarricense, (AGECO) realizó su octava edición del Museo de la Memoria, un espacio que reunió a más de 900 personas en el Museo Nacional de Costa Rica este 10 de julio para conocer sobre el legado de las personas mayores que son parte de la construcción de la historia y cultura nacional.
Desde las 6 p.m. y hasta las 8:30 p.m. las personas invitadas compartieron su conocimiento y vivencias en diferentes campos del conocimiento. Un espacio inolvidable para sonreír, disfrutar, aprender, cantar, bailar, jugar y compartir. Personas de todas las edades visitaron en familia esta actividad que realiza AGECO cada año. En esta ocasión, para vivir y conocer sobre ciencia, el físico y astrónomo José Alberto Villalobos capturó el interés con su explicación sobre los cometas y permitió a visitantes crear su propio cometa, explicándoles sobre su formación, trayectoria e importancia para el cosmos.
En materia deportiva, mujeres pioneras del fútbol contaron sus anécdotas y emociones dentro y fuera de la cancha. Como parte del grupo de personas fundadoras del Deportivo Femenino Costa Rica FC y desde su vivencia en la práctica deportiva, Ana Emilia Morales y Marjorie Flores se refirieron a su labor de abrirse espacio como primeras mujeres deportistas en el fútbol costarricense.
En materia de derechos humanos, el político, historiador y docente universitario Vladimir de la Cruz compartió valiosos conocimientos y experiencias en el ámbito del derecho laboral.
Para compartir su inspiración y talento con las letras, la comunicadora social y escritora María Pérez Yglesias mostró el arte de las palabras con su intervención titulada Un poema, una niña, una historia, permitiendo también la firma de libros y mayores explicaciones sobre sus obras literarias a las personas visitantes.
Es una mujer miembro y orgullosa de su pueblo Huetar, Marta Eugenia Mena Pérez explicó cómo elaborar canastos, sombreros, adornos y mucho más como parte de su conocimiento ancestral en la elaboración de cestería. Este arte heredado de generaciones anteriores forma parte integral de una cultura que aprovecha los recursos naturales buscando sostenibilidad y equilibrio.
La noche se llenó de música, canto, baile y emociones con la participación del grupo artístico de personas mayores “Música Sin Fronteras” de la Asociación China de Costa Rica. Con música nacional e internacional, la agrupación cautivó a las personas asistentes al Museo de la Memoria.
La velada también compartió la picardía, imaginación y diversión con las historias y títeres de Fernando Thiel Furlano, licenciado en Psicología, con énfasis en asperger y autismo, profesor de teatro, actor, dramaturgo y productor de televisión. Las familias rieron, participaron y dejaron volar su imaginación con el teatro de bolsillo y las ocurrencias de este carismático actor y sus títeres.
En un espacio del museo también pudimos apreciar importantes fragmentos de la cultura con el experimentado cantautor, músico y locutor, Luis Diego Solórzano Boza quien relató su experiencia a partir de la creación y ejecución de los documentales radiofónicos titulados: “Quién canta su mal espanta”. Esta obra de Solórzano, elaborada conjuntamente con su esposa Raquel Hernández Castro obtuvo el Premio Nacional de Comunicación Cultural Joaquín García Monge 2024. La producción busca que las personas aprecien la diversidad, vitalidad y energía creadora de la música costarricense, así como la cultura y valores del país.
Un rincón muy apreciado fue el de la cantautora, periodista, escritora y narradora oral Ana Coralia Fernández con su animada guitarra, sus canciones, sus coplas e historias que hicieron sonreír, cantar y meditar con su interpretación de sus cuentos para despertar.
Fue un privilegio volver a ser niños y jugar rayuela y otras costumbres de antaño con la guitarra, el canto y las historias del recreacionista, profesor de educación física, actor y músico, German Valverde, conocido como “Maromero” quien presentó su experiencia de vivir el juego como un arte.
Las palabras, el amor y el arte escénico se fusionaron para deleitar a los visitantes con la presencia de la escritora, actriz y gestora cultural, Arabella Salaverry junto con su esposo, el actor y director teatral Leonardo Perucci. Ellos compartieron anécdotas, fragmentos de sus obras y valiosas historias del arte escénico y literario con una encantadora conversación titulada: entre letras y tablas.
«El Museo de la Memoria es un espacio mágico para rescatar historias, anécdotas y conocimientos que son parte vital de nuestra sociedad y memoria colectiva y que promueven el respeto intergeneracional y la identidad nacional» destacó Fabián Trejos Cascante, Gerente General de AGECO.
Fue una noche de ciencia, arte, música, cuentos, títeres, historias, juegos, conocimientos, experiencias y de memorias sublimes que solo se pueden apreciar en el convivio exquisito del Museo de la Memoria. Todas las personas asistentes disfrutaron de una velada para vivir y valorar el aporte multidisciplinario de personas mayores ejemplares a la cultura costarricense.





