Casi el 45% del gasto total de los huéspedes (sin contar el alojamiento) se realizó en el mismo vecindario donde se hospedaron.

San José, Costa Rica. XX de octubre de 2026. Mientras los viajeros ticos buscan nuevos destinos más allá de los circuitos tradicionales, Airbnb da a conocer algunas de las tendencias de viaje y consumo de quienes se hospedan mediante la plataforma, y cómo esto impulsa el turismo local emergente.
Con una oferta que va de los volcanes y aguas termales de la Zona Norte hasta las playas del Pacífico Sur, estos destinos están despertando el interés de quienes buscan opciones para viajar en pareja, con amigos o en familia, abriendo nuevas oportunidades para el turismo local.
- Bijagua, Alajuela: puerta de entrada al Volcán Tenorio y al Río Celeste, Bijagua es reconocido por sus aguas de color turquesa y su entorno de bosque nuboso. Las caminatas por sus hermosos bosques y tours de café y de cacao destacan entre sus principales atractivos.
- Turrialba, Cartago: territorio de volcán y aventura, Turrialba es reconocido por su turismo rural, su característico café, cabalgatas en sus montañas y actividades como el rafting en el Río Pacuare.
- La Cruz, Guanacaste: este destino fronterizo con Nicaragua, con acceso a Bahía Salinas, está creciendo en popularidad gracias a sus playas de vientos ideales para deportes acuáticos como el surf.
- Paquera, Puntarenas: este punto de conexión entre el Golfo de Nicoya y sus comunidades costeras ofrece playas paradisíacas para unos días relajantes, y experiencias únicas como tours de bioluminiscencia y la Reserva Nacional de Vida Silvestre Curú.
- Punta Uvita, Puntarenas: hogar del Parque Nacional Marino Ballena, Punta Uvita es reconocido por su icónica formación de arena en forma de cola de ballena donde a veces se les pueden avistar en un espectáculo impresionante.
Cuando el ahorro en alojamiento se convierte en impacto económico local
De acuerdo con los datos, a la hora de elegir Airbnb sobre otras opciones de alojamiento, más del 60% valoró contar con un espacio privado para su grupo, más del 50% priorizó una ubicación conveniente y casi el 35% buscó ahorrar dinero. Esta distinción marca un diferenciador clave, pues Airbnb ofrece a los viajeros la posibilidad de integrarse a un vecindario, en lugar de permanecer en zonas exclusivamente turísticas.
Esta cercanía con la comunidad también se refleja en cómo los huéspedes descubren la ciudad. El 45% recibió recomendaciones de restaurantes por parte de su anfitrión y el 30% sobre sitios o actividades al aire libre, entre otras categorías. De estas recomendaciones, casi el 40% estaban ubicadas en el mismo vecindario donde se hospedó el viajero, lo que demuestra el rol del anfitrión como conector entre el viajero y su comunidad.
El estudio también revela una relación directa entre el modelo de Airbnb y el gasto en la economía local. Más del 50% de los huéspedes ahorró dinero en su alojamiento al elegir Airbnb, y de este grupo, casi el 40% utilizó ese ahorro para gastar más en otros bienes y servicios durante su estadía. En conjunto, alrededor del 45% del gasto total de los viajeros, sin contar el alojamiento, se realizó en el mismo vecindario donde se ubicaba su Airbnb, y el gasto promedio por persona por día alcanzó alrededor de $260 USD.
Estos resultados confirman que la elección de un Airbnb tiene un efecto multiplicador en comercios, restaurantes y actividades locales. Sin embargo, el precio sigue siendo un factor determinante: más del 80% de los viajeros señaló que el precio es un elemento importante al momento de decidir entre un Airbnb y otras opciones de alojamiento.
Con estos hallazgos, Airbnb reafirma su compromiso de seguir siendo un aliado del turismo local en Costa Rica, conectando a los viajeros con las comunidades que visitan y generando oportunidades económicas para negocios y anfitriones a lo largo del país.





