- De acuerdo con el índice WAIT la espera en Costa Rica aumentó de 6,11 años a 7,3 años.
- ¿Qué significa para una persona esperar más de 7 años, 87 meses, por un medicamento que ya existe?

Costa Rica. 08 de setiembre 2026. En Costa Rica, al igual que otros países latinoamericanos, los pacientes deben esperar cada vez más por un medicamento innovador, así lo revela WAIT 2026 -Waiting to acces for innovative therapies- un estudio elaborado por IQVIA y FIFARMA, con la participación de organizaciones locales, como la Federación Centroamericana y del Caribe de Laboratorios Farmacéuticos (Fedefarma).
Según el indicador, en el año 2025 Costa Rica registraba un tiempo de espera total de 6 años y 11 meses. Para el 2026, ese tiempo aumentó en 4 meses, para un total de 7 años y 3 meses (87 meses). Este plazo supera al promedio de acceso latinoamericano de 5,7 años, que incluye tanto el tiempo total de disponibilidad, es decir tiempo desde la autorización de comercialización hasta el tiempo de reembolso (integral o parcial), a partir de la aprobación de las agencias FDA de los Estados Unidos o la EMA en Europa.
En Costa Rica ese tiempo contempla los procesos de aprobación en el Ministerio de Salud hasta que esté disponible o sea reconocido por la CCSS, por ejemplo.
¿Qué significa esta espera para una persona con una enfermedad a sabiendas que el medicamento ya existe? De acuerdo con el Director Ejecutivo de Fedefarma, Fernando Vizquerra, y con base en el estudio “las implicaciones de esta espera para los pacientes son directas y muy significativas. La espera prolongada conlleva un atraso en el inicio del tratamiento, una progresión o agravamiento de la enfermedad, y por lo tanto, una menor calidad de vida, sobre todo en personas con enfermedades crónicas, donde la intervención temprana es clave.”
Fedefarma reconoce que el Ministerio de Salud hace esfuerzos por implementar mecanismos que agilicen el registro de medicamentos. Este año inició el proceso para un nuevo reglamento de homologación, con la ambiciosa meta de reducir los tiempos de a menos de 30 días.
Yaneth Giha, Directora Ejecutiva de Fifarma, explica que “el informe de este año confirma que esta brecha sigue creciendo. Y aunque las causas son complejas —regulatorias, de infraestructura, de financiamiento— la solución empieza por lo mismo: decisiones basadas en evidencia, voluntad política y alianzas entre sectores para acortar la distancia entre lo que la ciencia ya logró y lo que un paciente realmente puede recibir”.
El estudio agrega que para los fabricantes de medicamentos, esta prolongación de los plazos aumenta la incertidumbre y complica la planificación de los lanzamientos, y sobre todo para los sistemas sanitarios, reduce la eficiencia de las inversiones en salud.
Los países latinoamericanos invierten en salud en promedio 2 puntos porcentuales menos del 6,5% de PIB recomendado por la OCDE. Costa Rica registra una de las inversiones más bajas con un 3,6% del PIB, solo por encima de República Dominicana (2,9) y México (2,7), entre los 10 países que contempla la investigación.
¿CR al igual que otros países latinoamericanos compra medicamentos “viejos”?
Las enfermedades no transmisibles agravan la carga sanitaria en América Latina. Cada vez más los sistemas de salud deben destinar más dinero a atender enfermedades como las cardiovasculares, neoplasias, diabetes y enfermedad renal crónica, trastornos musculoesqueléticos, infecciones respiratorias y tuberculosis, trastornos mentales, entre otras.
Este cuadro de enfermedades, donde predominan las crónicas, crea una demanda creciente de medicamentos innovadores que requieren ser suministrados por vías y plazos sostenibles.
La respuesta del sector farmacéutico ha sido la innovación con un crecimiento interanual del 3% entre el 2014 y el 2025 en disponibilidad de nuevas terapias. Cada vez los laboratorios locales e internacionales ofrecen más moléculas innovadora, producto de la investigación, moléculas que mejorarían la calidad de vida de las personas, pero mientras esta oferta aumenta, América Latina compra medicamentos de décadas anteriores.
“El acceso se centra en los medicamentos lanzados antes del año 2020. La disponibilidad cae drásticamente con menos del 50% de los medicamentos disponibles a partir del 2021…Una disponibilidad inferior a la total, a menudo conduce a un gasto ineficiente”, señala el estudio.





