El uso extendido de códigos QR en la cotidianidad dio paso al quishing, una modalidad de ciberataque que evade los controles de seguridad tradicionales en las empresas y busca comprometer credenciales e información confidencial.

Centroamérica, 18 de agosto de 2026.– Cuanto más familiar resulta algo, más probable es que se deje de cuestionarlo. En ciberseguridad, esa complacencia puede ser especialmente peligrosa. Es el caso de los códigos QR, que se han vuelto algo habitual en menús, postes de alumbrado y parquímetros, y también en correos electrónicos durante los últimos años. En este sentido, ESET, compañía líder en detección proactiva de amenazas, advierte sobre el crecimiento del quishing (phishing basado en códigos QR) y como representa una forma de ocultar enlaces maliciosos, evadir algunos filtros de seguridad corporativos tradicionales y los riesgos de que la interacción pase de una computadora corporativa a un teléfono personal con menos controles de seguridad.
Un código QR es un código de barras bidimensional, abreviatura de Quick Response (respuesta rápida), capaz de codificar URL, datos de pago, información de contacto y otros datos, permitiendo a los usuarios acceder rápidamente a un sitio web, una aplicación u otro recurso digital. Según ESET, estos resultan atractivos para los actores de amenazas debido a uso habitual y generalizado, a que se integran fácilmente en las campañas de phishing: basta con reemplazar ese enlace o archivo adjunto malicioso por un código QR, y a que pueden generarse en segundos.
Una de las principales ventajas para el atacante es la capacidad de ocultar el destino del enlace. El destino está codificado en un patrón visual y no se muestra como texto legible, lo que esconde las URL maliciosas y evita que algunos filtros tradicionales de correo electrónico puedan extraerlas e inspeccionarlas. En ocasiones se ocultan aún más al incrustarlas en archivos adjuntos PDF o JPEG. Esto aumenta las probabilidades de que lleguen a las bandejas de entrada de sus empleados. Y cuando lo hacen, el personal puede tener dificultades para distinguir un mensaje legítimo de uno malicioso. Normalmente hay poco texto para analizar en busca de errores ortográficos o gramaticales. Y como el enlace está codificado en un patrón visual, resulta invisible para el ojo humano.
«Los códigos QR se volvieron un elemento habitual en nuestra rutina diaria, lo que genera una falsa sensación de confianza. El cibercrimen aprovecha que el usuario no puede verificar visualmente la URL completa antes de avanzar hacia el sitio web. Lo más importante es que un solo escaneo sin precaución puede generar un acceso no autorizado a un entorno corporativo relativamente bien protegido a un dispositivo móvil potencialmente no gestionado, eludiendo así los controles de seguridad corporativos», menciona Mario Micucci, investigador de seguridad informática de ESET Latinoamérica.
Según el ESET Threat Report H1 2026, los códigos QR maliciosos estaban presentes en el 11% de todos los correos electrónicos de phishing detectados durante la primera mitad de 2026. “ESET rastrea los correos electrónicos de quishing bajo el nombre de detección QRCode/Phishing. Esta detección está diseñada para identificar códigos QR en la gran mayoría de los tipos de archivo y decodificar las URL que contienen. Las URL extraídas son analizadas mediante los motores antiphishing, antimalware y antispam de ESET; cualquier URL dañina es bloqueada y los correos electrónicos asociados son marcados o eliminados”, señala el informe.
Para reducir significativamente el riesgo de phishing con códigos QR en una organización, es necesario alcanzar una combinación equilibrada de capacitación, procesos y tecnología. Desde ESET comparten los puntos clave para tener en cuenta:
· Comenzar por las personas: Incluir el quishing en los programas de concientización sobre seguridad y en los ejercicios de simulación. Promover que los empleados eviten escanear códigos QR presentes en correos electrónicos no solicitados y que reporten cualquier mensaje sospechoso. Si creen que el mensaje proviene de una fuente confiable, deben verificarlo directamente con el remitente utilizando datos de contacto obtenidos por una vía distinta al correo recibido.
· Considerar los controles técnicos, incluida una solución de seguridad de correo electrónico de un proveedor confiable: Para minimizar el riesgo de que los mensajes de quishing lleguen a las bandejas de entrada, incorporar también una solución de seguridad móvil en los dispositivos de los empleados para bloquear el acceso a sitios maliciosos y otras amenazas. Asimismo, exigir autenticación multifactor resistente al phishing (phishing-resistant MFA) para todas las cuentas sensibles, de modo que, incluso si los usuarios son engañados, los adversarios no puedan obtener acceso a los sistemas corporativos. Las herramientas de administración de dispositivos móviles (MDM) pueden ayudar a garantizar que todos los dispositivos estén protegidos de acuerdo con las políticas de la empresa.
· Reducir la superficie de ataque: aplicar el principio de mínimo privilegio y el acceso just in time. Mantener actualizados todos los sistemas operativos móviles y el software corporativo, incluidas las herramientas de seguridad. Además, realizar una supervisión continua para detectar actividades sospechosas y poner a prueba los planes de respuesta a incidentes para estar preparados ante el peor escenario.
“Los códigos QR han pasado de ser una novedad a convertirse en una herramienta habitual en los entornos corporativos. Y lo mismo ha sucedido con el quishing. La familiaridad no tiene por qué generar complacencia. Así como los empleados se han acostumbrado a desconfiar del phishing tradicional por correo electrónico y SMS, también pueden ser capacitados para identificar las señales de advertencia de un posible intento de quishing. Cuando se combina con capacitación y concientización, la familiaridad también puede contribuir a fortalecer la seguridad”, concluye Micucci de ESET.





