En la XII Conferencia Iberoamericana de ministras y ministros de Agricultura y Pesca, la Organización destacó los avances en la reducción del hambre y llamó a reforzar la cooperación en seguridad alimentaria, sanidad agroalimentaria y pesca sostenible.

25 de septiembre 2026, Córdoba, España —Este viernes se realizó en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Córdoba, España, la XII Conferencia Iberoamericana de ministras y ministros de Agricultura y Pesca, organizada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España y la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB). Autoridades de los países iberoamericanos, países observadores y organismos internacionales debatieron estrategias para garantizar la seguridad alimentaria, en un encuentro que por primera vez incorporó la pesca y la acuicultura a la agenda de este foro ministerial.
René Orellana Halkyer, Subdirector General y Representante Regional para América Latina y el Caribe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), participó en los dos diálogos ministeriales y en la sesión plenaria, donde destacó los avances de la región en la lucha contra el hambre y planteó que acelerar la transformación agroalimentaria es un tema central, de alto valor político e institucional, para el futuro de los países iberoamericanos.
En la sesión plenaria, el Representante Regional expuso: “Según el informe sobre El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2026, América Latina y el Caribe llega a esta reunión con una señal positiva: el hambre disminuyó por quinto año consecutivo y alcanzó en 2025 una prevalencia regional de 4,8 %, equivalente a alrededor de 32 millones de personas. Este avance confirma el valor de políticas públicas sostenidas, instituciones sólidas, recursos adecuados y alianzas efectivas; pero también nos recuerda que los resultados deben consolidarse”.
“Millones de personas aún enfrentan dificultades para acceder a una alimentación saludable. Por eso, el desafío no es solo producir más alimentos, sino asegurar que lleguen a todas las personas, que sean saludables e inocuos y que se produzcan de manera sostenible y resiliente”, subrayó Orellana Halkyer.
En el diálogo sobre gobernanza pesquera y lucha contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, el Representante Regional recordó que la región comparte ecosistemas marinos de alta productividad y biodiversidad, y que muchas comunidades dependen de la pesca y la acuicultura para su alimentación y sus ingresos. “Los océanos conectan a nuestros países. Los peces migran entre jurisdicciones y los desafíos que enfrentan las pesquerías, desde el cambio climático hasta la pesca ilegal, no reconocen fronteras. Por ello, la cooperación regional e internacional es una condición para la sostenibilidad”, afirmó.
Asimismo, Orellana hizo un llamado a los países a “trabajar mano a mano con los Frentes Parlamentarios contra el Hambre de América Latina y el Caribe”, una red que, con el apoyo de la FAO en alianza con la cooperación española y mexicana, impulsa desde 2009 leyes y políticas en favor del derecho a una alimentación adecuada.
En el diálogo sobre cooperación sanitaria y fitosanitaria, el Representante Regional advirtió que los servicios veterinarios, fitosanitarios y de inocuidad agroalimentaria, responsables de que los alimentos sean seguros y de proteger la sanidad animal y vegetal, están perdiendo capacidad técnica en la región, debido a que la jubilación de personal con experiencia no siempre ha sido acompañada de procesos de renovación, transferencia de conocimientos y formación de nuevos profesionales.
Por ello, llamó a abrir estos espacios a jóvenes y mujeres. Los jóvenes representan una de cada seis personas en América Latina y el Caribe y un 39 % de ellos trabaja en sistemas agroalimentarios, pero siguen enfrentando empleo precario: tres de cada cuatro mujeres jóvenes en la agricultura tienen un empleo vulnerable. Las mujeres, en tanto, representan el 36 % de la fuerza laboral agroalimentaria regional, pero continúan enfrentando barreras para acceder a los espacios técnicos y regulatorios donde se define la política sanitaria.
“La armonización de las medidas sanitarias y fitosanitarias no puede verse como un trámite técnico. Es una condición para competir en mercados más exigentes y proteger el patrimonio sanitario común. Cuando un país armoniza su marco normativo, reduce riesgos para sus vecinos y fortalece sus posibilidades de participación en los mercados internacionales”, señaló Orellana Halkyer, quien recordó que la FAO administra junto con la Organización Mundial de la Salud la Secretaría del Codex Alimentarius, alberga la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria y coopera estrechamente con la Organización Mundial de Sanidad Animal. “Los instrumentos ya existen. El desafío ahora es activarlos e integrarlos en los planes nacionales de acción, con decisión política y cooperación sostenida”, agregó.
Finalmente, en la sesión plenaria de adopción de la Declaración de Córdoba, el Representante Regional destacó que el mandato de los países en la 39.ª Conferencia Regional de la FAO para América Latina y el Caribe converge con la Ruta Crítica para alcanzar una Seguridad Alimentaria Incluyente y Sostenible en Iberoamérica, lo que permite pasar de los compromisos a una implementación concreta. Además, hizo un llamado a llevar desde Córdoba a la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, en Madrid, un mensaje político compartido en favor de una transformación agroalimentaria más eficiente, inclusiva, resiliente y sostenible, con el derecho a una alimentación adecuada como horizonte común.





