- Expertos del sector señalan que la falta de un enfoque estratégico está limitando el verdadero potencial de la transformación digital.
- El Automate for Purpose (A4P) es el primer marco regional que vincula cada proceso automatizado a un KPI financiero con ROI medible, en menos de 90 días.

San José, Costa Rica. Abril 2026. La automatización se ha convertido en una de las principales apuestas de las organizaciones para mejorar su eficiencia operativa. Sin embargo, un fenómeno comienza a tomar fuerza a lo interno: empresas con múltiples herramientas, bots y procesos automatizados que, en la práctica, no están generando el impacto deseado en el negocio, ni midiendo si esa inversión vale la pena.
La causa no es la tecnología, sino la falta de un propósito claro. Muchas empresas han adoptado soluciones de automatización de manera aislada, sin una conexión clara con sus objetivos estratégicos ni indicadores financieros.
GBM, compañía líder en soluciones tecnológicas en la región, ha identificado un patrón recurrente en los últimos años: la automatización táctica —aquella que resuelve tareas sin conectarse a la estrategia de negocio— crea expectativas de modernización, pero no genera valor real.
Ante esta situación, el resultado es predecible: inversión sin retorno demostrable, resistencia organizacional al cambio y proyectos tecnológicos que se acumulan sin escalar. La promesa de la transformación digital queda atrapada en presentaciones, reuniones y tableros de control que nadie utiliza ni revisa.
«El mayor desperdicio en tecnología empresarial hoy no es comprar el software equivocado, es por el contrario, comprar el correcto y no tener claridad de su funcionamiento y de cómo se pueden medir los resultados del negocio», afirma Bertha Durán, Gerente Regional de Hiperautomatización de GBM.
Ante esto, la pregunta que deberían hacerse los líderes de negocio no es: ¿estamos automatizando?, sino, ¿sabemos exactamente qué estamos transformando y cuánto vale esa transformación?
Con la metodología Automate for Purpose (A4P), GBM responde a esta necesidad facilitando un marco de trabajo que invierte en el orden habitual de los proyectos de automatización: en lugar de implementar tecnología y luego buscar cómo justificarla, A4P parte del KPI financiero y diseña la automatización hacia atrás, asegurando que cada proceso intervenido tenga un impacto directo y medible.
Los resultados sobre los que trabaja el modelo son concretos: reducción de hasta 60% en tiempos de procesos críticos, cero vulnerabilidades en producción desde el pipeline de desarrollo, predicción de fallos en activos físicos con semanas de anticipación y despliegue de infraestructuras completas en minutos, en lugar de semanas.
Todo gestionado en el modelo Operaciones Autónomas 360, que integra gobierno, adopción, implementación, mejora continua y gestión operativa en una sola solución. Las empresas no administran múltiples proveedores ni múltiples contratos: reciben una capacidad operativa que se autogestiona y mejora continuamente mediante inteligencia artificial.
Además, para que la adopción sea menos compleja, GBM estructura el servicio en tres etapas: Starter, Accelerate y Scale, que permite a las organizaciones validar resultados reales antes de escalar la inversión.
El primer paso es un Hyperautomation Maturity Assessment gratuito, disponible en 15 minutos, que genera un diagnóstico de madurez organizacional y una hoja de ruta personalizada. A partir de ahí, el equipo de GBM acompaña a la empresa en el diseño de un FastPack o workshop A4P de diagnóstico, como puerta de entrada a la transformación real.
«Las empresas requieren traducir la tecnología en resultados que sean entendibles. Desde GBM, podemos demostrarles el valor de cada automatización en términos que su CFO pueda leer un estado financiero, todo esto, en menos de 90 días”, concluyó Durán.
Para más información, puede visitar: https://www.gbm.net





