Migrañas, gastritis e insomnio: el cuerpo avisa cuando el estrés laboral enferma al trabajador

Migrañas, gastritis e insomnio: el cuerpo avisa cuando el estrés laboral enferma al trabajador

  • Según datos de la CCSS, se perdieron más de 624 mil días de trabajo por ansiedad y depresión.
  • COOPESIBA urge a patronos a pasar de la «salud ocupacional» a la «salud mental integral» porque equipos sanos son más creativos, productivos y comprometidos. 

Mayo 2026. El estrés laboral en Costa Rica ha dejado de ser una preocupación silenciosa  para convertirse en una crisis de salud pública y productividad. Según datos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), en el 2024, otorgó más de 78.000 incapacidades relacionadas con ansiedad y depresión, con un promedio de ocho días cada una, es decir, más de 624.000 días perdidos para la economía nacional. 

“La CCSS gira en promedio unas 3.000 órdenes de incapacidad por estrés laboral cada año, y entre 2019 y 2024 se registraron más de 17 000 órdenes por esta causa”, explica la Dra. Angie Lobo Delgado, enfermera especialista en Salud Mental y Psiquiatría de Coopesiba. 

Ante este panorama, COOPESIBA hace un llamado urgente a las empresas para que dejen de ver la salud mental como un gasto y la asuman como una inversión estratégica.

Muchos trabajadores acuden a los servicios de salud por padecimientos físicos sin identificar que la raíz está en su escritorio. Síntomas como migrañas frecuentes, gastritis, colitis, temblor en las manos e insomnio son, en realidad, señales de un sistema nervioso saturado por el cortisol (la hormona del estrés). 

«El cuerpo siempre avisa. El problema es que no sabemos escucharlo, o lo ignoramos porque ‘hay que seguir adelante’. Muchas personas toman el medicamento para la gastritis y siguen trabajando en el mismo ambiente que los está enfermando”, advierte la especialista en salud mental.

El estrés crónico lleva al cuerpo a producir cortisol, hormona que si se mantiene elevada por mucho tiempo, comenzará a causar daños a nivel digestivo, cardiovascular, inmunológico y nervioso. “Por eso el estrés laboral sostenido no es solo un problema emocional; es un problema de salud física real”, añade Lobo.

De “la puesta de la camiseta” al agotamiento (burnout)

“Hay un aumento real y sostenido en las referencias que llegan a nuestro servicio. Las personas se están atreviendo a ponerle nombre a lo que sienten, antes simplemente se aguantaban porque el sufrimiento laboral estaba normalizado”, analiza la  especialista en salud mental.

Lobo señala conductas de riesgo en la cultura empresarial que ve en su consulta diaria, que disparan estos cuadros: 

  • Sobrecarga constante: Tareas que se suman indefinidamente bajo el concepto de “compromiso” o “ponerse la camiseta”. La ausencia de claridad en las funciones y perfil de los puestos de trabajo permite que se le vayan sumando tareas a la persona indefinidamente.
  • Abuso de autoridad: Jefaturas con comunicación poco asertiva, agresivas, evaluaciones de desempeño subjetivas, mala comunicación.
  • Invasión del tiempo privado: Reuniones y mensajes fuera del tiempo laboral. Reasignaciones de tareas sin explicación alguna

“Cuando la persona finalmente busca apoyo dentro de su organización, generalmente se encuentra con muy poco respaldo. La tendencia sigue siendo culpar al trabajador: se le dice que es ‘muy sensible’, que ‘no maneja el estrés’, que ‘le falta resiliencia’. La organización raramente se mira a sí misma como parte del problema”, aclara la experta.

La incapacidad es solo un parche

Para Coopesiba, el aumento en las consultas por fatiga crónica, cambios de humor, problemas de concentración, llorar sin razón aparente, explotar por cosas pequeñas y aislamiento social y familiar, son señales de alerta que las empresas no pueden ignorar con soluciones temporales.

“La incapacidad sola, sin cambios en la organización, es un parque. Le da un respiro a la persona, pero no resuelve el fondo. Necesitamos con urgencia que las empresas incorporen profesionales de salud mental para crear estrategias de prevención, definan perfiles de puestos claros y fomenten la comunicación asertiva”, enfatiza Lobo.

Una empresa que cuida la salud mental de su gente no solo tiene empleados más sanos, sino equipos 15% más productivos, más creativos y más comprometidos, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), reduciendo drásticamente la rotación y el ausentismo.

Soluciones a nivel personal, empresarial y como país 

A pesar de que existe una tendencia a visibilizar esta problemática, el temor a ser etiquetado o incluso, a perder el trabajo, son retos que se deben superar no solo a nivel personal, sino de revisión profunda como empresas y como país. En el 2024 se aprobó la Política Nacional de Salud Mental 2024-2034, lo que confirma que el país reconoce que estamos ante una crisis que requiere respuestas estructurales y sostenidas, pero todo comienza por el paso que debe dar el trabajador. 

“No es debilidad buscar ayuda. Es inteligencia. Porque lo que no se atiende a tiempo, deja huellas que son mucho más difíciles de sanar. Es importante mencionar que el sistema de salud pública cuenta con servicios de apoyo en salud mental a los que pueden acudir las personas que se ven en esta situación. Desde nuestro servicio hacemos todo lo posible: le enseñamos a la persona herramientas para el control de la ansiedad, trabajamos la higiene del sueño, le damos recursos para manejar sus emociones y salir adelante”,  señala la experta. 

Dar el paso es importante, pero falta corregir la otra parte: regresar a un ambiente laboral tóxico.

Es crucial desarrollar programas reales de salud mental en conjunto con los empleados.

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