Cuando el empleo se convierte en el primer paso para empezar de nuevo tras una discapacidad

Cuando el empleo se convierte en el primer paso para empezar de nuevo tras una discapacidad

En Costa Rica, solo el 40,7% de las personas con discapacidad tiene trabajo formal, una cifra que evidencia el desafío de ampliar oportunidades laborales inclusivas en el país.

Para Gabriela Bustos Paniagua, el 24 de noviembre de 2021 marcó un antes y un después. Tras una caída durante un paseo familiar, pasó más de dos meses hospitalizada y enfrentó una decisión que cambiaría su vida: someterse a la amputación de su pie izquierdo para sobrevivir.

Al despertar de la cirugía, el miedo fue inmediato. Pensó que no volvería a caminar, que sería una carga para su familia y que su etapa laboral había terminado.

Vecina de San Rafael Abajo de Desamparados, madre de dos hijas y acostumbrada a contribuir activamente en su hogar, Gabriela siempre había sido una mujer trabajadora. Desde muy joven se desempeñó en servicio al cliente y, en 2020, en plena pandemia, ingresó a laborar en el área de limpieza con Grupo EULEN Costa Rica. Para ella, ese empleo representó estabilidad en un momento de incertidumbre nacional.

Tras la amputación, vivió dos años de incapacidad médica. El proceso fue largo: terapias, adaptación a la prótesis y nuevas cirugías. La recuperación no fue solo física, sino emocional. Volver a levantarse implicó reaprender a caminar y también reconstruir su confianza.

Al plantearse su regreso, existía incertidumbre sobre su continuidad laboral. Sin embargo, la empresa optó por acompañarla y facilitar su reintegración. Fue reubicada en una plaza fija en oficinas centrales, con condiciones acordes a su nueva realidad. Más adelante, asumió el puesto de recepcionista, lo que le permitió fortalecer habilidades administrativas e iniciar su formación en herramientas digitales.

“El trabajo me devolvió la seguridad. Desde el primer día me hicieron sentir parte del equipo. Me brindaron tiempo, paciencia y la confianza que necesitaba para seguir creciendo” afirmó.

Para la compañía, incluir es entender que la experiencia de vida también es una fuente de aprendizaje y aporte organizacional. “Las personas no se definen por una condición física, sino por lo que saben hacer y por la actitud con la que enfrentan los retos. Nuestro compromiso es abrir espacios donde ese potencial pueda seguir creciendo”, afirmó Mario Vargas, Gerente General de Grupo EULEN Costa Rica.

En el país, apenas el 40,7% de las personas con discapacidad tiene empleo, según datos del INEC (2023). La cifra refleja un reto estructural: abrir más espacios formales y estables para una población que enfrenta múltiples barreras.

Hoy, seis meses después de asumir su nuevo rol, Gabriela no solo trabaja: también lidera un pequeño grupo de apoyo para personas amputadas, donde comparte consejos prácticos y mensajes de motivación. “Si yo pude volver a empezar, ellos también pueden”, añadió.

Para Gabriela, tener un trabajo fijo no es solo una fuente de ingreso, es autonomía, es la posibilidad de sentirse productiva, de aportar a su hogar y de demostrar que una discapacidad no define la capacidad de una persona.

La historia de Gabriela refleja la fortaleza de muchas mujeres costarricenses que, ante la adversidad, deciden no rendirse. Mujeres que sostienen a sus familias, incluso en medio de la dificultad, convierten el trabajo en una herramienta para recuperar su independencia y su voz.

En un país donde la inclusión laboral sigue siendo un desafío pendiente, el sector empresarial tiene un rol determinante en la generación de oportunidades reales y sostenibles. Grupo EULEN, empresa española con operaciones en Costa Rica, ha incorporado la inclusión dentro de su estrategia de diversidad, promoviendo empleo estable para personas con discapacidad como parte de su modelo de gestión. Actualmente, la organización emplea a más de 2 mil personas con discapacidad en los 11 países donde tiene presencia.

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