Muestra estará abierta al público de manera gratuita del 18 de julio al 14 de agosto.

San José, Costa Rica. La Galería Sophia Wanamaker del Centro Cultural Costarricense Norteamericano, en Barrio Dent, San Pedro, presentará del 18 de julio al 14 de agosto la exposición Efímero y Eterno – Instalación y Poesía, una propuesta de la artista Ana Broennimann que transforma materiales recolectados de la naturaleza en una experiencia visual y poética sobre el paso del tiempo, la memoria y la permanencia.
La muestra estará abierta al público de lunes a viernes, de 9:00 a.m. a 6:00 p.m., y los sábados, de 9:00 a.m. a 4:00 p.m. Los domingos y feriados la galería permanecerá cerrada.
Con una trayectoria influenciada por México, Suiza y Costa Rica, Broennimann presenta una exposición en la que coinciden la instalación, la poesía y una observación sensible de la naturaleza. Su propuesta reúne móviles suspendidos, plataformas y piezas tridimensionales elaboradas a partir de semillas, fibras, fragmentos vegetales y otros materiales recolectados, que son reorganizados dentro del espacio expositivo para adquirir nuevos significados.
A partir de estos elementos, la artista construye una reflexión sobre la levedad del tiempo y la permanencia de la memoria. Lo que en principio podría parecer frágil o pasajero se convierte en un vehículo para hablar de transformación, cierre y renovación, en una puesta en escena donde cada objeto conserva la huella de su origen y se abre a una nueva lectura estética y emocional.
Para Broennimann, el origen de esta muestra está profundamente ligado a sus experiencias personales y a la manera en que la naturaleza se convirtió en una forma de preservar los recuerdos de quienes han marcado su vida.
«Durante años guardé hojas, semillas y otros elementos naturales de momentos importantes de mi vida. Con esta exposición quise darles una nueva vida y convertirlos en una forma de hablar sobre el paso del tiempo, la memoria y los vínculos que construimos con quienes nos rodean», afirmó la artista.
Desde la curaduría de la exposición, Juan Diego Roldán, coordinador de la Galería Sophia Wanamaker y del programa cultural del Centro Cultural Costarricense Norteamericano, explica que la riqueza de la propuesta radica en la manera en que distintas facetas de la artista convergen para construir una experiencia inmersiva.
«La muestra reúne tres dimensiones esenciales del trabajo de Ana Broennimann. Está la poeta, que convierte el poema en un sistema de imágenes que trasciende la palabra; la recolectora, que encuentra en la naturaleza la materia prima para sus instalaciones y textos; y la arquitecta, que construye un recorrido donde el tiempo, la memoria y la naturaleza dialogan constantemente. Esa combinación da vida a una experiencia profundamente contemplativa», explicó Roldán.
En Efímero y Eterno, cada semilla, cada fibra y cada fragmento vegetal se integra a una narrativa visual que invita a observar con detenimiento aquello que suele pasar desapercibido. Los materiales, marcados por procesos de desgaste, cambio y regeneración, se convierten en portadores de memoria y significado, mientras los poemas presentes en las paredes de la galería amplían la experiencia y fortalecen el vínculo entre palabra, materia y espacio.
Más que una exposición para recorrer rápidamente, la propuesta invita a detenerse y contemplar. A través de una composición de elementos suspendidos y estructuras tridimensionales, Broennimann plantea una reflexión sobre aquello que desaparece, pero deja una huella: sobre lo que parece efímero, pero encuentra nuevas formas de trascender.
«Efímero y Eterno es una invitación a valorar los momentos que vivimos antes de que se conviertan en recuerdos. La naturaleza nos recuerda constantemente que todo cambia y se transforma, pero también que la memoria puede permanecer», concluyó la artista.





