Por Brigitte Solís Wolffson, Sustainability & Healthy Buildings Manager, Latin America, Johnson Controls

Uno de los obstáculos más persistentes para la construcción sostenible no es la tecnología, la regulación ni siquiera el presupuesto. Es tratar la sostenibilidad como un elemento adicional y no como un principio de diseño. Con demasiada frecuencia, se percibe como una mejora opcional que puede incorporarse más adelante si el presupuesto lo permite. Los proyectos que generan los mayores beneficios ambientales y financieros son aquellos que integran la sostenibilidad desde el inicio.
La conversación sobre edificios sostenibles suele centrarse en los costos iniciales. Pero esos costos representan solo una parte del ciclo de vida de un edificio. Las decisiones que se toman durante la planificación y el diseño influyen durante décadas en el consumo de energía, los costos operativos, las necesidades de mantenimiento, el bienestar de los ocupantes y la resiliencia. La pregunta más importante no es cuánto añade la sostenibilidad al presupuesto inicial de un proyecto, sino qué valor pueden generar las decisiones tempranas de sostenibilidad a lo largo de todo el ciclo de vida del edificio.
El costo se define desde el inicio
El Caso de Negocio de LEED en Latinoamérica muestra que los proyectos que incorporan objetivos de sostenibilidad durante la fase de diseño pueden mantener, en muchos casos, una diferencia de costos inferior al 1%. Sin embargo, cuando los requerimientos de sostenibilidad se introducen una vez que la construcción ya está en marcha, los costos pueden aumentar de manera significativa debido a rediseños, modificaciones y oportunidades perdidas de integración entre sistemas.
No todos los proyectos siguen el mismo camino, pero el momento siempre importa. Cuando profesionales en arquitectura, ingeniería, desarrollo de proyectos, contratación y sostenibilidad colaboran desde el inicio, pueden tomar decisiones coordinadas sobre sistemas HVAC, eficiencia energética, gestión del agua, selección de materiales y desempeño operativo. Esta alineación temprana no solo reduce la probabilidad de realizar cambios costosos posteriormente, sino que también crea oportunidades para maximizar el valor durante todo el ciclo de vida del edificio.
La misma perspectiva de ciclo de vida aplica al retorno de la inversión. Las características sostenibles de un edificio suelen generar ahorros mediante la reducción del consumo de servicios, menores costos operativos y un mejor desempeño de los activos. Mirar más allá del presupuesto inicial de construcción puede ayudar a las organizaciones a comprender mejor el valor a largo plazo que generan las decisiones de diseño sostenible.
El valor se juega en la operación
Un edificio puede construirse en cuestión de meses, pero opera durante décadas. Es allí donde la sostenibilidad genera su mayor impacto.
El entorno construido representa alrededor del 37% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Para propietarios y operadores de edificios, la pregunta es cada vez más cuánto costará operar, mantener y adaptar estas instalaciones durante los próximos 20 o 30 años. A partir de su experiencia ayudando a optimizar miles de edificios en sectores como bienes raíces comerciales, salud, industria y entornos de misión crítica, Johnson Controls ha observado de manera consistente que los proyectos más exitosos no se definen por una única característica de sostenibilidad. Su desempeño depende, en cambio, de que los sistemas del edificio funcionen juntos de manera eficiente.
En Ciudad de México, Torre Mayor modernizó sus sistemas HVAC y de automatización de edificios para mejorar el desempeño a largo plazo. El proyecto logró aproximadamente un 10% de ahorro en costos de energía y redujo el consumo energético entre un 40% y un 45% durante condiciones de operación a carga parcial, al tiempo que apoyó los objetivos de sostenibilidad del edificio y mejoró el confort de sus ocupantes.
Estos resultados refuerzan la idea de que el desempeño a largo plazo de un edificio suele depender menos del costo de construcción y más de la calidad de las decisiones relacionadas con la integración de sistemas, la eficiencia y la estrategia operativa.
De los objetivos de sostenibilidad a resultados medibles
A medida que la sostenibilidad se convierte en una prioridad para los negocios, también aumenta la expectativa de que las organizaciones demuestren resultados reales y no solo aspiraciones. Un edificio no se vuelve sostenible únicamente porque incorpora paneles solares, una cubierta verde u otra tecnología individual. El verdadero desempeño depende de cómo la energía, el agua, los materiales, la calidad ambiental interior y los sistemas de operación del edificio funcionan en conjunto para alcanzar resultados medibles.
Por eso son importantes la medición del desempeño y la validación por terceros. Certificaciones como LEED, WELL y EDGE ofrecen marcos para evaluar el desempeño de los edificios y, al mismo tiempo, ayudan a las organizaciones a demostrar responsabilidad y transparencia. Más allá de eso, los resultados medibles generan confianza.
La sostenibilidad debe convertirse en un principio fundamental de diseño
Otra tendencia alentadora es el creciente reconocimiento de que la sostenibilidad no es responsabilidad de una sola disciplina. Los proyectos más efectivos reúnen desde las primeras etapas a profesionales en arquitectura, ingeniería, desarrollo de proyectos, contratación, gestión de instalaciones y sostenibilidad para establecer objetivos comunes y alinear la toma de decisiones.
A medida que las organizaciones de América Latina avanzan hacia sus objetivos de descarbonización y resiliencia, este enfoque integrado será cada vez más importante.
Costa Rica está bien posicionada para liderar. El compromiso de larga trayectoria del país con la gestión ambiental y las energías renovables ha generado un entorno favorable para las organizaciones que buscan mejorar el desempeño de sus entornos construidos. A medida que la atención pasa de cómo se genera la energía a cómo se consume, gestiona y optimiza de manera eficiente, los edificios tendrán un papel cada vez más importante en el cumplimiento de los objetivos de sostenibilidad.
Mi aspiración es que llegue un momento en el que ya no tengamos que distinguir entre un “edificio sostenible” y un “edificio”. Así como hoy consideramos la seguridad, la funcionalidad y la calidad como requisitos fundamentales, la sostenibilidad debería asumirse como un estándar en la manera en que diseñamos, construimos, operamos y modernizamos los espacios donde vivimos y trabajamos.
Esa transición no comienza con una certificación, una tecnología o un único hito del proyecto. Empieza con las decisiones que se toman desde las primeras etapas de planificación y, finalmente, se demuestra a través del desempeño medible del edificio a lo largo del tiempo.
Vea el episodio completo “El impacto de la sostenibilidad en el entorno construido”, del pódcast Behind the Mission, y suscríbase en Spotify y YouTube.





