Miembros de la FAO en América Latina y el Caribe debaten prioridades para combatir el hambre y la pobreza

Miembros de la FAO en América Latina y el Caribe debaten prioridades para combatir el hambre y la pobreza

La Conferencia Regional se inaugura con un llamado del Director General de la FAO a fortalecer la coordinación y el apoyo a los agricultores para impulsar los avances en seguridad alimentaria.

4 de marzo de 2026, Brasilia, Brasil – Ministros de toda América Latina y el Caribe se reunieron el miércoles en la capital de Brasil para decidir y delinear las acciones prioritarias de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y sus socios regionales para los próximos dos años.

La región ha destacado en la reducción de la inseguridad alimentaria en los últimos años, con más de 6 millones de personas menos que experimentaron hambre en 2024 en comparación con 2020. Sin embargo, los avances no han sido uniformes y persisten desafíos, especialmente en relación con la asequibilidad de las dietas saludables.

“Esta región tiene las herramientas, el talento y la determinación para transformar los desafíos en oportunidades”, afirmó el Director General de la FAO, QU Dongyu, durante su intervención en la inauguración del 39.º período de sesiones de la Conferencia Regional de la FAO para América Latina y el Caribe. Destacó los avances medibles en la lucha contra el hambre, señalando que estos han sido posibles gracias a políticas extraordinarias y a una exitosa coordinación intersectorial e interinstitucional.

También elogió a Brasil, país anfitrión de la conferencia, por considerar la lucha contra el hambre como una responsabilidad moral, y destacó el compromiso y liderazgo global del presidente Luiz Inácio Lula da Silva en este ámbito.

“Todo el mundo tiene derecho a desayunar, almorzar y cenar todos los días. Es posible lograrlo”, afirmó el Presidente, insistiendo en que la inseguridad alimentaria no se debe a eventos impredecibles, sino a la falta de voluntad política. Con demasiada frecuencia, las personas vulnerables y que padecen hambre son “invisibles ante la mirada burocrática” de quienes tienen la responsabilidad de resolver estos problemas básicos. También elogió el papel activo de la FAO en la lucha contra el hambre.

Cuatro países de la región —Brasil, Costa Rica, Guyana y Uruguay— presentan una prevalencia de subalimentación, el indicador clave del llamado “Mapa del Hambre” de la FAO, inferior al 2,5 % de la población, señaló Qu, añadiendo que otros tres —Chile, República Dominicana y México— están en camino de alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 2 o “hambre cero” para 2030.

Al calificar este logro como extraordinario, Qu subrayó que los precios de los alimentos, las limitaciones fiscales, la reducción del financiamiento para el desarrollo, las tensiones geopolíticas y el aumento de la intensidad y frecuencia de los eventos climáticos están agravando el entorno cada vez más complejo en el que operan los sistemas agroalimentarios de la región y del mundo.

“La pregunta ante nosotros es práctica”, señaló. “¿Cómo protegemos estos resultados mientras fortalecemos nuestra capacidad para gestionar una incertidumbre creciente?”

Un evento especial de alto nivel que se celebrará más tarde ese mismo miércoles sobre “Políticas y programas eficaces en la región para erradicar el hambre y la pobreza” centrará la atención de los responsables de políticas públicas en lo que funciona y en lo que aún queda por hacer. Algunos países de la región han logrado mitigar el aumento de los precios de los alimentos en los hogares vulnerables mediante medidas especiales, como el fortalecimiento de los programas de protección social o la promoción de cadenas de suministro locales más cortas, con el fin de proteger el acceso de los consumidores a bienes básicos.

Otros eventos clave durante la conferencia de tres días incluyen una mesa redonda ministerial sobre cómo revertir la desaceleración de los avances en productividad agrícola en la región, otra sobre los factores y estrategias para transformar los sistemas agroalimentarios frente a la tendencia de desindustrialización que limita las oportunidades de agregar valor, y una sobre rutas de políticas hacia una agricultura y silvicultura sostenibles para un desarrollo resiliente al clima, en una región donde las sequías pueden generar elevados costos para los agricultores rurales.

También se celebrará un evento especial de alto nivel sobre cómo la Iniciativa Mano de la mano de la FAO, que ha movilizado casi 3 000 millones de dólares en proyectos de inversión en la región, constituye una forma innovadora de aumentar el financiamiento para la inclusión y la resiliencia.

El mensaje del Director General

QU destacó la importancia de una evolución institucional, más que de ajustes incrementales, para enfrentar un período de cambios estructurales.

Señalando que los sistemas agroalimentarios sostienen más de 100 millones de medios de vida en la región, subrayó el valor estratégico de fortalecer la resiliencia y promover enfoques inclusivos. Centrarse en la capacidad productiva basada en la ciencia y la tecnología como pilar de resiliencia permite que los mercados funcionen de manera más eficiente, protege los ingresos rurales y reduce las presiones sociales, afirmó.

“Apoyar a los agricultores durante las crisis acelera la recuperación y reduce el riesgo de vulnerabilidad recurrente”, añadió.

El Director General también llamó a integrar las respuestas de política pública en las dimensiones de resiliencia y desarrollo, señalando que apoyar a los más vulnerables mediante la protección social reduce la fragmentación y aumenta el impacto sostenible a largo plazo.

Finalmente, QU señaló que, en un contexto en el que el financiamiento para el desarrollo se vuelve más selectivo, la credibilidad es fundamental para el desempeño institucional. La oportunidad, la coordinación y la eficiencia en costos son claves para mantener la confianza en un contexto de presupuestos públicos limitados y de mayor participación de inversiones privadas que requieren confianza y previsibilidad.

“Hoy no estamos aquí para discutir problemas”, dijo QU a los ministros.

“Estamos aquí para acelerar soluciones: para convertir estos desafíos en oportunidades para todos”.

La agenda

La Conferencia Regional determinará las prioridades que los Miembros buscarán impulsar durante el próximo bienio y más allá, en el marco del Marco Estratégico de la FAO, el Plan a Medio Plazo y los marcos de programación por país.

Otros temas clave en esta ronda incluyen la gestión sostenible del agua y los suelos, así como la importancia del enfoque Una Sola Salud (One Health), que se centra en las preocupaciones de bioseguridad vinculadas con las grandes industrias ganaderas de la región.

Los 32 Miembros de la FAO en América Latina y el Caribe son muy diversos, pero la agenda para combatir el hambre es ampliamente compartida por sus líderes. La región también es exportadora neta de alimentos, lo que convierte a sus sistemas agroalimentarios en un activo de importancia mundial.

Al mismo tiempo, enfrenta desafíos significativos: el costo más alto del mundo de una dieta saludable, persistentes niveles de pobreza rural, insuficiente inversión en investigación y desarrollo agrícola y una desaceleración en los avances de productividad agrícola.

La región también es un activo ambiental clave para el planeta, al albergar los ecosistemas amazónicos y una enorme biodiversidad.

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