
Panamá, 28 de julio de 2026. A pocos días de que los ministros y ministras de Agricultura del Consejo Agropecuario Centroamericano (CAC) declararan una alerta regional ante el fenómeno de El Niño, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) hizo un llamado a fortalecer las reservas estratégicas de alimentos como una de las principales herramientas para proteger la seguridad alimentaria y la nutrición de millones de personas en la región.
El pronunciamiento se realizó durante un diálogo regional organizado junto con la Secretaría Ejecutiva del Consejo Agropecuario Centroamericano (SECAC), en el que participaron autoridades, especialistas y representantes de los países del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), para analizar el impacto previsto de El Niño y compartir experiencias sobre mecanismos de preparación y respuesta.
La iniciativa cobra especial relevancia luego de que los ministros del CAC advirtieran que las proyecciones climáticas para el período 2026-2027 podrían provocar una reducción de las lluvias, mayor frecuencia de sequías y afectaciones a la producción agropecuaria, comprometiendo la disponibilidad y el acceso a los alimentos en los países de la región.
“La evidencia científica nos permite anticipar escenarios y prepararnos mejor para actuar frente a fenómenos climáticos cada vez más intensos. En este contexto, las reservas estratégicas de alimentos representan una herramienta fundamental para fortalecer la resiliencia de los sistemas agroalimentarios y reducir el impacto sobre las poblaciones más vulnerables”, destacó el subdirector General y Representante Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, Rene Orellana Halkyer, durante la apertura del encuentro.
El subdirector general de la FAO recordó que los eventos climáticos extremos están modificando los patrones de temperatura y precipitación, incrementando las sequías, inundaciones, olas de calor e incendios forestales que afectan directamente la producción agrícola y los medios de vida rurales.
De acuerdo con la FAO, América Latina y el Caribe concentra el 22 % de las pérdidas mundiales ocasionadas por desastres climáticos en la agricultura, equivalentes a aproximadamente USD 713 mil millones entre 1991 y 2023, lo que evidencia la necesidad de fortalecer medidas preventivas y de gestión del riesgo.
Durante el encuentro se destacó que las reservas estratégicas de alimentos, particularmente de granos básicos, permiten anticiparse a escenarios de escasez, responder oportunamente durante emergencias, estabilizar los mercados en períodos de alta volatilidad de precios y garantizar la continuidad de programas de protección social y asistencia alimentaria.
Asimismo, se compartieron experiencias exitosas de la región, como el caso de Honduras, en donde el Instituto Hondureño de Mercadeo Agrícola (IHMA) adquiere maíz y frijol de productores nacionales para conformar reservas estratégicas que posteriormente son distribuidas a través de BANASUPRO, permitiendo que los hogares más vulnerables accedan a alimentos básicos a precios justos.
En Guatemala, la inversión en la construcción de más de 433 mil silos metálicos familiares ha fortalecido la capacidad de almacenamiento de granos básicos, contribuyendo tanto a la seguridad alimentaria de las familias rurales como a la comercialización de excedentes agrícolas.
El intercambio también resaltó iniciativas públicas de abastecimiento y comercialización que fortalecen el acceso a alimentos saludables y asequibles. Entre ellas figuran los mercados organizados por el Instituto Nacional de Estabilización de Precios (INESPRE) de República Dominicana y las agroferias del Instituto de Mercadeo Agropecuario (IMA) de Panamá, que benefician cada año a cientos de miles de familias mediante alimentos a precios accesibles.
Orellana Halkyer resaltó que estos mecanismos pueden convertirse además en un instrumento para fortalecer la agricultura familiar cuando incorporan esquemas de compras públicas a pequeños productores, favoreciendo la generación de ingresos, la inclusión productiva y el desarrollo económico de los territorios rurales.
El funcionario internacional reiteró que la cooperación entre los países será determinante para enfrentar los riesgos que plantea El Niño, mediante el intercambio de información, la coordinación regional y el fortalecimiento de capacidades técnicas.
“La acción conjunta entre los países, bajo el liderazgo de la Secretaría Ejecutiva del Consejo Agropecuario Centroamericano y en articulación con la Red de Sistemas Públicos de Abastecimiento y Comercialización de Alimentos, permitirá avanzar hacia sistemas agroalimentarios más resilientes y preparados frente a eventos climáticos cada vez más frecuentes e intensos”, señaló el Subdirector General y Representante Regional de la FAO.
En el encuentro participó también el secretario ejecutivo del CAC, David Martínez; el secretario ejecutivo del Comité Regional de Recursos Hidráulicos (CRRH), Maximiliano Campos; el Coordinador subregional de la FAO en Mesoamérica, Adoniram Sanches Peraci; la Viceministra de Seguridad Alimentaria y Nutricional de Guatemala, Dinorah Herrera; el secretario ejecutivo del Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres en Centroamérica y República Dominicana (CEPREDENAC), Adherbal De La Rosa; y representantes de otras instancias nacionales de los países del SICA.
Mano de la mano para enfrentar El Niño en la región SICA
En su intervención en el espacio de diálogo, el Coordinador subregional de la FAO, Adoniram Sanches, resaltó la importancia de las acciones en el corredor seco y zonas áridas de la región SICA, algunas de las cuales se engloban dentro de la Iniciativa Mano de la Mano de la FAO, que ha demostrado que anticiparse al riesgo climático requiere combinar ciencia, innovación y financiamiento estratégico. A través de seis notas de inversión orientadas a la gestión sostenible de los suelos, las MiPymes digitales, la investigación y la gestión del riesgo agrícola, las soluciones hídricas y el fortalecimiento de mercados, la iniciativa ha generado una cartera de inversiones diseñada para aumentar la resiliencia de los territorios más vulnerables frente a fenómenos como El Niño.
Estas acciones se complementan con herramientas técnicas como el mapeo de suelos, la información territorial y la Zonificación Agrícola del Riesgo Climático (ZARC), que permiten orientar las inversiones hacia las zonas de mayor vulnerabilidad y fortalecer la capacidad de respuesta de los países.
En conjunto, las notas de inversión impulsadas por la Iniciativa Mano de la Mano contribuyen a movilizar recursos para proteger la producción agropecuaria, fortalecer la seguridad alimentaria y nutricional y construir sistemas agroalimentarios más resilientes frente a los crecientes impactos de la variabilidad y el cambio climático.





