• Una deuda mínima puede multiplicarse hasta 70 veces en pocos años
• Emergen nuevas prácticas asociadas al endeudamiento informal y la pérdida total de bienes
• UAM ofrece asesoría gratuita para prevenir consecuencias financieras y sociales

San José, enero de 2026. El fenómeno del “gota a gota” en Costa Rica ha dejado de ser únicamente un problema de altas tasas de interés para convertirse en una red de endeudamiento extremo, violencia, pérdida de bienes y prácticas ilegales que agravan la vulnerabilidad financiera de miles de personas.
Hoy, una deuda informal de apenas ₡100.000 puede aumentar a más de ₡7 millones en un periodo de tres a cuatro años, producto de intereses semanales, cobros diarios por mora y la ausencia total de amortización al capital. Esta modalidad se ha consolidado como la más peligrosa dentro del crédito informal, incluso por encima del alquiler de dinero y los prestamistas tradicionales.
Así lo explicó Michael Artavia, experto en finanzas y coordinador académico de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Americana (UAM), quien señaló que a inicios de año este tipo de préstamos tiende a incrementarse debido a la presión financiera acumulada.
“En meses como enero, cuando coinciden la cuesta de inicio de año y los gastos asociados al regreso a clases, muchas personas recurren al gota a gota porque ya no tienen acceso al sistema bancario ni bienes que empeñar. Es ahí donde comienza el ciclo más peligroso”, advirtió Artavia.
Estos préstamos imponen intereses de hasta un 40% mensual y cobros por mora que no se calculan como porcentaje, sino como montos diarios que pueden oscilar entre ₡2.000, ₡5.000 e incluso ₡10.000 por día de atraso, aplicados desde el primer día, sin períodos de gracia.
“En muchos casos, la persona paga durante meses únicamente intereses. El capital no disminuye y, ante cualquier atraso, la deuda se dispara de forma exponencial”, explicó el académico.
El deterioro financiero ha llegado a tal punto que hoy se observa un agotamiento casi total de los activos de las familias. Casas de empeño reciben desde pantallas y electrodomésticos hasta artículos de bajo valor como coffee makers, ollas freidoras o incluso relojes de fantasía, lo que evidencia el nivel de desesperación económica.
A esto se suma una práctica cada vez más frecuente: personas que adquieren artículos en comercios formales mediante crédito y, sin haber realizado un solo pago, los empeñan de inmediato —incluso en caja— para obtener liquidez, profundizando su endeudamiento y exponiéndose a riesgos legales y financieros adicionales.
Actualmente, cerca de 880.000 personas presentan mancha crediticia en el sistema financiero formal, condición que, junto con el desempleo y la informalidad, las convierte en blanco fácil de los prestamistas informales. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Endeudamiento de la Oficina del Consumidor Financiero, un 7,4% de los costarricenses ha recurrido a este tipo de préstamos, lo que equivale a unas 221.000 personas y un movimiento estimado de ₡44.000 millones fuera del sistema regulado.
“El gota a gota no es una solución financiera, es una trampa que pone en riesgo el patrimonio, la seguridad y la vida de las personas. Nuestro mensaje es claro: no juegue con su vida ni con la de su familia”, insistió Artavia.
Como parte de su compromiso social, la Universidad Americana pone a disposición de la población el Consultorio Empresarial, un espacio gratuito de asesoría donde se brinda acompañamiento en finanzas personales, elaboración de presupuestos, ordenamiento de deudas y orientación para acceder a alternativas formales de financiamiento.
“Antes de caer en un crédito informal, es fundamental buscar asesoría. Muchas personas llegan al gota a gota por desconocimiento o falta de acompañamiento, y eso es justamente lo que buscamos prevenir desde la academia”, concluyó el experto.
Las personas interesadas pueden solicitar asesoría gratuita escribiendo a mercadeo@uam.cr o visitando www.uam.ac.cr.





