• Urge promover especializaciones en IA aplicada a sectores donde Costa Rica tiene ventajas comparativas
• “Costa Rica puede seguir usando IA para tareas individuales o convertirla en una política nacional para el desarrollo país en diferentes sectores”, afirman académicos

San José, marzo 2026. Mientras miles de costarricenses utilizan inteligencia artificial (IA) para generar imágenes, redactar textos o automatizar tareas individuales, el uso estratégico de esta tecnología para agilizar trámites públicos, mejorar servicios de salud o fortalecer la gestión estatal sigue siendo limitado.
Así lo señalan los académicos Allan Bejarano Sandoval y Álvaro Solano, de la Facultad de Ingenierías & TICs de la Universidad Latina de Costa Rica, quienes advierten que el país corre el riesgo de convertirse en un “adoptante cómodo” de inteligencia artificial, en lugar de un líder regional en su aplicación productiva.
“La pregunta no es si los ticos usan inteligencia artificial, sino si la estamos utilizando para transformar sectores estratégicos como salud, educación o seguridad”, señala Solano.
Aunque Costa Rica se ha posicionado como uno de los países mejor ubicados de la región en el aprovechamiento de esta tecnología, la mayor parte de esta adopción se observa a nivel de usuarios individuales y organizaciones específicas, mas no como resultado de una política pública orientada a rediseñar los procesos estatales o elevar la productividad nacional.
“El país ha mostrado avances sostenidos en el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA), pasando de aproximadamente 43,6 puntos en 2024 a cerca de 53,8 en 2025, el Estado no ejerce todavía suficiente presión para impulsarla en procesos como compras públicas y otros trámites, en un contexto de intensiva modernización digital y del Estado”, indica Bejarano.
Entre tanto, países como Estonia, Corea del Sur o Emiratos Árabes Unidos han llevado la IA al corazón de sus servicios públicos, Costa Rica mantiene una adopción fragmentada y dispersa, esto pese a que el país cuenta con la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial 2024–2027 (un avance clave), pero debemos seguir avanzando.
“Fortalezas como el crecimiento de talento técnico competitivo o alta alfabetización digital contrastan con desafíos como baja inversión y desarrollo en IA, poca articulación estratégica entre academia, empresa privada y sector público, además de una débil implementación de una visión país en IA productiva”, añade Solano.
El reto, según los especialistas, no es diseñar nuevos documentos, sino ejecutar con profundidad y coordinación interinstitucional, destacando acciones prioritarias como integrar IA de forma intensiva en servicios públicos clave, así como especializaciones en IA aplicada a sectores donde el país ya tiene ventajas comparativas.
“En un mundo globalizado, la inteligencia artificial no es una opción, sino el lenguaje del progreso. Quedarse quieto es la forma más rápida de quedar en el olvido. Costa Rica, que hoy lidera a América Latina en la proporción de profesionales con habilidades declaradas en uso de la IA, tiene ante sí una oportunidad histórica. El reto del gobierno entrante es elevar estas capacidades individuales a políticas nacionales robustas, convirtiendo el talento tico en el catalizador que agilice el Estado, transforme todos los sectores productivos y, finalmente, cierre las brechas sociales que nos limitan”, concluye Bejarano.





