De competidores a aliados: el sector empresarial se sienta a co-diseñar la política climática de Costa Rica

De competidores a aliados: el sector empresarial se sienta a co-diseñar la política climática de Costa Rica

Bajo la Alianza para la Acción Climática (AAC), más de 15 organizaciones públicas, privadas, financieras y cooperativas pasaron de competir a colaborar: hoy participan directamente en el diseño de los incentivos y la gobernanza que guían la descarbonización del país.

San José, Costa Rica, junio de 2026. En un contexto donde los desafíos climáticos requieren respuestas colectivas, empresas y organizaciones que tradicionalmente han operado de forma independiente hoy trabajan juntas para impulsar una visión compartida de desarrollo sostenible para Costa Rica. Lo hacen desde la Alianza para la Acción Climática (AAC), que ya reúne a más de 15 organizaciones de los sectores público, privado, financiero y cooperativo decididas a pasar de cumplir la agenda climática a diseñarla.

El momento no es casual. En su Plan Nacional de Descarbonización, Costa Rica se fijó la meta de alcanzar cero emisiones netas en 2050 y, en la Contribución Nacionalmente Determinada (NDC) que presentó ante Naciones Unidas en 2020, se comprometió a no superar los 9,11 millones de toneladas de CO2 equivalente en 2030, un objetivo que exige transformar sectores enteros de la economía en menos de una década. 

Cumplir esas metas, sin embargo, no depende solo del Estado. Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estima que una transición bien planificada puede dejarle al país cerca de 41.000 millones de dólares en beneficios netos entre 2020 y 2050, con los territorios rurales entre los más favorecidos.

Lo que distingue a esta alianza no es únicamente su diversidad sectorial, sino su enfoque: las empresas que participan no se limitan a cumplir la política climática, sino que intervienen activamente en su diseño.

“Los desafíos climáticos que enfrentamos hoy no pueden resolverse de manera aislada. Espacios como la Alianza para la Acción Climática nos permiten compartir experiencias, aprender de otros sectores y construir soluciones que generan valor para las organizaciones y para el país. Cuando las empresas incorporan la acción climática como una prioridad estratégica, el impacto se multiplica.” destacó Karla Sanabria del BN.

De ejecutores a co-constructores

Durante 2025, la AAC desempeñó un papel estratégico en el relanzamiento del Programa País de Liderazgo Climático (PPLC), el mecanismo oficial y voluntario creado por la Dirección de Cambio Climático del Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) mediante el Decreto Ejecutivo N.º 42884 de 2021 para reconocer la gestión climática de las organizaciones.

La Alianza facilitó diálogos multisectoriales, apoyó técnicamente la revisión de su modelo operativo y coordinó la participación del sector privado en el proceso. Este tipo de articulación permite que los incentivos climáticos que se diseñan en el país respondan a las realidades operativas de las empresas, y no solo a los marcos regulatorios.

El dato de fondo explica por qué esa voz importa: más del 90 % de las organizaciones inscritas en el esquema nacional de carbono neutralidad pertenecen al sector privado, según datos de la Dirección de Cambio Climático, lo que convierte la participación empresarial en una pieza decisiva para que la política pública funcione en la práctica.

Ser parte de la AAC se vuelve un activo estratégico

Las organizaciones que participan oficialmente en la AAC cumplen con una de las condiciones requeridas para optar por los reconocimientos de Carbono Reducción Plus o Carbono Neutral Plus, las categorías de mayor exigencia del Programa País de Liderazgo Climático. De esta forma, ser parte de la Alianza deja de ser un gesto reputacional y se convierte en un activo estratégico y verificable para las empresas que avanzan en su ruta climática.

Además, la apuesta de fondo es social: una economía descarbonizada significa aire más limpio en las ciudades, nuevas oportunidades de empleo verde, comunidades más resilientes ante eventos climáticos extremos y un desarrollo que no deje atrás a las zonas rurales. La pregunta que plantea la AAC al sector empresarial ya no es qué hace cada quien por el clima, sino con quién lo está construyendo.

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