- Gobiernos locales como el de Desamparados impulsan modelos planificados y adaptados al territorio.
- El reglamento del MICITT quita a los municipios autonomía de reglamentar para evitar proliferación desmedida de torres y postes.

San José, 24 de noviembre. La instalación de postes de telecomunicaciones sobre las aceras del país es ya una molestia para vecinos que viven junto a estas estructuras, además, ya afecta la movilidad de familias, personas adultas mayores, personas con dificultad de movilidad y usuarios de silla de ruedas. Ante este impacto en la vida cotidiana, algunas municipalidades —entre ellas Desamparados— están optando por no adherirse de inmediato al reglamento propuesto por el MICITT y, en su lugar, revisar o actualizar su propia normativa para ordenar mejor esta infraestructura.
En el caso de Desamparados, el Concejo Municipal retomó un borrador regulatorio trabajado durante más de un año, con criterio legal y técnico, para ajustarlo a las necesidades específicas del cantón y a criterios urbanísticos acordes con su realidad.
Así consta en el Acta de Sesión Extraordinaria N.° 28-2025, donde los regidores Jesús Rodríguez y Mario Raitt señalaron que el municipio ya tiene un documento técnicamente sólido para avanzar con su propia regulación. La decisión busca aplicar reglas específicas para el cantón, aun si ello implica apartarse de la propuesta del MICITT.
Desde enero de 2024 entró en vigor el Reglamento a la Ley para incentivar y promover la construcción de infraestructura de telecomunicaciones (Decreto N.° 44335-MICITT), que permite a las empresas gestionar permisos directamente con las municipalidades para la colocación de postes.
Aunque lo anterior tiene la intención de acelerar los trámites, la norma no exige uso compartido de torres ni incorpora criterios de planificación urbana. Como resultado, postes voluminosos se colocan sobre aceras y vías peatonales sin evaluar el impacto real en la accesibilidad y la convivencia urbana.
A nivel nacional, algunas municipalidades ya se han adherido a la normativa. Sin embargo, cerca de la mitad aún no lo hacen y están valorando desarrollar su propio reglamento, con el fin de aplicar criterios de planificación urbana y mantener un mayor control sobre la instalación de postes en sus territorios.
El MICITT ha insistido ante los municipios, como consta en el Acta de Sesión Extraordinaria N.° 28-2025, que las municipalidades no pueden establecer vía reglamentaria cantonal, dónde desplegar infraestructura. Esto, le quita a las municipalidades la autonomía de reglamentar para evitar la proliferación desmedida de torres y postes, incumpliendo la compartición de infraestructura que impulsa el MICITT.
Impacto en seguridad y urbanismo
El Banco Interamericano de Desarrollo en la guía “¿Cómo son los espacios públicos de la región?” recuerda que la seguridad ciudadana depende en gran medida de la calidad y diseño de estos entornos y señala que las ciudades más seguras son aquellas cuyo urbanismo permite una movilidad sin barreras y una interacción fluida entre sus habitantes. La sobrecarga de postes o estructuras de gran volumen en aceras y vías peatonales va en contra de este principio, ya que afecta la convivencia, la visibilidad y el tránsito seguro.
Otros estudios urbanos en la región han alertado sobre el impacto que tiene la instalación desordenada de torres, monopolos y otras estructuras de telecomunicaciones en zonas residenciales. La investigación Contaminación visual–ambiental de los soportes de antenas de telecomunicaciones en el paisaje urbano señala que estos elementos pueden generar percepciones de abandono e inseguridad cuando se colocan sin criterios urbanísticos claros.
El análisis también advierte que la acumulación de postes y estructuras provoca una saturación visual que desarticula el entorno, altera la estética arquitectónica y limita la apropiación del espacio público.
Por su parte, el abogado Josué Bogantes Carvajal, consultor jurídico explicó que cuando se habla de infraestructura de telecomunicaciones: “La discusión de fondo radica en la visión de ciudad que queremos proyectar, la cual debe priorizar la accesibilidad y el urbanismo. Debemos definir si invitamos al costarricense a un casco urbano repleto de infraestructura en el área pública, o si buscamos limpiar visualmente nuestros espacios, tomando en cuenta que la acera no está construida para tener infraestructura”, concluyó.
En la actualidad, el desafío para las municipalidades no es detener el avance tecnológico, sino integrarlo sin sacrificar la seguridad ni el espacio público de la ciudadanía.





