- La adopción de diferentes nubes, infraestructura on-premise y múltiples proveedores está aumentando la complejidad operativa de los equipos de tecnología.
- Costos, seguridad, identidad, visibilidad y talento especializado se convierten en factores críticos para las organizaciones que gestionan ambientes híbridos y multinube.

San José, Costa Rica. Agosto 2026. La conversación sobre guardar datos en la nube está cambiando. Para las empresas, la pregunta ya no es únicamente qué plataforma elegir o qué aplicaciones migrar, sino cómo operar de manera consistente un ecosistema tecnológico que combina múltiples nubes, infraestructura propia, aplicaciones y diferentes proveedores.
La evolución hacia ambientes híbridos y multinube ha permitido a las empresas acceder a mayor capacidad tecnológica, modernizar aplicaciones, incorporar inteligencia artificial y utilizar nuevos modelos de consumo. Sin embargo, estas posibilidades también han introducido nuevos desafíos para los equipos de TI, especialmente cuando cada plataforma opera bajo diferentes herramientas, políticas, procesos y modelos de gestión.
Este crecimiento también implica algunos desafíos en la industria:
1. Multicloud: más plataformas, mayor complejidad.
Muchas organizaciones han incorporado diferentes nubes como resultado de proyectos independientes, necesidades específicas o acuerdos con distintos proveedores. El reto aparece cuando cada ambiente tiene sus propias reglas, herramientas y procesos, aumentando los puntos de integración y el costo operativo.
2. Control de costos.
La flexibilidad de cloud facilita incorporar nuevos servicios, pero también puede dificultar entender cuánto se consume y por qué. La llegada de nuevas cargas de inteligencia artificial añade una capa adicional a este desafío.
3. Identidad y seguridad fragmentadas.
Cada proveedor cuenta con diferentes mecanismos de autenticación, autorización y políticas. Al combinar múltiples nubes con ambientes on-premise, mantener una política de seguridad coherente se vuelve más complejo.
4. Falta de visibilidad integral.
Las empresas pueden utilizar herramientas diferentes para monitorear infraestructura, aplicaciones, redes, seguridad y costos. Tener más información, sin embargo, no necesariamente significa tener una visión completa de la operación.
5. Talento especializado.
Cada plataforma requiere conocimientos específicos. A esto se suman capacidades en seguridad, redes, bases de datos, contenedores, observabilidad, FinOps e inteligencia artificial. Para los equipos de TI, cada nueva tecnología implica también tiempo para aprenderla, administrarla y protegerla.
“Los cinco desafíos tienen un punto en común: la operación. El problema no es tener varias nubes, sino gestionar esa diversidad sin que cada nueva plataforma se convierta en una nueva isla tecnológica”, explica Francisco Montesinos, gerente regional comercial de GBM.
Ante este escenario, GBM plantea GBM Landing Zone, una base común para conectar y gobernar diferentes ambientes tecnológicos bajo un mismo modelo de operación.
La propuesta contempla capacidades compartidas de red, identidad, seguridad, gobierno, FinOps, gestión y operación, evitando crear modelos independientes cada vez que una organización incorpora una nueva plataforma.
Desde esta base, las empresas pueden mantener diferentes rutas tecnológicas. AWS, Azure, Google Cloud y otras nubes públicas pueden utilizarse para modernizar aplicaciones e incorporar nuevas capacidades; IBM Cloud puede complementar determinadas cargas; mientras que plataformas como IBM Power Systems pueden continuar soportando aplicaciones críticas y acompañar procesos de modernización.
“Modernizar no necesariamente significa reemplazar. También puede significar conectar, optimizar y transformar progresivamente las plataformas que ya forman parte de la operación. La clave es poder hacerlo manteniendo una gestión consistente”, señala Montesinos.
El objetivo es que las organizaciones puedan elegir dónde ejecutar cada workload según las necesidades del negocio, sin multiplicar innecesariamente la complejidad tecnológica.
“Los equipos de TI tienen recursos limitados. Si logramos reducir la carga de administrar ambientes fragmentados, pueden dedicar más tiempo a innovación, modernización, inteligencia artificial y crecimiento del negocio”, agrega Montesinos.
La pregunta ya no es cuántas nubes puede soportar una empresa, sino cuántas plataformas puede operar sin multiplicar su complejidad.





