- Servir las croquetas “a ojo”, mantener el plato siempre lleno o no ajustar las porciones a las necesidades individuales puede hacer que perros y gatos consuman más calorías de las que realmente necesitan.
- Peso ideal, edad, nivel de actividad, condición corporal y si la mascota está esterilizada son algunos de los factores que deben considerarse para determinar las porciones.
- Premios, snacks, sobros y otros alimentos también suman: especialistas recomiendan que estos extras no representen más del 10% de las calorías que consume la mascota durante el día.

San José, setiembre de 2026. Un puñado adicional de croquetas porque el plato parece vacío, un premio después del paseo, un pedacito de comida mientras la familia cena y quizá otro snack entregado por alguien más de la casa. Aunque individualmente pueden parecer pequeñas cantidades, al final del día todas forman parte de lo que realmente ha comido una mascota.
Sobrealimentar a un perro o gato no necesariamente significa servirle grandes cantidades de comida de una sola vez. En muchos casos, el exceso se produce poco a poco y sin que las familias sean conscientes de ello.
De acuerdo con las Guías de Nutrición y Manejo del Peso de la American Animal Hospital Association (AAHA), el exceso de calorías constituye uno de los factores de riesgo para desarrollar sobrepeso y obesidad. La organización advierte, además, que las recomendaciones de alimentación incluidas en los empaques deben tomarse como un punto de partida, pues en algunos animales pueden sobreestimar sus necesidades energéticas.
“Muchas veces asociamos un plato lleno con una mascota bien alimentada, pero no necesariamente es así. Cada perro o gato tiene necesidades particulares y darle más alimento del que requiere, aunque sea un poco todos los días, puede terminar generando un exceso de calorías y afectar progresivamente su condición corporal y su salud”, explicó Natalia Castillo, nutricionista de animales de la División de Mascotas de La Maquila Lama.
No existe una única porción adecuada para todos los perros o gatos de determinado tamaño. La cantidad de alimento debe responder a las características de cada animal.
Las guías de la World Small Animal Veterinary Association (WSAVA) señalan que la nutrición debe adaptarse individualmente y contemplar, entre otros aspectos, la condición corporal y las necesidades calóricas del animal. La organización cuenta incluso con herramientas específicas para evaluar la condición corporal y estimar las necesidades energéticas de perros y gatos.
“Dos perros que pesan lo mismo no necesariamente tienen que comer exactamente la misma cantidad. Uno puede ser muy activo y el otro pasar gran parte del día descansando; también influyen la edad, la condición corporal y otros factores. Por eso, más que llenar el plato, debemos procurar ofrecer la cantidad que realmente necesita cada mascota”, agregó Castillo.
Un momento en el que conviene revisar las porciones es después de la esterilización. Según American Animal Hospital Association AAHA, los requerimientos energéticos pueden disminuir después de esterilizar o castrar a un animal, por lo que puede ser necesario ajustar la cantidad de alimento para evitar un consumo excesivo de calorías.
Otro error frecuente es considerar únicamente las croquetas servidas durante las comidas y olvidar todo lo que la mascota recibe entre ellas. Premios comerciales, snacks, sobros de comida, alimentos utilizados para administrar medicamentos e incluso lo que una mascota come del plato de otro animal forman parte de su consumo diario.
AAHA recomienda que los premios y otros alimentos adicionales representen como máximo un 10% de las calorías diarias, de manera que al menos el 90% provenga de una alimentación completa y balanceada. Superar ese porcentaje no solo puede aportar calorías adicionales, sino también alterar el equilibrio nutricional de la dieta principal.
“Una familia puede estar midiendo correctamente las croquetas, pero si durante el día varias personas le dan premios o comida adicional, la cantidad final puede ser muy diferente. Una recomendación sencilla es que todos en la casa sepan cuánto puede recibir la mascota durante el día y que esos extras también se contabilicen”, señaló la especialista.
La manera de medir el alimento también puede marcar una diferencia. Servir directamente de la bolsa o utilizar “puñados” hace difícil mantener una cantidad constante de un día a otro. Incluso las tazas medidoras pueden presentar variaciones. Por esta razón, AAHA señala que pesar el alimento utilizando una báscula en gramos permite mejorar la precisión frente a la medición únicamente mediante tazas.
Los especialistas también aconsejan observar periódicamente la condición corporal. Cambios de peso sin explicación o una condición corporal por encima o por debajo del rango considerado adecuado son factores que justifican una evaluación nutricional más detallada.





