• Mauro Jiménez, chef de El Silencio Lodge & Spa, obtuvo el segundo lugar con «Memorias», mientras que Allan Flores, del restaurante Amana, alcanzó el tercer puesto con «Inheritance». La brasileña Ana Flávia Batista ganó la competencia regional y representará a Latinoamérica y el Caribe en la Grand Finale, que se celebrará en Milán en 2027.


San José, Costa Rica. Dos chefs costarricenses destacaron entre los talentos culinarios de Latinoamérica y el Caribe durante la Final Regional de la S.Pellegrino Young Chef Academy Competition 2026-27, celebrada en Panamá. Mauro Jiménez, chef de El Silencio Lodge & Spa, obtuvo el segundo lugar con su plato insignia «Memorias», mientras que Allan Flores, del restaurante Amana, alcanzó el tercer puesto con «Inheritance».
El primer lugar fue para la brasileña Ana Flávia Batista, quien conquistó al jurado con su plato insignia «Maíz de la abuela» y aseguró su participación en la Grand Finale de la competencia, que se celebrará en Milán, Italia, en 2027. Allí representará a Latinoamérica y el Caribe junto a jóvenes chefs de distintas partes del mundo.
La Final Regional reunió a 15 jóvenes talentos, quienes presentaron sus platos insignia ante un jurado integrado por reconocidas figuras de la gastronomía internacional. A lo largo de la competencia, los participantes demostraron su técnica, creatividad y visión personal mediante propuestas que reflejan la diversidad culinaria y las historias que inspiran a una nueva generación de chefs. Para Costa Rica, los resultados de Jiménez y Flores también permiten conocer las historias y los conceptos que cada uno llevó a la competencia. Aunque sus propuestas parten de experiencias distintas, ambas utilizan la gastronomía como una forma de expresar identidad, memoria y conexión con el territorio.
Mauro Jiménez construyó su propuesta desde el encuentro entre sus raíces peruanas y Costa Rica, país que hoy considera su hogar. Para el chef, representar al país es una forma de retribuir, a través de su cocina, las oportunidades que ha recibido desde su llegada.
Su plato insignia, «Memorias», reúne elementos de ambos territorios: la profundidad de la cola de res, el maíz en distintas expresiones, el ají amarillo como reflejo de sus raíces peruanas y productos costarricenses que representan el territorio que hoy llama hogar. La propuesta combina ingredientes vinculados con sus orígenes y con las experiencias que han marcado su desarrollo profesional en Costa Rica.
“Representar a Costa Rica en una competencia de este nivel y obtener este resultado significa muchísimo para mí. Llegué desde Perú con el sueño de crecer como cocinero y encontré en este país oportunidades para aprender, evolucionar y convertirme en el profesional que soy hoy. Poder contar esa historia a través de ‘Memorias’ y compartir con el mundo la conexión entre mis raíces y el país que considero mi hogar es motivo de un enorme orgullo y gratitud”, expresó Jiménez.
Por su parte, Allan Flores alcanzó el tercer lugar con «Inheritance», una propuesta que recoge recuerdos familiares y rinde homenaje a la influencia de su madre en su relación con la cocina. Su resultado representa un reconocimiento a una propuesta personal que busca expresar la identidad costarricense a través de sus ingredientes y de una mirada contemporánea sobre la tradición.
El banano y el cerdo son los protagonistas de su plato insignia. El banano se aprovecha en su totalidad: fruta, cáscara y corazón, como símbolo de respeto por el producto y sostenibilidad, mientras que el cerdo aporta profundidad y tradición. Mediante técnicas contemporáneas, Flores transforma recuerdos personales en una experiencia gastronómica que evoca el origen, la memoria y la herencia.
“Detrás de ‘Inheritance’ hay una parte muy importante de mi historia, de los recuerdos de mi madre y de lo que la cocina representa para mí. Poder compartir esa historia en una competencia internacional y obtener este reconocimiento es una gran alegría y una motivación para seguir creciendo. Me llena de orgullo poder mostrar, a través de nuestros ingredientes y nuestra gastronomía, todo lo que Costa Rica tiene para contar”, expresó Flores.
Detrás de estos resultados también estuvo el trabajo de dos mentores que acompañaron a los chefs costarricenses en cada etapa del camino.
Henry Quesada, chef y copropietario de Conservatorium, restaurante ubicado en Ciudad Colón y que ocupa el puesto 53 en la lista Latin America’s 50 Best Restaurants, fue el mentor de Mauro Jiménez. Su guía fue clave para perfeccionar “Memorias” hasta el más mínimo detalle, desde la presentación del plato y el discurso ante el jurado hasta la medición de los tiempos de ejecución. Más allá de la técnica, Quesada fue una fuente constante de inspiración para Jiménez durante todo el proceso.
Por su parte, Kenneth Ruiz, chef y copropietario de Amana, en Barrio Escalante, y representante de Costa Rica en la sexta edición de la competencia (2024-2025), acompañó a Allan Flores desde el inicio: creyó en su propuesta y lo animó a participar. Juntos prepararon el discurso de presentación y trabajaron de forma constante en cada detalle de “Inheritance”, revisando tiempos y probando el plato una y otra vez hasta llevarlo a su máximo nivel. Ese acompañamiento se refleja en el resultado alcanzado por Flores. La entrega de ambos mentores, que compartieron su experiencia con una nueva generación de cocineros, también forma parte de este logro para la gastronomía costarricense.
Las propuestas de ambos chefs reflejan distintas maneras de abordar la cocina desde la experiencia personal. Mientras Jiménez explora el encuentro entre sus raíces peruanas y su vínculo con Costa Rica, Flores recurre a la memoria familiar y al aprovechamiento integral de los ingredientes para desarrollar una narrativa culinaria propia. Sus resultados sitúan al talento costarricense entre los protagonistas de esta edición regional de la competencia
La ganadora, Ana Flávia Batista, también encontró en su historia personal la inspiración para su plato insignia, «Maíz de la abuela», elaborado bajo la mentoría de Mirela Rafaneli Peres. Para la chef brasileña, el maíz está estrechamente ligado a sus recuerdos de infancia y a las celebraciones que compartía con su familia.
“Este es un premio muy especial para mí. El maíz tiene una carga afectiva muy importante en mi infancia, por las fiestas del maíz que vivía con mi familia y, sobre todo, por mi abuela. Poder llevar ese recuerdo conmigo, primero a Latinoamérica y ahora tener la oportunidad de representar a Brasil y a Latinoamérica y el Caribe ante el mundo entero, significa muchísimo para mí. Es un honor enorme poder compartir un poco de mi historia y de nuestra gastronomía a través de este plato”.
Como ganadora regional, Batista continuará su preparación para la Grand Finale de 2027 junto a su nuevo mentor, Luiz Filipe Souza, quien formó parte del jurado. Durante esta etapa, recibirá orientación y acompañamiento para perfeccionar su plato insignia, desarrollar su filosofía culinaria y prepararse para la competencia internacional.
Además del reconocimiento principal, otros tres chefs fueron distinguidos con premios complementarios durante la Final Regional. Kevin Chávez Cazarin, de México, recibió el S.Pellegrino Award for Social Responsibility por su plato «Entre el mar y el traspatio», un reconocimiento que distingue las prácticas
sostenibles reflejadas en el plato insignia. Diego Ramírez Mosquera, de Colombia, obtuvo el Acqua Panna Connection in Gastronomy Award con «Pachamanca», por su propuesta de conexión entre tradición y modernidad. Por su parte, Ana Flávia Batista recibió el Fine Dining Lovers Award por «Maíz de la abuela», distinción que reconoce al chef que mejor expresa sus convicciones personales a través de su plato insignia. Los ganadores de los respectivos títulos globales se anunciarán durante la Grand Finale de 2027.
La competencia formó parte de una agenda de tres días en Panamá, concebida para celebrar la identidad culinaria de la región y propiciar el intercambio entre jóvenes chefs, mentores y referentes internacionales. Las actividades comenzaron en el Casco Viejo, con una visita al Mercado San Felipe Neri, donde los participantes conocieron ingredientes y sabores locales.
La experiencia continuó en Calle Dragones con un podcast conducido por el gastrónomo panameño Jorge Chanis Barahona, junto a tres integrantes del jurado y Nelson Freitas, ganador de la S.Pellegrino Young Chef Academy Competition 2022. Inspirado en la edición especial «Dinner Dialogues» de S.Pellegrino, el espacio exploró cómo la gastronomía despierta la curiosidad, genera conversaciones y contribuye a definir la identidad personal y cultural.
El momento central de la competencia se desarrolló en la Universidad Interamericana de Panamá, donde los 15 finalistas presentaron sus platos insignia ante el jurado. La jornada culminó con una ceremonia de premiación en la Ciudad de las Artes, que reunió a representantes de la industria gastronómica y autoridades locales. La celebración fue conducida por Ana Beliza Mercado y
Adrián Abadi, y contó con un menú exclusivo a cuatro manos creado por Mitsuharu «Micha» Tsumura, de Maido; Gabriela Sarmiento, ganadora de la Final Regional de Latinoamérica en 2024; Mario Castrellón, de Maito; y Cuquita Arias de Calvo, de Cuquita Cookita.
“La Final Regional de S.Pellegrino Young Chef Academy ha sido una vitrina importante para visibilizar internacionalmente la gastronomía panameña. Haber recibido en Panamá a jóvenes chefs de toda Latinoamérica y el Caribe nos permitió mostrar la diversidad de nuestros sabores, la calidad de nuestros productos y una escena culinaria que continúa ganando reconocimiento. Como Anfitrión del Mundo, seguimos apostando por experiencias que permitan a quienes nos visitan descubrir el país también a través de su gastronomía”, mencionó la ingeniera Gloria De León, ministra de Turismo de Panamá.
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