- Ian Duarte, Derign Méndez y Martha Vilchez combinaron preparación, creatividad y trabajo en equipo para conquistar el primer lugar del certamen.
- El equipo guanacasteco desarrolló una estación industrial inteligente para clasificar y empacar piezas de forma automatizada
- Tecnología, innovación, trabajo en equipo y participación femenina marcaron una final que reunió a estudiantes técnicos de Costa Rica y El Salvador.
- Mientras los jóvenes de Cañas llegaban al primer lugar con una estación industrial inteligente, el equipo del Colegio Don Bosco de El Salvador superó un proceso de selección entre 40 estudiantes para representar a su país.

Después de varios meses de preparación y estudio, Ian Duarte, Derign Méndez y Martha Vilchez, estudiantes del Colegio Técnico de Cañas, se convirtieron en los ganadores de la 12.ª edición del Concurso Siemens Youth Innovation Search 2026.
La jornada para los jóvenes comenzó a las 3:00 a. m. del pasado 1 de octubre, cuando salieron de sus casas en Cañas rumbo a los Laboratorios de Ingeniería Electrónica e Ingeniería Mecatrónica de la Universidad Hispanoamericana, en Llorente de Tibás, donde se desarrolló la final.
Cada año, esta competencia reúne a estudiantes de colegios técnicos profesionales de Costa Rica y Centroamérica para promover la innovación, la creatividad y la aplicación práctica de la tecnología. La actividad fue organizada por Siemens, con el patrocinio de DEDICO, la Universidad Hispanoamericana y Don Bosco.
Para esta edición, el reto consistió en diseñar y poner en funcionamiento una estación industrial inteligente capaz de automatizar el proceso de clasificación y empaque de piezas. La solución debía recibir las piezas, transportarlas mediante una banda, detectarlas con sensores, clasificarlas automáticamente mediante actuadores neumáticos y llevar un conteo de las unidades procesadas. “El objetivo es abrir todos estos espacios de aprendizaje, de práctica, de puesta en funcionamiento para que los muchachos puedan desarrollar sus habilidades y prepararse para los retos que van a enfrentar muy pronto cuando salgan del colegio e ingresen a trabajar en las industrias” indicó el Ing. Luis Bogantes, director académico de las Escuelas de Ingeniería Electrónica e Ingeniería Mecatrónica
A la final también llegaron equipos del CTP Mercedes Norte, Colegio Vocacional Monseñor Sanabria, CTP Fernando Volio Jiménez, CTP de Dulce Nombre, CTP Nataniel Arias Murillo y Colegio Don Bosco de El Salvador.
La competencia se desarrolló en dos etapas: primero, los equipos debían resolver el reto técnico y poner en funcionamiento su propuesta; posteriormente, tenían que defender ante el jurado la solución desarrollada y explicar las decisiones tomadas durante el proceso.
HORAS DE TRABAJO Y APRENDIZAJE EN CAÑAS
Para los jóvenes del CTP de Cañas, la competencia significó un reto adicional, pues tuvieron que prepararse mientras realizaban las pasantías correspondientes a su formación técnica en diferentes empresas.
Para Ian Duarte, estudiante de quinto año, uno de los principales desafíos fue desarrollar un sistema para colocar los roles a presión, en lugar de introducirlos utilizando fuerza.
“Cuando uno mete un rol como un martillo, por ejemplo, se puede quebrar. En cambio, con el cilindro es más fácil, porque va a entrar directamente a presión. Fue un desafío aprender nuevos programas; tuvimos que empezar de cero e incluso algunos los veremos hasta el año entrante en clase”, explicó.
Su compañero Derign Méndez también destacó el aprendizaje de un nuevo software para la programación. El equipo tuvo que revisar cada detalle para lograr conectar correctamente las diferentes partes del sistema.
El trabajo continuó hasta pocas horas antes de la competencia.
“A pocas horas de llegar a la competencia tuvimos que revisar el plan de trabajo que veníamos elaborando cada vez que nos reuníamos después del colegio”, relató.
Para Martha Vilchez, la experiencia tuvo además un significado particular. En su grado, ella y otra compañera son las únicas mujeres de la especialidad de electrónica, por lo que participar en la competencia representó una oportunidad para seguir abriéndose camino en un área técnica en la que también quiere desarrollarse profesionalmente.
“En mi generación solamente somos dos mujeres. Hemos tenido que aprender a ser tolerantes, ya que nuestro desarrollo o avance no se puede comparar con un hombre. El reto nos obligó a asumir un compromiso, tener entusiasmo y ser pacientes para entender que a veces algunas tareas se deben repetir”, comentó.
Los tres estudiantes tienen entre sus planes continuar sus estudios para especializarse en electromecánica y mecatrónica. El triunfo en la competencia les permitirá acceder a becas universitarias para carreras STEAM, además de otros beneficios asociados al concurso.
TALENTO SALVADOREÑO SE DESTACÓ EN LA COMPETENCIA
El Colegio Don Bosco de El Salvador estuvo representado por Caleb Benavides, Carla Sorto y Edgar Herrera, estudiantes de las especialidades de Electrónica y Electromecánica, quienes llegaron a la final después de superar un proceso de selección entre 40 estudiantes.
La escogencia incluyó pruebas de lógica, concentración, resolución de problemas y trabajo en equipo, además de una evaluación digital cuyos resultados fueron analizados por un psicólogo. El objetivo era identificar las capacidades técnicas y humanas necesarias para enfrentar un reto de innovación.
“Se necesitan más habilidades para poder responder este tipo de desafío: las habilidades humanas y las habilidades técnicas”, explicó Jesús Calles, docente que acompañó al equipo salvadoreño.
Para los estudiantes, la preparación significó un esfuerzo adicional, pues debieron combinar sus responsabilidades académicas con horas de entrenamiento y coordinación. Además, no todos pertenecían a la misma especialidad, por lo que tuvieron que aprender a organizarse y trabajar como equipo.
La experiencia también tuvo un componente especial para Caleb y Edgar, quienes realizaron por primera vez un viaje fuera de El Salvador. Para los jóvenes, llegar a Costa Rica representó la posibilidad de conocer nuevas experiencias, aprender y visualizar otras oportunidades de formación.
Más allá de la competencia, Calles considera que los tres estudiantes pueden convertirse en referentes para otros jóvenes de su institución. “Si ellos pudieron, yo también puedo”, afirmó, al destacar que cerca de 600 estudiantes de diferentes especialidades pueden ver en sus compañeros un ejemplo de que también pueden aspirar a nuevas oportunidades.





