Este martes deberían ponerse la mano en el corazón porque ¡no fue culpa de la gente, fue la Caja la que falló!

Este martes deberían ponerse la mano en el corazón porque ¡no fue culpa de la gente, fue la Caja la que falló!

San José, Ayer 21 de julio de 2025. Mañana martes 22 de julio se discute un tema que afecta directamente a miles de costarricenses: la segunda oportunidad que prometieron las leyes 10232 y 10604 para quienes enfrentan deudas con la CCSS.

Estas leyes no nacieron por capricho. Fueron aprobadas por los legisladores con un solo objetivo: ayudar a esa enorme cantidad de personas que, por razones económicas para atender necesidades básicas de la familia, no pudieron mantenerse al día con la seguridad social, pero que hoy desean ponerse al día y recuperar su derecho al seguro, a la salud y a la dignidad.

En aquel momento, la CCSS prometió implementar estos beneficios en menos de 90 días. Muchos costarricenses, esperanzados, confiaron y se acogieron a arreglos de pago. Hicieron ajustes en su presupuesto, dejaron de lado otras necesidades básicas y pagaron la cuota fija impuesta a los trabajadores independientes. Apostaron por el sistema. Se la jugaron por su salud y la de sus familias.

Pero la Caja NO cumplió.

No aplicó la condonación de facturas médicas. No respetó los períodos de prescripción que habrían reducido las cuotas. No alivió la carga económica de esos arreglos. Y como si fuera poco, cuando los montos se volvieron impagables, no por negligencia del ciudadano, sino por errores administrativos de la institución, la CCSS volvió a sumar intereses, recargos y hasta las mismas facturas médicas que debía condonar.

“Recordemos que en su momento nuestra Asociación hizo una denuncia pública porque no se le había dado la debida capacitación a los funcionarios de la CCSS y estaban aplicando malos procedimientos con las personas que se apersonaban a poner en orden su situación”, señaló Joseph Ugalde Thompson, vocero de la Asociación Borrón y Cuenta Nueva.

Tal es el caso de don Orlando Barquero Arroyo, quien enfrentó su situación con responsabilidad y voluntad de pago. En su expediente existían facturas por servicios médicos y períodos que ya eran prescribibles. Aun así, intentó honrar el arreglo que se le ofreció. Sin embargo, la CCSS no le condonó ni esas facturas ni los montos que legalmente debían prescribirse. Hoy, con dignidad y esperanza, le pide a la institución una segunda oportunidad para ponerse al día y acceder al derecho fundamental de la salud.

¿Dónde quedó el principio de buena fe? ¿Dónde está el compromiso con la equidad?

Ahora, la propuesta del nuevo reglamento de la Ley 10604 (que no ha salido por los atrasos propios de la CCSS) habla de que se podían condonar facturas por servicios médicos a las personas que incumplieron el eventual arreglo de pago y que tenían facturas por ese rubro, Pero ¿qué pasa con el resto de la deuda? Les vuelven a cargar las multas, intereses y recargos a la persona que en su momento ya tenían un arreglo de pago.  ¿Por qué solo se aplica lo que favorece a la institución y no a la persona?

Mañana, Costa Rica tiene la oportunidad de corregir esta injusticia. Pedimos a las autoridades que no dejen sola a una ciudadanía que sí quiso cumplir. Que se reabra la puerta para aplicar los beneficios tal y como fueron pensados: con justicia, humanidad y sentido social.

Porque el error no fue de los ciudadanos. Fue del sistema. Y corregirlo es una obligación moral.

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