Construir sin desplazar la vida: el reto de proteger la biodiversidad durante las obras de infraestructura

Construir sin desplazar la vida: el reto de proteger la biodiversidad durante las obras de infraestructura

  • En mayo se efectuaron 459 rescates de vida silvestre en el río Tárcoles.
  • Proyectos incorporan medidas para proteger la flora, la fauna y los ecosistemas, junto con programas de capacitación para el personal. 

Costa Rica. Junio 2026.  Cada vez que se construye una carretera, un puente o una obra de infraestructura en Costa Rica, también se activa un trabajo menos visible pero igualmente importante: la protección de la flora y la fauna presentes en las zonas de intervención. El rescate y reubicación de especies vegetales, la atención de animales silvestres, la implementación de corredores biológicos y la capacitación del personal forman parte de las medidas ambientales que hoy acompañan el desarrollo de proyectos constructivos en el país.

“Construir infraestructura hoy significa entender y respetar el entorno donde trabajamos. Más allá de cumplir con la obra, asumimos un compromiso para que el proyecto avance sin poner en riesgo la fauna y la flora, cuidando la biodiversidad como parte de nuestro aporte al desarrollo local”, expresó Gerardo Díaz Fajardo, especialista en biología de la empresa constructora Meco.  

En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente que este año, que se conmemora cada 5 de junio, estas acciones cobran especial relevancia al evidenciar cómo el desarrollo de infraestructura puede avanzar de la mano con la protección de la biodiversidad y los ecosistemas. 

A manera de ejemplo, durante el periodo del proyecto de rehabilitación del puente sobre el río Tárcoles, se han efectuado 459 rescates y reubicaciones de flora y fauna, siendo las iguanas el grupo de especies con la mayoría de las intervenciones. Asimismo, se han reubicado 22 individuos de dos especies distintas de flora silvestre. 

En el tramo de la Ruta 35 denominado Punta Sur, sólo en el mes de mayo se efectuaron 56 rescates, de los cuales 3 corresponden a tres grupos de plantas epífitas y los 53 restantes son de fauna silvestre. Entre las especies rescatadas hay un pizote, ranas de hojarasca, serpientes de tierra, tarántulas y una golondrina pechigrís. 

“Las medidas incluyen el monitoreo permanente, rescate y reubicación de fauna silvestre, así como el rescate de flora. Para ello, se cuenta con equipos técnicos especializados que coordinan estas labores y las integran a la gestión ambiental general de las obras, permitiendo actuar de manera ordenada, documentada y conforme a los compromisos ambientales establecidos”, comentó Díaz.  

Capacitación del personal fortalece la protección de la biodiversidad

Uno de los elementos más importantes de este modelo de gestión es la capacitación permanente del personal en campo. Los equipos de trabajo reciben formación para identificar fauna silvestre y activar los protocolos de atención cuando sea necesario, facilitando respuestas oportunas y fortaleciendo una cultura de respeto por la biodiversidad entre quienes participan en la construcción.

“En el manejo de fauna se aplica un principio fundamental: la captura es siempre la última opción. Cuando los animales pueden desplazarse de forma segura por sus propios medios, se permite que continúen su recorrido natural. La intervención directa únicamente ocurre cuando existe riesgo para el animal, para las personas o cuando se trata de especies de tránsito lento o potencialmente peligrosas”, explicó Pablo Andrés Cascante, especialista en biología de Constructora Meco.

La incorporación de pasos de fauna se ha convertido en una herramienta clave para mantener la conectividad biológica en los proyectos viales. En el caso de la Ruta 1, el tramo San Gerardo-Limonal contempla 9 pasos de fauna superiores y 12 inferiores, que facilitan el desplazamiento seguro de las especies. Durante la construcción se conserva la cobertura vegetal en estas áreas y se implementan soluciones temporales que permiten mantener el uso de estos corredores naturales.

La gestión ambiental de estas iniciativas se documenta mediante informes periódicos que registran rescates de flora y fauna, capacitaciones y acciones de seguimiento. Este modelo demuestra que el desarrollo de infraestructura puede generar beneficios ambientales tangibles para las comunidades y los ecosistemas. 

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