- La digitalización y los eventos climáticos extremos aumentan la vulnerabilidad de las empresas ante interrupciones eléctricas que pueden frenar la conectividad, la facturación y los cobros.
- Un sistema de alimentación ininterrumpida o UPS ayuda a fortalecer la continuidad y resiliencia del negocio y, con ello, evitar pérdidas de equipos y de dinero.

San José, Costa Rica. 21 de septiembre de 2026. Es una tarde de fin de mes y el movimiento es intenso en un comercio. Varios clientes hacen fila para pagar cuando ocurre un corte inesperado de electricidad y el módem y el router se apagan. Sin conexión, el sistema de facturación y cobro deja temporalmente de funcionar. La fila deja de avanzar y algunos clientes, frustrados por la demora, abandonan sus compras. El apagón duró apenas 15 minutos, pero fue suficiente para paralizar temporalmente las ventas.
Esta escena hipotética refleja una realidad cada vez más común: en un entorno cada vez más digitalizado, un pequeño corte puede impedir que un negocio pueda seguir operando. La transformación tecnológica ha convertido routers, computadoras, sistemas de cobro electrónico, cámaras de vigilancia y herramientas de comunicación digital en infraestructura básica para miles de pequeñas y medianas empresas (PyMEs) en Centroamérica.
De acuerdo con el estudio “Panorama de la innovación en México y Centroamérica 2025. Avanzar hacia la transformación permanente”, elaborado por la consultora KPMG México, al menos el 51% de las empresas en Centroamérica estaban ya ejecutando un proceso de transformación digital en julio de 2025. El enfoque más fuerte es transformacional, con inversiones dirigidas a la creación de nuevos negocios o canales para atender más mercados o clientes.
Esta modernización ocurre, además, en un contexto de creciente variabilidad climática en Centroamérica. Los eventos climáticos extremos y fenómenos como El Niño pueden afectar la disponibilidad de recursos hídricos utilizados para la generación hidroeléctrica y ejercer una mayor presión sobre los sistemas eléctricos de la región.
En países como Costa Rica, Guatemala y Panamá, donde la generación hidroeléctrica tiene un peso relevante dentro de la matriz energética, estas condiciones pueden incrementar la vulnerabilidad del suministro ante determinados escenarios climáticos. Aunque las empresas no pueden controlar el clima ni las contingencias de la red, sí pueden decidir qué tan preparada está su operación para enfrentar una interrupción eléctrica y reducir su impacto sobre el negocio.
Para un comercio digitalizado, un corte de energía ya no significa únicamente quedarse a oscuras. Puede detener sistemas de facturación y cobro, interrumpir la conexión a internet, apagar computadoras de trabajo y dejar temporalmente fuera de servicio cámaras de vigilancia y canales de comunicación. Un trabajador hogareño puede perder la presentación que le llevó días realizar, y hasta sus equipos, si los golpes de tensión fueron muy severos.
La mala calidad de la energía, caracterizada por subidas y bajadas bruscas de tensión, origina pérdidas globales anuales estimadas en hasta 300 mil millones de dólares. Los expertos advierten que entre el 30% y el 40% de las fallas intempestivas en equipos tecnológicos están directamente relacionadas con deficiencias en la calidad energética, demostrando que la electricidad de calidad se ha consolidado como un habilitador directo de la actividad comercial.
Históricamente, la resiliencia energética —entendida como la capacidad de mantener o recuperar la operación ante contingencias en el suministro— se consideraba una prioridad reservada a industrias complejas, hospitales o grandes centros de datos. Sin embargo, la digitalización de las actividades cotidianas ha trasladado esta necesidad también a hogares, home offices, comercios locales y PyMEs en general.
Las UPS o sistemas de alimentación ininterrumpida proporcionan respaldo temporal de energía a los equipos conectados cuando ocurre un corte de luz. Gracias a su rápida transferencia a batería, permiten mantener operativos dispositivos críticos y ofrecen un margen de tiempo para continuar determinadas tareas, guardar información o realizar un apagado seguro de los sistemas.
En una PyME o comercio, este respaldo puede ser especialmente relevante para equipos que sostienen la conectividad y la operación, como módems, routers, computadoras, sistemas de telefonía VoIP, cámaras de videovigilancia. puntos de venta y facturación, entre otros. Además, las UPS ayudan a proteger los equipos electrónicos frente a los siete principales problemas eléctricos, incluyendo cortes, sobretensiones, caídas de tensión y fluctuaciones de voltaje, etc., que pueden deteriorar sus componentes.
“Como una respuesta práctica y eficiente ante este desafío de continuidad a menor escala, Schneider Electric dispone en la región de su serie de sistemas de alimentación ininterrumpida APC Easy UPS BVG. Esta gama de UPS line-interactiva está diseñada específicamente para proporcionar respaldo temporal de batería y protección contra sobretensiones para equipos que se utilizan en el hogar, en una home office y en pequeños comercios”, señala José Alberto Llavot, gerente de Preventa y Desarrollador de Negocios en Schneider Electric para México y Centroamérica.
Retomemos el ejemplo del inicio. El apagón duró 15 minutos. Si los equipos responsables de mantener la conectividad hubieran contado con un respaldo adecuado, esa interrupción eléctrica no necesariamente habría tenido que convertirse en una interrupción del sistema. Si el local cuenta con un UPS de la serie Easy UPS BVG de 120 V, el módem y router de internet, con un consumo conjunto de 15 vatios, pueden seguir operando con una autonomía de hasta 150 minutos en el modelo BVG600 y de hasta 300 minutos en el modelo BVG1500. Si a esto se suma una computadora portátil de trabajo, para un consumo total de 75 vatios, la autonomía estimada oscila entre 28,6 y 80 minutos, respectivamente.
Esta ventana de tiempo puede ser suficiente para terminar de cobrarle al cliente actual, imprimir su comprobante y cerrar la caja registradora de forma segura. El objetivo no es necesariamente mantener encendido todo el establecimiento, sino reducir el riesgo de que una interrupción eléctrica breve se convierta en una paralización inmediata de la operación. Y si el comercio cuenta con un sistema de cámaras de seguridad y un sistema de alarmas, la UPS garantiza que las cámaras sigan grabando y transmitiendo video durante el incidente, manteniendo protegido al local.
“La digitalización ha hecho que electricidad y conectividad estén directamente relacionadas con la capacidad de vender, cobrar, comunicarse y proteger un establecimiento, independientemente de su tamaño —concluye Llavot—. Prepararse frente a interrupciones eléctricas permite reducir el impacto que una falla energética puede tener sobre la actividad comercial. Se trata de una estrategia de resiliencia que puede comenzar identificando y protegiendo los equipos verdaderamente críticos para el negocio.”





