Villas y cascanueces: los clásicos que llenan de magia la Navidad

Villas y cascanueces: los clásicos que llenan de magia la Navidad

San José, Costa Rica. La decoración de la Navidad dejó de ser solamente el tradicional árbol, la iluminación y el nacimiento; hoy podemos armar en nuestros hogares las tradicionales villas navideñas, esos pueblos de ensueño que recreamos en las historias de fantasía y también, decorar con el valiente cascanueces, ese personaje de los cuentos tradicionales de la época. 

“La Navidad es una oportunidad para llenar nuestros hogares de detalles que despiertan ilusión y nos conectan con las tradiciones que compartimos en familia. Las villas y los cascanueces permiten crear escenarios llenos de encanto, donde cada rincón puede convertirse en parte de una historia especial”, expresó Angélica Zamora, asesora del Hogar de EPA.

Las villas navideñas con iluminación, música y movimiento recrean pequeños mundos de fantasía que atraen las miradas y aportan calidez a la decoración. Colocarlas sobre repisas o mesas auxiliares permite convertir estos muebles en puntos focales y dar protagonismo a cada detalle.

Para crear un pequeño pueblo navideño, se pueden combinar varias piezas de distintas alturas y complementar la composición con luces cálidas, árboles miniatura y follaje decorativo. Dejar espacios entre los elementos ayuda a apreciar cada escena y aporta equilibrio al conjunto. 

Por su parte, los cascanueces aportan elegancia y personalidad gracias a sus diseños tradicionales y sus tonalidades rojas, verdes y doradas. Las figuras de mayor tamaño lucen especialmente bien a ambos lados de la entrada, junto al árbol de Navidad o en las esquinas de la sala, mientras que los modelos pequeños pueden decorar mesas, estanterías y escritorios. Agrupar dos o tres figuras de diferentes alturas ayuda a crear una composición dinámica y equilibrada.

Para lograr una decoración armoniosa, una recomendación es elegir un espacio protagonista y definir una paleta de colores que conecte los distintos adornos. Los tonos clásicos, como rojo, verde y dorado, aportan una estética tradicional, mientras que el blanco, plateado y los detalles de luz cálida ayudan a crear una atmósfera inspirada en los paisajes invernales.

También es importante aprovechar las alturas y distribuir los elementos de manera equilibrada; las piezas más grandes pueden servir como punto de partida, mientras que los adornos pequeños ayudan a completar la escena. En el caso de las villas iluminadas, conviene elegir una superficie estable y ubicarlas cerca de una conexión eléctrica adecuada, siguiendo las indicaciones del fabricante.

Más allá de su valor decorativo, las villas navideñas y los cascanueces representan tradiciones que se transmiten de generación en generación y que, cada año, encuentran un lugar especial en los hogares. Su presencia evoca historias, despierta la imaginación y convierte la preparación de los espacios en una oportunidad para compartir en familia.

La clave está en integrar cada pieza con intención, aprovechar los rincones del hogar y combinar luces, colores y elementos que reflejan el estilo de cada familia. Así, la decoración navideña trasciende lo visual para convertirse en parte de los recuerdos, las emociones y los momentos que hacen de esta época una celebración especial.

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