● El consumo de lácteos puede apoyar la hidratación del organismo y el equilibrio nutricional en épocas de altas temperaturas, especialmente cuando no se alcanza un consumo adecuado de agua.

San José, enero 2026. Durante la temporada de verano, las altas temperaturas, el aumento de la actividad física y los cambios en los hábitos alimentarios incrementan el riesgo de deshidratación, una condición que puede afectar el rendimiento físico, la concentración y el bienestar general. A esto se suma que muchas personas sustituyen el consumo de agua por bebidas azucaradas o ultra procesadas, que no contribuyen a una hidratación efectiva.
Ante este escenario, Francisco Herrera Morales, nutricionista de Dos Pinos, explica que “la hidratación no depende únicamente del consumo de agua. Algunos alimentos, como los lácteos, aportan naturalmente un alto contenido de agua, junto con electrolitos, proteína de alta calidad, calcio y vitaminas, lo que los convierte en aliados importantes para mantener el equilibrio del organismo, especialmente en épocas de calor”.
Diversos estudios en nutrición señalan que una adecuada hidratación contribuye a la regulación de la temperatura corporal, al correcto funcionamiento del sistema digestivo y al mantenimiento del equilibrio metabólico. Sin embargo, durante el verano es común reducir el consumo de agua y aumentar la ingesta de bebidas poco saludables y ricas en azúcares que pueden favorecer la deshidratación.
En este contexto, integrar lácteos como la leche y el yogurt dentro de una alimentación balanceada puede ayudar a compensar líquidos, aportar sensación de saciedad y apoyar una mejor elección nutricional, especialmente después de los excesos de comidas propios de la temporada de fin de año.
Lácteos recomendados para apoyar la hidratación
Entre las opciones de lácteos que pueden contribuir a la hidratación y recuperación nutricional durante el verano se encuentran:
● Leche descremada o semidescremada, por su alto contenido de agua y electrolitos naturales.
● Yogurt natural o bajo en grasa, que además aporta probióticos beneficiosos para la salud digestiva.
● Bebidas lácteas bajas en azúcar, ideales como alternativa frente a refrescos o bebidas artificiales.
Los especialistas recomiendan consumir estos productos bien refrigerados, distribuidos a lo largo del día y siempre como complemento —no sustituto— del consumo regular de agua.
Fortalecer hábitos saludables durante esta época no solo ayuda a prevenir molestias asociadas a la deshidratación, sino que contribuye a un estilo de vida más equilibrado.





