¿Cómo identificar las señales de alerta ante el riesgo de consumo de sustancias en adolescentes?

¿Cómo identificar las señales de alerta ante el riesgo de consumo de sustancias en adolescentes?

  • El aislamiento, los cambios repentinos en el sueño o el apetito, el bajo rendimiento académico y la irritabilidad son algunas señales de atención para un diálogo oportuno.
  • La prevención no debe basarse en la vigilancia o el castigo, sino en la presencia, la escucha y el fortalecimiento de los vínculos familiares.

San José, junio de 2026. En el marco del Día Internacional contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, que se conmemora este 26 de junio, la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Libre de Costa Rica (ULICORI) llama a las familias y amistades cercanas a observar, escuchar y actuar oportunamente ante posibles señales tempranas en personas adolescentes. 

Esto, debido a que ciertos cambios que pueden presentarse durante la adolescencia no siempre responden únicamente a los procesos propios de esta etapa, sino que también pueden reflejar situaciones de vulnerabilidad, malestar o riesgo, incluido el posible consumo de sustancias psicoactivas.

El aislamiento familiar o social, las alteraciones repentinas en el sueño o la alimentación, el descenso en el rendimiento académico, la irritabilidad y la aparición de conductas violentas no deben interpretarse automáticamente como evidencia de consumo. Sin embargo, cuando estos cambios son abruptos, persistentes o se presentan de manera simultánea, requieren atención.

“Durante la adolescencia se desarrolla una mayor independencia y adquieren mayor importancia las relaciones con los pares. Por eso, algunas familias pueden considerar normales determinados cambios y no identificar oportunamente una situación de riesgo. La prevención no consiste en vigilar o acusar, sino en estar presentes y generar condiciones para que la persona adolescente pueda expresar lo que está viviendo”, explicó Christian Quesada, Director de la Escuela de Trabajo Social de ULICORI.

La presencia de olores inusuales, dispositivos que la familia no reconoce, episodios de desorientación, enrojecimiento de los ojos o cambios importantes en la motivación y la concentración también puede requerir atención. No obstante, estas manifestaciones deben analizarse dentro del contexto de cada persona y no como una confirmación aislada de consumo.

Desde Trabajo Social, el consumo de sustancias psicoactivas se comprende como un fenómeno relacionado con condiciones sociales, familiares, emocionales, culturales y comunitarias. Por esta razón, su prevención no puede limitarse a responsabilizar a la persona adolescente ni abordarse únicamente mediante prohibiciones.

Una de las principales preocupaciones es la normalización entre las juventudes de sustancias percibidas como de bajo riesgo, como el alcohol, los vapeadores y el cannabis. Esta percepción puede verse reforzada por contenidos difundidos en redes sociales y otros entornos digitales, en los que su consumo se presenta como una práctica cotidiana o con pocas consecuencias.

Frente a este contexto, el involucramiento familiar constituye un factor de protección. Esto implica mostrar interés por las actividades, amistades, preocupaciones y experiencias de las personas adolescentes, sin convertir el acompañamiento en una invasión de su privacidad.

“El involucramiento no significa revisar constantemente sus pertenencias o ejercer un control basado en el miedo. Significa conversar, escuchar y establecer límites claros desde el respeto. Cuando una persona adolescente percibe que puede hablar sin ser juzgada, existen mejores condiciones para identificar y atender una situación de riesgo”, agregó Quesada.

Ante una sospecha, las familias deben evitar las acusaciones, amenazas, interrogatorios agresivos y castigos inmediatos, pues pueden provocar distanciamiento, pérdida de confianza y cierre emocional. Lo recomendable es iniciar una conversación tranquila, escuchar antes de emitir conclusiones y buscar orientación profesional para valorar integralmente la situación.

En este Día Internacional contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, ULICORI recuerda que la prevención comienza en los vínculos cotidianos. Estar presentes, escuchar sin juzgar y actuar de manera temprana son acciones fundamentales para construir entornos protectores para las juventudes.

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