El Niño altera cosechas de granos en América y pone la mirada sobre abastecimiento para próximos meses

El Niño altera cosechas de granos en América y pone la mirada sobre abastecimiento para próximos meses

• Sequía ya provocó pérdidas de cultivos de maíz y frijol en Centroamérica, mientras otros mercados productores prevén reducciones en sus cosechas.

• Fenómeno tomará fuerza hacia finales de año.

 •Especialistas recomiendan mantener vigilancia sobre próximas cosechas y su posible impacto en la disponibilidad de granos.

San José, setiembre 2026. La pérdida de miles de hectáreas de maíz y frijol en Honduras, afectaciones en los rendimientos de cultivos en Nicaragua y menores proyecciones para la producción de algunas legumbres en Norteamérica muestran cómo las condiciones climáticas y productivas empiezan a modificar el panorama de los granos en el continente.

El escenario adquiere relevancia para Costa Rica debido a que una parte muy importante de los granos y legumbres que llegan a las mesas de los hogares, provienen de diferentes mercados del continente, entre ellos Estados Unidos, Canadá, México, Nicaragua y Argentina.

El fenómeno de El Niño continúa fortaleciéndose. En su más reciente actualización, publicada el 17 de septiembre, el Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) estimó una probabilidad superior al 90% de que alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno 2026-2027, esto es setiembre y marzo. 

NOAA estima además un 75% de probabilidad de que, durante el trimestre octubre-diciembre de 2026, El Niño alcance una magnitud que supere la intensidad de eventos anteriores registrados desde 1950, de acuerdo con el indicador utilizado actualmente por la entidad. Sin embargo, la propia institución advierte que una mayor intensidad incrementa la posibilidad de experimentar impactos, pero no garantiza que estos ocurran de igual manera en todos los territorios.

Para Juan Carlos Sandoval, gerente general de La Maquila Lama, las diferencias en el comportamiento del clima entre regiones deben observarse durante los próximos meses. “El clima no está afectando de la misma manera a todos los países productores. Podemos tener sequía y menores rendimientos en un mercado y condiciones más favorables o incluso exceso de lluvias en otro. Por eso es importante observar permanentemente qué está ocurriendo con las cosechas y contar con distintas alternativas de abastecimiento que permitan responder ante cambios en la disponibilidad de los productos”, explicó.

Uno de los principales focos de atención está actualmente en Centroamérica.  En Honduras, la sequía prolongada durante el primer ciclo de siembra de 2026 provocó la pérdida de 8.772 hectáreas de maíz y 3.080 hectáreas de frijol rojo. Ante las pérdidas agrícolas, el Gobierno hondureño declaró estado de sequía el 19 de agosto y emitió alerta roja.

Entre el 1.º de abril y el 20 de agosto, zonas de la costa del Pacífico de Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua recibieron apenas entre 30% y 60% de las precipitaciones habituales para ese periodo, ubicándolo entre los más secos registrados desde 1981.

Además, GEOGLAM Crop Monitor calificó como “pobres” las condiciones del maíz del primer ciclo agrícola en Honduras y Nicaragua. Los rendimientos se estiman entre 5% y 25% por debajo del promedio de los últimos cinco años, debido a períodos secos prolongados y altas temperaturas.

Nicaragua es particularmente relevante para el mercado costarricense, ya que constituye uno de los mercados de origen del frijol negro y rojo que se comercializa en el país.

“Debemos entender que el clima no conoce fronteras: lo que sucede con una cosecha en Nicaragua, Canadá, Estados Unidos, México o Argentina puede modificar la disponibilidad internacional de determinados productos”, agregó Sandoval.

Canadá, uno de los principales productores internacionales de legumbres, proyecta para la temporada 2026-2027 una producción de 2,5 millones de toneladas de lentejas, frente a 3,36 millones de toneladas durante el ciclo anterior, lo que representa una disminución aproximada del 26%. En frijoles secos, la producción canadiense se estima en 350.000 toneladas, frente a 438.000 toneladas de la temporada anterior, una reducción cercana al 20%.

En Estados Unidos también se proyecta una reducción del 13% en la producción de frijoles secos y del 27% en lentejas. Estas disminuciones no responden exclusivamente a El Niño, sino también a otros factores como reducciones en las áreas sembradas y variaciones en los rendimientos.

La situación resulta relevante para Costa Rica porque los frijoles blancos comercializados por La Maquila Lama proceden de Estados Unidos y Canadá; las lentejas, principalmente de Canadá; el garbanzo se adquiere en México, Canadá y Argentina; el frijol cubá procede de México; mientras que los frijoles negros y rojos provienen de Estados Unidos, Argentina y Nicaragua.

 Mientras algunas zonas centroamericanas enfrentan déficit de lluvias y pérdidas agrícolas, otros mercados experimentan mayores precipitaciones y excesos de humedad. Por ello, una reducción en la producción de determinado mercado no necesariamente implica una menor disponibilidad generalizada de un producto, ya que hay cosechas y proveedores ubicados en diferentes regiones.

Para Sandoval, esta realidad refuerza la importancia de observar simultáneamente la evolución de las cosechas y mantener diferentes alternativas de abastecimiento. “Más que anticipar desde ahora un aumento de precios o un problema de abastecimiento, debemos mantener vigilancia sobre las cosechas. Todavía es temprano para determinar el impacto final. La experiencia demuestra que contar con diferentes mercados de origen permite reaccionar cuando una región enfrenta problemas climáticos o productivos”, señaló.

Para La Maquila Lama, esta estrategia incluye mantener proveedores en diferentes países y regiones, así como inventarios que permitan atender variaciones temporales en los mercados. Los próximos meses serán determinantes para conocer el alcance del fenómeno. NOAA prevé que continúe fortaleciéndose hasta final de año; la evolución de las lluvias, las próximas cosechas y las proyecciones de producción serán relevantes para determinar posibles efectos sobre el mercado.

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