- Participaron jóvenes de las siete provincias y 14 cantones, provenientes de colegios técnicos, científicos, académicos y organizaciones juveniles.
- Los equipos trabajan en desafíos de cinco sectores: agrotecnología, salud, sector inmobiliario, movilidad y turismo.
- Changemaker Challenge 2026 se realizó en WeWork Costa Rica.

San José, 13 de octubre de 2026. ¿Qué pasa cuando una empresa pone uno de sus problemas reales en manos de un grupo de jóvenes y les pide que encuentren una respuesta?
Quince equipos de jóvenes de entre 16 y 19 años tuvieron ocho horas para comprobarlo durante el bootcamp del Changemaker Challenge 2026. La jornada, realizada en WeWork Costa Rica, en Belén de Heredia, fue el primer encuentro presencial de la competencia antes de la gran final y reunió participantes provenientes de las siete provincias y catorce cantones del país.
Los equipos representan colegios técnicos profesionales, científicos y académicos, así como organizaciones juveniles, y trabajan sobre desafíos planteados por empresas en cinco sectores: agrotecnología, salud, sector inmobiliario, movilidad y turismo.
“Cuando una empresa costarricense pone sobre la mesa un problema real y se sienta a escuchar a un muchacho de 17 años, pasan dos cosas: el joven descubre de lo que es capaz y la empresa descubre talento donde probablemente no lo estaba buscando”, afirmó Andrés Madrigal, Presidente de Jóvenes por Costa Rica (JxCR).
Ocho horas, muchas preguntas y más de un intento
El bootcamp empezó con un ejercicio que ningún equipo logró resolver en el primer intento. Y esa era precisamente la idea.
El reto se repitió en distintos momentos de la jornada para demostrar, en la práctica, algo que acompañaría a los participantes durante todo el día: una buena solución rara vez aparece a la primera. Hay que observar, medir, ajustar y volver a intentar.
Luego llegó el turno de los problemas reales. Cada equipo tuvo tres minutos para explicar el desafío que estaba abordando ante personas expertas, sin diapositivas ni presentaciones preparadas, y recibió preguntas y retroalimentación en rondas sucesivas.
A partir de ahí comenzaron a construir. Durante la jornada participaron en talleres de ideación, exploraron herramientas de inteligencia artificial aplicadas a sus propuestas, desarrollaron sus primeros prototipos y trabajaron en cómo explicar una idea con suficiente claridad para que otros puedan entenderla, cuestionarla y mejorarla.
Un ejemplo de este proceso fue el equipo de Nosara para Todos, que abordó el reto de la movilidad en la comunidad. Durante el bootcamp,
identificaron la importancia de delimitar un problema específico para orientar mejor sus ideas y avanzar hacia una solución concreta. Su propuesta consiste en desarrollar un sistema de transporte privado que brinde servicios públicos dentro de la comunidad, mediante un modelo que contemple ganancias para la empresa operadora y la reinversión de una parte de estas en proyectos sociales. La iniciativa también busca establecer tarifas justas y accesibles para la población, tomando como referencia los precios definidos por la ARESEP.
“Les pusimos enfrente un reto que hoy tiene a profesionales con años de experiencia buscando respuestas y lo tomaron sin miedo. Verlos preguntar, entrevistar, equivocarse, cambiar una idea y volver a probarla es verlos descubrir cómo se construyen soluciones fuera del aula”, comentó Ana Ruth Villareal, Líder de Metodología de JxCR.
El prototipo es apenas el comienzo
Lo desarrollado durante esas ocho horas no será la solución final.
Durante las próximas semanas, los equipos continuarán trabajando de manera virtual con mentorías especializadas, pondrán sus propuestas frente a usuarios reales, recogerán evidencia y harán los cambios necesarios antes de defenderlas ante un jurado de líderes empresariales.
El proceso culminará el sábado 14 de noviembre en Terrazas Lindora, donde los 15 equipos presentarán sus soluciones finales.
La competencia reconocerá la mejor solución, así como propuestas destacadas por su impacto social, ejecución y comunicación. Pero el Changemaker Challenge también busca poner en valor aprendizajes que normalmente no aparecen en una calificación: saber hacer una buena pregunta, reconocer cuando la evidencia obliga a cambiar de dirección, defender una idea y colaborar incluso con quienes están compitiendo por el mismo reconocimiento.
Las personas participantes podrán optar por becas universitarias, pasantías y formación especializada. Además, pasarán a formar parte de la comunidad de Jóvenes por Costa Rica, con voz y voto dentro de la organización.





