La crianza positiva: una herramienta que puede prevenir violencia, abandono escolar y conductas de riesgo

La crianza positiva: una herramienta que puede prevenir violencia, abandono escolar y conductas de riesgo

  • Especialistas señalan que la comunicación, el manejo emocional y los límites respetuosos dentro del hogar influyen directamente en el desarrollo, la seguridad emocional y el comportamiento de niños y adolescentes.
  • Roblealto trabaja con más de 600 familias, fortaleciendo su bienestar y oportunidades.

San José, Costa Rica, junio de 2026. La prevención social no siempre comienza en una institución, una política pública o una intervención de emergencia. Muchas veces empieza mucho antes: en una conversación dentro del hogar, en la manera en que una madre pone límites, en cómo un padre escucha una emoción difícil o en la capacidad de una familia para atravesar conflictos sin recurrir a la violencia.

Actualmente, numerosas familias enfrentan estrés económico, desempleo, sobrecarga emocional, violencia y limitadas redes de apoyo. Aquí es donde la crianza positiva se posiciona cada vez más como una herramienta con impacto real en la prevención de problemáticas sociales que afectan a la niñez y adolescencia.

Desde la experiencia de Asociación Roblealto, fortalecer las capacidades de crianza no se trata de aspirar a una “familia perfecta”, sino de construir vínculos más seguros, conscientes y protectores.

“Cuando madres, padres y cuidadores aprenden a establecer límites con afecto, comunicarse de forma asertiva y regular sus propias emociones, se reducen significativamente factores de riesgo asociados a violencia intrafamiliar, negligencia, abandono emocional y conductas de riesgo en niños y adolescentes”, explicó Marcelle Romero, Directora Ejecutiva de Programas Sociales de Asociación Roblealto. 

De acuerdo con la organización, las familias que cuentan con herramientas de acompañamiento emocional y comunicación positiva pueden prevenir situaciones como maltrato físico o psicológico, problemas de conducta, agresividad, baja autoestima, conflictos constantes entre padres e hijos, dificultades en la regulación emocional e incluso factores relacionados con abandono escolar, aislamiento social, consumo de sustancias y conductas de riesgo en adolescencia.

El trabajo con familias forma parte central del modelo de intervención de Roblealto. A través de su Modelo de disciplina participativa fomentando virtudes, la organización desarrolla talleres, orientación familiar, atención psicosocial, espacios comunitarios y acompañamiento enfocado en disciplina positiva, manejo emocional, comunicación asertiva y comprensión del desarrollo infantil y adolescente.

Pero más allá de la teoría, la organización señala que los cambios suelen hacerse visibles en la vida cotidiana de las familias: conversaciones más abiertas, menos reacciones impulsivas, reducción de gritos y castigos físicos, relaciones más cercanas entre adultos y niños, así como una mayor capacidad para dialogar y resolver conflictos sin violencia.

“Los niños y niñas necesitan sentirse escuchados, protegidos y acompañados emocionalmente, especialmente en momentos difíciles. Un entorno familiar donde exista afecto, respeto y contención puede convertirse en un factor protector capaz de transformar realidades y romper ciclos de violencia o exclusión social”, afirmó Romero.

Invertir en las familias también es invertir en prevención social. Porque cuando un hogar fortalece su forma de criar, el impacto no se queda únicamente dentro de cuatro paredes: alcanza la escuela, las relaciones sociales, la comunidad y el futuro de la niñez y adolescencia costarricense.

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