- El salario, crecimiento y propósito ya no compiten entre sí, sino que forman parte de una misma ecuación para atraer y retener talento.
- La organización señala que la inocuidad alimentaria ya no es únicamente un requisito técnico, sino una responsabilidad directa con la salud, la confianza y el bienestar de los consumidores.

San José, Costa Rica, julio de 2026. Durante años, las organizaciones asumieron que atraer talento dependía principalmente de ofrecer estabilidad y una buena compensación económica. Hoy, esa lógica cambió.
El mercado laboral actual muestra colaboradores con expectativas más amplias y dinámicas, donde el crecimiento profesional, el aprendizaje continuo, el bienestar y el sentido de propósito tienen un peso cada vez mayor en la decisión de permanecer —o no— dentro de una organización.
Desde la experiencia de Granja Roblealto, esta transformación ha redefinido la manera en que las empresas deben gestionar su talento humano.
“Las personas siguen valorando una compensación competitiva, pero hoy también buscan sentido en lo que hacen. Cuando logran conectar su trabajo con un propósito mayor, el compromiso con la organización se fortalece significativamente”, explicó Melissa Campos, especialista de Talento Humano de Granja Roblealto.
Este cambio también ha transformado la idea tradicional de crecimiento profesional. Ascender ya no es la única forma de avanzar. Cada vez más colaboradores valoran experiencias de desarrollo más flexibles: especialización técnica, movilidad interna, proyectos estratégicos, mentorías y oportunidades de aprendizaje adaptadas a sus necesidades.
Esto exige que las organizaciones evolucionen desde estructuras rígidas hacia ecosistemas de desarrollo más ágiles.
Más que ofrecer capacitaciones aisladas, las empresas necesitan construir arquitecturas de crecimiento que incluyan planes de carrera flexibles, programas de formación continua, liderazgo orientado al desarrollo y experiencias retadoras que impulsen nuevas habilidades.
Organizaciones que priorizan el desarrollo de sus colaboradores suelen registrar mejores niveles de productividad, mayor capacidad de innovación, mejor clima laboral y menor rotación de talento clave.
“Uno de los errores más comunes es ver la capacitación como un gasto. En realidad, desarrollar talento es una inversión estratégica: mejora la productividad, reduce costos de rotación y fortalece la capacidad de adaptación del negocio frente a mercados cada vez más cambiantes”, señaló Campos.
De cara al futuro, tendencias como people analytics, aprendizaje impulsado por tecnología, organizaciones basadas en habilidades, bienestar integral y liderazgo humanocéntrico seguirán redefiniendo la relación entre personas y empresas.





