Guardar mal las croquetas puede favorecer la aparición de moho, atraer plagas y provocar enfermedades

Guardar mal las croquetas puede favorecer la aparición de moho, atraer plagas y provocar enfermedades

  • Un almacenamiento inadecuado puede atraer roedores, insectos y otros animales que contaminan el alimento y aumentan el riesgo de enfermedades en perros y gatos. 
  • El clima cambiante de las últimas semanas favorece la aparición de moho y micotoxinas en las croquetas cuando no se almacenan adecuadamente. 
  • Los especialistas también recomiendan lavar diariamente los platos de las mascotas, ya que el biofilm, la capa de «baba» que se forma con el uso, puede favorecer problemas gastrointestinales. 

San José, julio de 2026. Guardar correctamente el alimento de perros y gatos es mucho más que una recomendación para conservar su calidad. Un recipiente mal cerrado, una bolsa abierta durante demasiado tiempo o dejar las croquetas expuestas pueden atraer plagas, favorecer la aparición de hongos y convertirse en una fuente de enfermedades para las mascotas e incluso para las personas.

Según especialistas de División de Mascotas de La Maquila Lama, el almacenamiento inadecuado del alimento representa un riesgo durante todo el año, ya que facilita la contaminación por roedores, insectos y otros animales. Sin embargo, durante la actual temporada de lluvias, humedad y cambios bruscos de temperatura se suma un factor adicional: aumentan las condiciones que favorecen la aparición de moho y micotoxinas en las croquetas.

«Muchas personas creen que el único problema es que las croquetas pierdan frescura, pero un almacenamiento inadecuado puede atraer plagas durante cualquier época del año. Lo que ocurre actualmente es que las lluvias, la humedad y los cambios bruscos de temperatura incrementan también el riesgo de que aparezca moho, por lo que conservar correctamente el alimento resulta todavía más importante», explicó Natalia Castillo, nutricionista de animales de La Maquila Lama.

Uno de los principales riesgos de dejar el alimento expuesto o almacenarlo incorrectamente es que puede atraer roedores, cucarachas, moscas, hormigas e incluso fauna silvestre, como mapaches. Los

roedores encuentran en los concentrados una importante fuente de alimento y pueden contaminarlos con orina, saliva y heces, favoreciendo la transmisión de enfermedades como la leptospirosis y otros agentes infecciosos. Algunas de estas enfermedades son zoonóticas, es decir, pueden transmitirse entre animales y personas.

Por su parte, las cucarachas y las moscas también pueden contaminar las croquetas al transportar bacterias, huevos de parásitos y otros microorganismos capaces de afectar la salud de perros y gatos.

En zonas urbanas donde la presencia de mapaches es cada vez más frecuente, dejar el alimento servido durante varias horas en patios o jardines también puede atraer a estos animales, que pueden contaminar el área de alimentación y favorecer la presencia de garrapatas, piojos y otros parásitos externos.

«Si existen señales de que el alimento estuvo en contacto con alguna plaga o con fauna silvestre, lo más seguro es desecharlo. No basta con retirar la parte aparentemente afectada, porque la contaminación puede extenderse al resto del alimento», señaló Castillo.

Aunque el riesgo de contaminación por plagas existe durante todo el año, el clima cambiante de las últimas semanas crea condiciones ideales para el crecimiento de hongos. La combinación de lluvias, humedad, altas temperaturas y cambios bruscos de clima favorece la aparición de moho y micotoxinas, sustancias tóxicas que pueden desarrollarse incluso antes de que el hongo sea visible a simple vista. «En una época como la que vivimos actualmente, donde un día llueve intensamente y al siguiente predominan el calor y la humedad, aumenta la posibilidad de que el alimento desarrolle moho si no se almacena correctamente», indicó la especialista.

Consumir alimento contaminado puede provocar vómitos, diarrea, pérdida del apetito, deshidratación y decaimiento. En los casos más severos, las micotoxinas pueden ocasionar alteraciones neurológicas, daño hepático e incluso poner en riesgo la vida del animal.

El plato también puede convertirse en un foco de contaminación

El recipiente donde comen las mascotas también requiere cuidados diarios. Con el uso continuo se forma una capa conocida como biofilm, compuesta por bacterias, hongos, restos de saliva y materia orgánica. Esta película, conocida popularmente como la «baba» del plato, favorece la proliferación de microorganismos capaces de provocar problemas gastrointestinales y otras infecciones si no se elimina mediante un lavado diario con agua y jabón. Asimismo, dejar alimento servido durante varias horas, especialmente en días calurosos o húmedos, favorece el crecimiento de bacterias y aumenta el riesgo de contaminación.

Aunque muchas familias optan por comprar presentaciones grandes para ahorrar dinero, la mejor elección depende del consumo de cada hogar. «Lo más importante es adquirir una presentación que pueda consumirse antes de 30 días una vez abierto el empaque. Cuanto más tiempo permanezca abierta una bolsa, mayor será la exposición al aire, la humedad y los agentes contaminantes», explicó. 

Los especialistas recomiendan conservar siempre las croquetas dentro de su bolsa original, colocarla dentro de un recipiente hermético y almacenarla en un lugar fresco, seco y oscuro, lejos de ventanas, cocinas, lavanderías, garajes o bodegas donde la temperatura y la humedad cambian constantemente.

También es recomendable expulsar la mayor cantidad de aire posible antes de volver a cerrar la bolsa, revisar periódicamente que el alimento conserve su olor, color y textura habituales y verificar siempre la fecha de vencimiento.  

En el caso del alimento húmedo, una vez abierto debe mantenerse refrigerado en un recipiente cerrado o con una tapa especial para latas y consumirse en un plazo máximo de dos a cuatro días.

«La prevención comienza con hábitos muy sencillos. Almacenar correctamente el alimento, mantener limpios los recipientes y revisar constantemente el estado de las croquetas puede evitar enfermedades y proteger la salud de nuestras mascotas y de toda la familia», concluyó Castillo.

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