Más de 94 mil denuncias por violencia, abuso y negligencia contra la niñez evidencian una realidad alarmante. Hoy, 98 niños y adolescentes crecen en un entorno seguro y lleno de afecto, por medio del acogimiento familiar.

San José, mayo de 2026. Detrás de miles de denuncias por violencia, abuso y negligencia infantil en Costa Rica, hay niños y adolescentes que necesitan algo esencial: una familia que les brinde seguridad, estabilidad y amor.
Solo durante el 2024, el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) recibió más de 94 mil denuncias relacionadas con situaciones de vulneración de derechos hacia personas menores de edad. Frente a esta realidad, la ONG Casa Viva Costa Rica impulsa el acogimiento familiar como una alternativa que transforma vidas y permite que niños y adolescentes crezcan en un ambiente de protección y afecto, mientras se resuelve su situación sociolegal.
Actualmente, 98 niños, niñas y adolescentes viven bajo esta modalidad de protección en convenio y supervisión del Patronato Nacional de la Infancia.
En el marco del Día Internacional del Acogimiento Familiar, que se conmemora este 31 de mayo, Casa Viva busca visibilizar la urgente necesidad de que más personas se unan como familias de acogimiento.
“Muchos niños llegan después de haber vivido abandono, abuso o negligencia. Lo que más necesitan no es únicamente techo y comida; necesitan vínculos seguros, sentirse importantes y volver a confiar”, explica Marcela Torres.
Una familia puede cambiar el rumbo de una vida
El acogimiento familiar consiste en recibir temporalmente en el hogar a un niño, niña o adolescente que debió ser separado de su familia de origen por situaciones de riesgo.
Las familias son valoradas y avaladas por el PANI, además de recibir capacitación y acompañamiento permanente por parte de profesionales de Casa Viva.
“Lo verdaderamente transformador para estos niños es experimentar una familia amorosa y segura. Muchos nunca han vivido algo así. Tener a una persona segura y protectora que los ame puede marcar un antes y un después en su vida”, agrega Torres.
Diversos estudios internacionales han advertido sobre los efectos de crecer en ambientes institucionalizados, especialmente durante la primera infancia. La falta de vínculos afectivos estables y atención personalizada puede impactar el desarrollo emocional, social y cerebral de los menores de edad.
¿Quién puede convertirse en familia de acogimiento?
Casa Viva recalca que no se necesita “una vida perfecta” para abrir las puertas del hogar a un niño o adolescente.
Matrimonios, personas solas, familias con hijos o sin hijos pueden iniciar el proceso, siempre que cuenten con estabilidad, disposición y compromiso para brindar un entorno seguro y afectivo.
“Lo más importante es tener la motivación correcta, deseos de aprender y disposición para amar y acompañar”, señala Torres.
El proceso incluye valoración, capacitación y seguimiento constante. Cada familia cuenta con acompañamiento profesional en psicología o trabajo social durante todo el tiempo que el niño permanezca en el hogar.
Un llamado urgente a más familias, iglesias y empresas
A lo largo de más de dos décadas, Casa Viva ha trabajado junto a más de 500 familias de acogimiento y ha protegido a más de 1200 niños, niñas y adolescentes en Costa Rica.
Sin embargo, la organización advierte que la necesidad sigue creciendo.
“Hay familias que acogen, iglesias que acompañan, empresas que apoyan y personas que ayudan a visibilizar esta realidad. Todos podemos ser parte de la solución”, concluye Torres.
Las personas interesadas en conocer el proceso para convertirse en familia de acogimiento pueden solicitar información vía WhatsApp al 8765-1618.





