Las mujeres gastan más en salud y longevidad que cualquier otro grupo, pero siguen sin encontrar soluciones que respondan a sus necesidades

Las mujeres gastan más en salud y longevidad que cualquier otro grupo, pero siguen sin encontrar soluciones que respondan a sus necesidades

  • Un estudio de BCG entre más de 10.600 personas revela que las mujeres en perimenopausia o menopausia son las consumidoras más activas de soluciones para la longevidad, pero también de las menos satisfechas.
  • Este grupo ya gasta más que cualquier otro segmento de edad en productos y servicios relacionados con la longevidad, pero una de cada tres afirma que gastaría aún más si existieran soluciones que respondieran mejor a sus necesidades.
  • El interés de las mujeres por la salud a largo plazo suele comenzar a mediados de los 30 años, una década antes de que el mercado de la longevidad empiece a prestarles atención.

Costa Rica, septiembre 2026— Las mujeres que atraviesan la perimenopausia o la menopausia son las consumidoras más comprometidas y con mayor gasto en soluciones orientadas a la longevidad, pero sus necesidades continúan sin ser atendidas adecuadamente. Una nueva investigación de Boston Consulting Group (BCG) estima que la demanda insatisfecha de las mujeres en perimenopausia y menopausia representa una oportunidad de aproximadamente US$350 mil millones para el mercado global de la longevidad.

El hallazgo proviene del estudio global de longevidad 2026 de BCG, titulado The $350 Billion Longevity Mismatch in Women’s Health, elaborado para el St. Moritz Longevity Forum. La investigación se basa en una encuesta realizada a 10.608 personas en 12 países.

Entre los principales hallazgos del informe destacan:

  • Las mujeres en perimenopausia o menopausia adoptan intervenciones orientadas a la longevidad, como suplementos, servicios especializados y tratamientos, entre 15 y 22 puntos porcentuales más que otras mujeres y que los hombres. Además, han probado, en promedio, 3.3 intervenciones más que otras mujeres y 2.9 más que los hombres.
  • A pesar de ello, su nivel de satisfacción no es superior al de otros grupos encuestados, manteniéndose alrededor del 50%.
  • Estas mujeres ya registran el mayor gasto mensual en longevidad entre todos los segmentos analizados, con una mediana de US$84 al mes, frente a US$68 en otras mujeres y US$73 en hombres. Aproximadamente un tercio afirma que estaría dispuesta a aumentar ese gasto hasta US$108 mensuales si existieran productos o servicios que demostraran mejores resultados.
  • El interés femenino por la salud a largo plazo suele surgir mucho antes de la menopausia. Los cambios hormonales y los desafíos asociados a la fertilidad, que suelen aparecer entre los 36 y 38 años, incrementan el interés por la salud futura en 8 puntos porcentuales, casi el doble del efecto observado durante la menopausia. En los hombres, un cambio comparable ocurre cerca de una década después.

“Las empresas suelen empezar a hablar con las mujeres sobre salud a largo plazo cuando llegan a la menopausia, pero la verdadera ventana de oportunidad se abre aproximadamente diez años antes”, señaló Parul Bajaj, managing director y partner de BCG y coautora del informe. “Considerar los cambios hormonales que ocurren a mediados de los treinta como síntomas temporales, en lugar de reconocerlos como un punto de inflexión clave, es uno de los mayores puntos ciegos en la forma en que el mercado atiende actualmente a las mujeres”.

Muchas veces las necesidades de salud de las mujeres no son diagnosticadas y son desatendidas

La brecha no se limita a la menopausia. La encuesta de BCG encontró que solo el 63% de las mujeres consulta a un médico por afecciones hormonales como el síndrome de ovario poliquístico (SOP), la endometriosis o la menopausia, frente al 78% que busca atención por enfermedades cardiovasculares. Además, entre quienes sí buscan atención por problemas hormonales, solo el 72% afirma haberse sentido tomada en serio por los profesionales de la salud, frente al 85% de quienes consultan por síntomas cardíacos.

“Durante décadas, las mujeres han tenido que adaptarse a sistemas de salud que no fueron diseñados en torno a sus necesidades biológicas”, afirmó Trish Stroman, managing director y senior partner de BCG, además de coautora del reporte. “Cerrar esta brecha requiere más investigación y una mejor formación de los profesionales de la salud. También implica dar a las mujeres una voz más activa en la definición de las soluciones de longevidad que se desarrollan y financian”.

Por su parte, Laure Bezert, managing director y partner de BCG, destacó que “la salud femenina está emergiendo como uno de los segmentos con mayor potencial dentro de la economía de la longevidad. Sin embargo, el estudio muestra que muchas mujeres siguen enfrentando barreras para acceder a soluciones relevantes y respaldadas por evidencia, una brecha que se explica en parte por la escasa representación femenina en la investigación clínica: en Estados Unidos, las mujeres promedian apenas el 40% de los participantes en ensayos clínicos. Reducir esa brecha no solo puede generar mejores resultados de salud, sino también abrir nuevas oportunidades de innovación para empresas y sistemas de atención médica, la industria farmacéutica, las empresas de consumo y tecnología, las aseguradoras, los empleadores y los inversionistas que financian innovación en este campo”.

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