A orillas del río Pastaza, en la Amazonía ecuatoriana, la comunidad Achuar Kupatas demuestra cómo la conservación y el desarrollo económico pueden ir de la mano. Desde hace algunos años, aprovechan lo que el bosque les da con responsabilidad y respeto, mientras generan oportunidades y medios de vida para la comunidad.

Ayer 21 de mayo del 2026.– Para la comunidad indígena Achuar de Kupatas, ubicada a las orillas del río Pastaza, cada árbol es mucho más que un recurso natural, es sinónimo de biodiversidad, flora, fauna, vida, cultura y sabiduría ancestral.
Julián Illanes, fundador de la Asociación Forestal IKIAMIA, es un líder que ha dedicado su vida a proteger el bosque y el saber ancestral, demostrando que conservar también es una forma de generar bienestar y oportunidades para las familias locales.
Desde niño, mientras acompañaba a su padre, Julián aprendió a observar, recolectar y respetar los ciclos naturales del bosque. Años más tarde, tras culminar el bachillerato, Julián tuvo la oportunidad de formarse como técnico superior agrícola en la provincia de Morona Santiago gracias a una beca. Esta experiencia fue clave, ya que regresó a su comunidad con nuevos conocimientos y una mirada integral sobre el uso de los recursos forestales.
Su regreso, sin embargo, estuvo marcado por una realidad preocupante. De manera creciente, la deforestación causaba presión sobre especies nativas como el morete, la ungurahua y otras palmas comestibles, provocando su escasez y afectando no solo a la biodiversidad, sino también a la seguridad alimentaria de su comunidad.
Frente a este escenario, Julián entendió que era momento de una acción colectiva, y de proponer un cambio a través de un espacio de dialogo comunitario, pasando del aprovechamiento desordenado de los recursos, a un manejo forestal planificado y sostenible. Así, nació una iniciativa piloto de manejo forestal sostenible en diciembre de 2023 que marcó un antes y un después en Kupatas.
Este piloto fue posible gracias al trabajo con el Mecanismo para Bosques y Fincas (FFF, por sus siglas en inglés) de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en alianza con Ecopar y CEFOVE, organizaciones dedicadas al manejo forestal sostenible en el país. La comunidad Achuar recibió un incentivo económico que les permitió trabajar en programas de manejo forestal, diversificación de las chakras (sistema de producción agroforestal, biodiverso y milenario) y productos forestales no maderables con enfoque de mercados. Entre los productos destacan la comercialización de una marca de ají y la elaboración de mokawas, vasijas tradicionales de cerámica. Ambas actividadesestán siendo lideradas por las mujeres de la comunidad, visibilizando la importancia de su empoderamiento económico a través de la generación de medios de vida sostenibles.
“Pasamos de ver al bosque solo como aprovechamiento de madera, a verlo de una manera integral. Entendimos que el bosque nos puede dar oportunidades de aprovechamiento, conservación y producción sostenible en las chakras”, asegura Julián.





