Las vacaciones de medio período también forman parte del proceso educativo

Las vacaciones de medio período también forman parte del proceso educativo

· Especialista recomienda evitar la sobrecarga de actividades, mantener rutinas básicas y aprovechar el receso para fortalecer los vínculos familiares, la lectura y el bienestar emocional.

Con el inicio de las vacaciones de medio período en las escuelas y colegios públicos del país, miles de familias costarricenses enfrentan un mismo reto.  ¿Cómo aprovechar estas dos semanas sin convertirlas en una extensión del calendario escolar ni en jornadas dominadas por las pantallas?

Lejos de representar una pausa improductiva, este receso constituye una etapa necesaria para el desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes, afirman especialistas en educación. El calendario oficial del Ministerio de Educación Pública (MEP) contempla este espacio antes del inicio del segundo período lectivo, precisamente para favorecer la recuperación física, emocional y cognitiva del estudiantado.

«Existe la idea de que unas buenas vacaciones son aquellas donde cada minuto está ocupado con cursos, tareas o actividades programadas. En realidad, el descanso también forma parte del aprendizaje. El cerebro necesita pausas para consolidar conocimientos, recuperar energía y regresar con mayor disposición para aprender», explicó Josué Sánchez, director de la Escuela de Educación de Universidad Fidélitas.

El académico señala que incluso el aburrimiento, cuando ocurre en un entorno seguro, tiene un valor educativo.

«Cuando un niño dispone de tiempo libre sin una agenda rígida, aparecen la creatividad, el juego espontáneo, la imaginación y la capacidad para resolver problemas. No debemos sentir culpa porque nuestros hijos no estén ocupados todo el tiempo; el ocio también educa», indicó Sánchez.

Mantener la rutina sin perder la flexibilidad

Aunque las vacaciones representan un cambio de ritmo, los especialistas recomiendan conservar algunos hábitos esenciales, especialmente los relacionados con el sueño y la alimentación.

Alterar drásticamente los horarios durante dos semanas suele traducirse en dificultades para retomar las clases, con estudiantes más cansados, menos concentrados y con mayor irritabilidad durante los primeros días del regreso.

«Las vacaciones permiten mayor flexibilidad, pero no significan perder completamente la estructura. Dormir y levantarse en horarios razonables facilita enormemente la transición cuando se reanudan las lecciones», añadió el director.

Una oportunidad para leer por gusto y fortalecer los vínculos familiares

El receso también puede convertirse en un espacio para fomentar la lectura sin la presión de las calificaciones.

La recomendación es sencilla: permitir que cada niño o adolescente elija aquello que realmente le interese, ya sea un cuento, una novela, un cómic, una revista o cualquier otro material que despierte su curiosidad.

Igualmente valiosas resultan las actividades cotidianas compartidas en familia: cocinar juntos, visitar a los abuelos, salir a caminar, realizar juegos de mesa o conversar sin las prisas propias del calendario escolar.

«Hay aprendizajes significativos fuera del aula. Compartir tiempo de calidad fortalece la seguridad emocional de los niños y eso termina reflejándose en su desempeño académico y en su convivencia escolar», afirmó Sánchez.

Pantallas con reglas claras

Los especialistas recomiendan establecer acuerdos familiares desde el inicio de las vacaciones sobre horarios, contenidos y tiempos de uso, evitando negociaciones permanentes que suelen generar conflictos conforme avanzan los días.

La propuesta no consiste en prohibir la tecnología, sino en equilibrarla con actividades recreativas, movimiento físico, lectura y espacios de convivencia.

El regreso a clases

La preparación para el segundo semestre lectivo debería iniciar varios días antes del regreso al aula.

Sánchez recomienda ajustar progresivamente los horarios de sueño, revisar junto con los hijos los útiles escolares, uniformes y mochilas, además de conversar de manera positiva sobre el retorno a clases.  Es clave aprovechar el segundo semestre para establecer o reorganizar horarios de estudio en casa y mantener una comunicación cercana con los docentes cuando surjan dificultades. 

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